El gobierno ha anunciado el aumento en los salarios a partir del mes próximo. Según el Presidente los salarios han aumentado más de 65% este año. Sin embargo, este aumento raquítico no representa mucho más que 660 bolívares[1] por mes, apenas 22 bolívares diarios. ¡Una verdadera burla!

Según CENDAS la canasta alimentaria estaría por encima de los 13 mil bolívares, bien lejos de los 4.889 bolívares que el gobierno fija como mínimo. Y muy, muy lejos de los 21 mil bolívares en los que esta ONG estima la cesta básica.

Pero sin necesidad de ir a estas estadísticas, los trabajadores sabemos que el salario se esfumó de nuestros bolsillos. La inflación, que cada vez es más difícil calcular a través de las estadísticas oficiales, se ha comido de antemano el aumento salarial. Pero algo debe estar sucediendo con la inflación y los salarios porque a los militares les han aumentado 45%. ¿Será que a ellos no les alcanza y a nosotros sí? Pero la verdad es que el salario de los trabajadores venezolanos es uno de los más bajos de América Latina. Según el precio del dólar que se quiera utilizar ¡no pasamos de los 100 dólares!

¿No hay dinero para salarios?

El gobierno acaba de pagar más de tres millardos de dólares en concepto de deuda externa a los usureros internacionales. Ya el Bank of América venía tranquilizando a los acreedores de que “Venezuela cumpliría con sus compromisos de deuda externa” (El Universal, 14-10-2014).

Y según observadores internacionales, Venezuela deberá pagar en los próximos años 10 millardos por año. Es decir que mientras los buitres reciben puntualmente “los dólares del pueblo venezolano”, los trabajadores debemos conformarnos con migajas.

Sigue el “ajuste”

Los acuerdos a los que llegaron Nicolás Maduro, FEDECAMARAS, y los demás sectores patronales se traducen día a día en liberación de precios, más inflación y subsidios para el empresariado; sin embargo muchos de los productos siguen “desaparecidos” y solamente se consiguen en el mercado negro. El ajuste no anunciado y negado por el gobierno, incluyen calificaciones de despidos y persecuciones que las Inspectorías del Trabajo dan curso con sospechosa rapidez. Y muchos contratos colectivos siguen congelados. La caída del precio del petróleo puede “acelerar” la aplicación de otras medidas, como aumentos de impuestos, servicios y el incremento del precio de la gasolina.

A pesar de que se agravan las condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares, muchos dirigentes sindicales oficialistas guardan absoluto silencio y recomiendan “trabajar más” si queremos ganar más. ¡Una vergüenza! Durante años la burguesía tradicional, la “boliburguesía” y las multinacionales se han llenado los bolsillos con el dólar barato y la especulación y ahora piden más: que los trabajadores y el pueblo paguemos su “fiesta” con inflación, bajos salarios y despidos.

Unifiquemos las luchas

Los trabajadores estamos enfrentando el ajuste, pero en forma aislada. Debemos exigir un aumento salarial de emergencia que nos permita alcanzar la cesta básica y que sea ajustable con el aumento de precios.

Desde la UST, apoyamos y saludamos los esfuerzos de algunos sectores como los compañeros de Carabobo y otros, en impulsar acciones coordinadas. Pero necesitamos unificar las luchas y a los luchadores en todo el país. Proponemos que desde UNETE, el FADESS, los sindicatos y corrientes obreras convoquen a un Encuentro Nacional para debatir un programa, que desde los trabajadores, en forma independiente, le dé una salida a la crisis del país e impulse un plan de lucha para imponerlo.

 

[1] Al publicar este artículo, la cotización del dólar en el mercado paralelo era de 128 bolívares por dólar.