Frente a los partidos de patronos y militares necesitamos:
Cuando la oposición de derecha dio a conocer las grabaciones de Mario Silva, puso en evidencia algo por todos conocido. Pero también expreso la profunda crisis al interior del chavismo, en particular en el PSUV. Y la crisis no es por que algunos quieren «radicalizar la política» del gobierno expropiando a las multinacionales y enfrentando al imperialismo, ni a la patronal acaparadora, que explota a los trabajadores. Ni mucho menos para alentar las movilizaciones contra todo el aparato burocrático en el estado y las organizaciones sindicales.

Patrón no defiende al obrero, defiende al patrón.
Esta crisis es por ver quien se queda justamente con el poder del estado, las empresas nacionalizadas y el negocio de la renta petrolera. Y en esta pelea los trabajadores son los perdedores.

Porque lo que viene quedando claro, es que para «mantener la gobernabilidad» este gobierno no hace otra cosa que ofrecerles a los patronos dólares y concesiones. Fue lamentable ver a los trabajadores de la Polar de Cumaná protestando en las puertas de la empresa por su contrato, mientras que el presidente le ofrecía ¡ «todo el apoyo»… a Lorenzo Mendoza!. Por eso, los profesores que piden aumento salarial y presupuesto para la Universidad son acusados de «desestabilizadores». Los trabajadores de Ferrominera vieron militarizar la fábrica ante su conflicto exigiendo cumplimiento de compromisos. Ni el PSUV, ni este gobierno son obreristas.

A pesar que electoralmente tenga una base popular, el PSUV está dirigido por empresarios, militares y dirigentes sindicales que no representan a las bases. Por eso el Ministerio de Trabajo no reconoce a los sindicatos independientes o combativos. Por eso el gobierno, devaluó el Bolívar y mantiene bajísimos salarios e inflación alta. Por eso hace «acuerdos estratégicos» y conforma empresas mixtas, con empresas multinacionales y gobiernos imperialistas. Con bajos salarios, patronos y empresas multinacionales no se va para el socialismo.

Los partidos del Polo Patriótico, a veces hacen alguna crítica, como el Partido Comunista, o Marea Socialista. Pero al final terminan convalidando, con su apoyo al gobierno, toda la política que este y el PSUV aplican. Deberían reflexionar sobre esto.

Construyamos nuestra propia herramienta política.
Los trabajadores no debemos esperar, entonces, mejoras importantes por parte del gobierno. Por el contrario, vemos empeorar progresivamente, el nivel de vida y condiciones laborales. Por eso debemos comenzar a impulsar la construcción de nuestra propia herramienta política. Un partido, surgido desde las bases y los dirigentes obreros y populares que quieran luchar por un programa de los trabajadores. No deberán tener cabida empresarios ni militares, aunque se digan «socialistas». Ni tampoco los ya conocidos burócratas sindicales oficialistas.

Un programa para independizar al país del imperialismo y los patronos.
Esta herramienta política de los trabajadores tiene que luchar por el verdadero socialismo, con democracia obrera. Es decir un gobierno de los trabajadores, el pueblo pobre y las comunidades. Y el programa (que publicamos en este periódico) debe comenzar por la nacionalización de todo el petróleo y terminar con la rapiña de las multinacionales y empresas mixtas. Suspender el pago de la deuda externa y hacer un plan nacional de obras públicas (Invertir en salud, educación, viviendas, electricidad y agua potable). Hay que nacionalizar todas las grandes tierras productivas para hacer una profunda reforma agraria y terminar con el negocio de la importación de alimentos. Nacionalizar y controlar el comercio exterior. Y nacionalizar los bancos y todo el sistema financiero. Con todas estas palancas en manos del gobierno se podrá hacer una verdadera planificación económica. Desde la UST nos comprometemos a luchar por construir esta herramienta.

Lo invitamos a hacerlo juntos.