El dirigente opositor de derecha Leopoldo López se entregó a la policía y fue detenido el 18 de febrero pasado, acusado de “incitar a la violencia” contra el gobierno de Nicolás Maduro, luego de varios días de manifestaciones opositoras y sangrientos enfrentamientos con las fuerzas represivas y grupos de choque del gobierno.

Es un nuevo hecho que expresa la profunda crisis que vive el país, gobernado desde 1999 por el régimen creado por Hugo Chávez (luego de la muerte éste, a partir de 2012, presidido por Nicolás Maduro).

Sin embargo, lo de Venezuela no es un rayo en cielo sereno. Se da en el marco de la crisis económica y política de varios gobiernos latinoamericanos de frente popular (encabezados por partidos obreros y de izquierda en alianza con la burguesía) y populistas (dirigidos por partidos burgueses con gran apoyo popular). Esas crisis hoy afectan a los gobiernos de Evo Morales, en Bolivia; Cristina Kirchner, en Argentina, Nicolás Maduro, en Venezuela y, un poco más atrás, Dilma Rousseff, en Brasil. Sólo el gobierno de Rafael Correa, en Ecuador, permanece más sólido.

Estos gobiernos fueron una respuesta de las burguesías nacionales a los procesos revolucionarios que sacudieron el subcontinente a finales del siglo XX e inicios del XXI (Ecuador, Argentina, Bolivia y Venezuela). La burguesía apeló a este tipo de gobierno para maniobrar la situación del sistema burgués que fue definida así por el ex presidente argentino Eduardo Duhalde, en 2002: “Estamos al borde del abismo y del otro lado se quema el bosque”

Estos gobiernos tuvieron a su favor dos elementos. Primero, una situación económica mundial en ascenso (2002-2007) y luego un mucho menor impacto de la crisis económica mundial, abierta en 2007, por los buenos precios de los comodities. Segundo, ante la falta de una alternativa obrera y socialista, aparecían ante las masas como “su gobierno” que enfrentaba al imperialismo y otorgaba conquistas.

Sin embargo, a pesar de su lenguaje de “izquierda” (el chavismo se autodenominó “el socialismo del siglo XXI”), tomaron apenas algunas medidas parciales, como la expropiación de alguna empresa extranjera y medidas compensatorias para paliar la pobreza, como los subsidios a la desocupación en Argentina, el plan Bolsa Familia en Brasil o las Misiones venezolanas. Por el contrario, mantuvieron intactas (e incluso acentuaron) las bases capitalistas de la dominación semicolonial imperialista.

La política económica del chavismo agravó y agrava la crisis actual porque no sólo no rompió el carácter semicolonial del país sino que, además, como parte de una burguesía rentista y parasitaria, despilfarró decenas de miles de millones de dólares de la parte de la renta petrolera que quedaba en el país.

Hoy, se acabó la bonanza y la crisis económica mundial impacta fuertemente: la caída de los precios de los comodities y la disminución del flujo inversor por el cambio de la política financiera estadounidense se expresan en fuga de capitales, crisis cambiaria y altísima inflación. Junto con eso, por un lado, crecen las luchas y la ruptura de importantes sectores de la base obrera y popular que antes los apoyaba. Por el otro, crece también la represión de los gobiernos.

Por otro lado, tal como señalan los camaradas de la UST en su artículo no hay ningún golpe de Estado. El imperialismo estadounidense se juega a desgastar a los gobiernos para derrotarlos electoralmente, tanto en Argentina como en Venezuela, y no apuesta, por el momento, al golpe (Maduro dijo que era una “conspiración” y expulsó 3 diplomáticos yanquis).

Todos estos gobiernos (Maduro, Cristina, Correa, Evo y Dilma, se apoyan mutuamente cuando enfrentan a protestas. Y usan el mismo argumento del “golpismo” para justificar la crisis y condenar las protestas. Todos, y el MERCOSUR como bloque salieron a apoyar a Maduro y denunciaron las movilizaciones como «un golpe».

Una prueba histórica más de que las burguesías nacionales (por más de izquierda que sea su discurso), es incapaz de romper las ataduras semicoloniales y de sacar al subcontinente de la pobreza. Esa es una tarea que sólo una verdadera revolución obrera y socialista podrá lograr.

Presentamos a continuación, el artículo que la UST (Unidad Socialista de los Trabajadores), sección venezolana de la LIT-CI escribió recientemente sobre la situación del país.

Ante los echos del 12 de febrero: Los trabajadores necesitamos una salida independiente

Convocados por la Mesa de la Unidad (MUD), con las consignas de “¡Salida Ya!, la calle vence” hubo en varias ciudades del país movilizaciones que contaron con la presencia de estudiantes y sectores populares. En este marco, luego de enfrentamientos entre quienes manifestaban y organismos de represión del estado, e incluso, según se denuncia, organizaciones parapoliciales, quedó como saldo tres muertos, 69 heridos y otro tanto de detenidos, entre los que se cuentan gran cantidad de estudiantes.

Los socialistas de la UST no participamos de estas convocatorias, y llamamos a no ir a las manifestaciones de estos partidos de la burguesía, porque sus consignas y objetivos no son los de la clase obrera, sino que encubren, apoyándose en el descontento popular, su propio plan de ajuste en contra del pueblo y a favor de los empresarios y multinacionales.

Desde la UST repudiamos la violenta represión contra quienes se movilizaban y manifestaban. La clase obrera y los sectores populares vienen sintiendo en carne propia esta escalada represiva que hace apenas unos días encarceló a 10 trabajadores y dirigentes petroleros por reclamar un contrato colectivo digno, los trabajadores de Toyota Cumaná debieron soportar la presión de la Guardia Nacional Bolivariana, cuando realizaban una acción dentro de la fábrica, lo mismo ha sucedido con la prolongada huelga en Sidor y trabajadores de CIVETCHI continúan presos en Carabobo. Están criminalizando las protestas.

Los socialistas, a la vez que defendemos una conquista como es el derecho democrático de los trabajadores, estudiantes, campesinos, y demás sectores populares a manifestarse y protestar exigimos la inmediata liberación de todos los detenidos por protestar.

Por otra parte, exigimos la investigación de los asesinatos, como así también todos lo hechos de violencia y represivos para que se haga justicia. En ese sentido proponemos la conformación de una Comisión Investigadora independiente, conformada por los organismos de derechos humanos, y organizaciones obreras y populares para controlar que lo investigado por los organismos judiciales sea imparcial y tenga objetividad y sea conocido por todos.

El gobierno de Nicolás Maduro ha salido al cruce de las movilizaciones, acusándolas de “fascistas” y afirmando que estaría “un golpe en marcha”, como en el 2002-2003. Con esto justifica la represión. Desde la UST, no vemos por el momento ninguna posibilidad de golpe. Las antiguas intentonas golpistas de la burguesía y el imperialismo fueron derrotadas por las masas con su movilización. No vemos ninguna corriente militar importante a favor de desestabilizar ni dar un golpe armado. Las Fuerzas Armadas Bolivarianas se ha integrado en los principales ministerios y gobernaciones, dirigen las principales empresas básicas (acero, hierro, cemento, por decir algunas), dirigen su propio canal de TV, su propia empresa constructora de viviendas, se declaran “participes de la construcción del socialismo del siglo XXI” y su cúpula se ha homogeneizado, luego del 2003. Por otra parte, el chavismo tiene mayoría en la Asamblea Nacional y por esa vía no podría ser destituido.

Pero tampoco, más allá de sus evidentes divisiones, hay dentro de la llamada “burguesía de derecha pro-imperialista” un sector importante que apoyaría un intento golpista. Ni el propio imperialismo se juega por esa política. Más bien empujan a que el gobierno vaya a fondo con todo el ajuste que está llevando adelante (devaluación, reducción del gasto público, bajos salarios, etc.), que se desgaste y pueda ser derrotado por un “revocatorio” o en las elecciones del 2015 a diputados, previo a las presidenciales.

De haber alguna posibilidad de golpe, desde la UST, estaríamos en primera fila enfrentándolo y exigiendo al gobierno la confiscación de los recursos de las empresas imperialistas petroleras, ensambladoras, medicinales, de alimentación, los bancos y todas las empresas de la burguesía golpista. Y reclamaríamos armamento para el pueblo.

¿Por qué han sido tan masivas las manifestaciones?

Las marchas y manifestaciones, convocadas por los partidos de la MUD fueron importantes. Pero en realidad estos dirigentes se apoyan en un gran descontento que hay en todo el país entre los trabajadores, la juventud y los demás sectores populares. Y este descontento se basa en la escasez de los productos de primera necesidad y las largas colas para conseguir algún producto, la altísima inflación, los bajos salarios, la devaluación encubierta, la destrucción de las industrias básicas por falta de inversión, la represión a las luchas y un largo etc. El pueblo trabajador está asistiendo a la aplicación de un “paquetazo”, un ajuste en “cuotas” que vino pregonando la derecha pero que ahora aplica Nicolás Maduro. Por eso cada vez vivimos peor.

Pero a algunos no les va mal

Pero esta situación no perjudica a todos. El sistema financiero y bancario, según informes oficiales ganó 33 mil millones de dólares, los importadores, vendieron hasta quedarse sin stocks a “precios justos”. La corrupción permite que algunos ricos sean más ricos todavía y que empresas de maletín se hicieran la “fiesta” de quedarse con más de 20 mil millones de dólares que CADIVI “alegremente” les concedió y que hasta el día de hoy nada se sepa de esa monumental estafa, pese a que los organismos oficiales tienen una minuciosa lista con los nombres de esas empresas y sus responsables. Las multinacionales de las empresas mixtas se van quedando cada día más, con las mejores zonas gasíferas y petrolíferas (como la Repsol y Chevrón, entre otras)

Se viene más ajuste contra el pueblo

Mientras, PDVSA y el estado nacional se vienen endeudando cada vez más. La deuda externa, según el Banco Central es de 104 mil millones de dólares. Este año el Estado y PDVSA deberán pagar 11 mil millones de dólares. ¿De donde saldrá ese dinero? El gobierno ya está ensayando una “salida”. Avisó que habrá aumento de la gasolina, aunque “sin apuro” y aumento de los servicios públicos. Pero, como esto no va a alcanzar echarán mano de su “mejor argumento” que es la tranca de los contratos colectivos por años…

¿Y el socialismo del siglo XXI?

Desde hace años desde el oficialismo nos vienen diciendo que todas las medidas que se están tomando van en “dirección al socialismo” Todos los sacrificios pedidos a los trabajadores se han hecho en nombre de “las futuras generaciones y de los logros en revolución” Sin embargo la realidad desmiente uno a uno los discursos: los que se vienen beneficiando con inmensas ganancias son las patronales multinacionales de las empresas mixtas y de alimentos, los bancos y financieras, las empresas de maletín que se hacen de dólares baratos para la especulación y la gran burocracia corrupta estatal. Por eso Maduro no tuvo empacho en admitir que sus políticas contra «la especulación y la corrupción» salvaguardaron «las reglas del real y verdadero juego capitalista», el Mandatario exclamó: «Yo sé dónde estoy parado. Para aquellos que me subestiman desde la ultraizquierda o desde la ultraderecha, yo sé dónde estoy parado» (El Universal 17-1-2014). Y esta es la pura verdad.

Ni con el gobierno, ni con la MUD y sus dirigentes

Los trabajadores y los sectores populares debemos enfrentar este ajuste que está aplicando el gobierno. Para eso debemos organizarnos y luchar. No podemos permitir ser los trabajadores lo que paguemos la fiesta del dólar barato para los especuladores. No debemos aceptar ser quienes paguemos la deuda externa y las regalías de las petroleras multinacionales con salarios de miseria, sin salud, educación y sin tener los productos de primera necesidad.

Pero no podemos caer en la creencia de que los partidos y dirigentes de la MUD son una salida y que por eso hay que ir a sus movilizaciones. ¡Nada de eso! Ellos no están contra la devaluación, desde hace mucho exigían esas medidas. No están contra los bajos salarios ¡Es lo que quiere FEDECAMARAS y toda la patronal! Ellos están en contra de sindicatos independientes, ellos están a favor de las multinacionales petroleras, y de los importadores, y de los negocios bancarios y financieros. Su pelea es para quedarse con esos negocios que hoy tienen el PSUV y el oficialismo.

Es totalmente equivocado el apoyo que dirigentes sindicales y estudiantiles brindan a estas movilizaciones de la MUD. Lo mismo hay que decir del que dirigentes y centrales otorgan al gobierno, estos dirigentes atan a los trabajadores a los diferentes proyectos patronales. Los trabajadores debemos luchar por una salida independiente del gobierno y de la derecha.

Un programa obrero y popular

Para tener una salida independiente, necesitamos un programa para el país desde la clase obrera y los sectores populares. Ese programa debe incluir un aumento general de salarios, de acuerdo a la cesta básica y ajustable periódicamente al índice de inflación. Por la nacionalización de todo el petróleo y el fin de las empresas mixtas. Renta petrolera para educación, salud y vivienda. Cárcel a los corruptos. Comisión investigadora independiente contra la corrupción y contra los hechos represivos en las manifestaciones. Plenos derechos democráticos para expresarse. Reconocimiento de hecho de todos los sindicatos elegidos por los trabajadores. Control obrero y popular de toda la economía

¡Unidad para luchar!

La complicidad de algunos dirigentes sindicales con el gobierno y la cobardía de otros que no quieren organizar ninguna lucha y otros que van detrás de proyectos patronales, nos mantienen divididos, y de hecho dejan a los trabajadores y sectores populares a merced de la demagogia de la MUD y sus partidos. Los trabajadores necesitamos la unidad para luchar. Los sidoristas pusieron su ejemplo unitario. También los petroleros de Anzoátegui con unidad liberaron a sus presos.

Algunos dirigentes se han venido reuniendo para denunciar la actual situación laboral, ante la OIT. Y también han sacado algunas declaraciones. Son importantes esas denuncias y declaraciones de Unidad Sindical (compuesta entre otros por FADESS, UNETE, CCURA, entre otras) pero insuficiente. Estas corrientes deben hacer una amplia convocatoria a todos los sectores sindicales y políticos que estén dispuestos a debatir y concretar un programa obrero y popular, de defensa de todos los derechos democráticos y que de respuesta a los problemas más sentidos y proponga un plan para luchar en forma independiente por ese programa. Desde la UST impulsamos y seremos parte de una convocatoria así.

Por otra parte seguiremos bregando por la independencia política de los trabajadores y lucharemos por la construcción de una herramienta política independiente y democrática que se proponga luchar por un gobierno de la clase obrera y los sectores populares para que nunca más los trabajadores tengan que optar entre las diferentes opciones patronales.