África del Sur fue escenario de la última Copa del Mundo, en 2010. En aquel momento los sudafricanos tuvieron que enfrentar el mismo autoritarismo del gobierno y de la FIFA que impuso la criminalización al movimiento social, hizo remociones de habitantes pobres en el centro de las grandes ciudades, entre muchas cosas que Brasil está conociendo ahora. 

Para hablar sobre el asunto, Opinião Socialista  entrevistó dos activistas sudafricanos, durante el Encuentro “En la Copa va a tener lucha” [realizado en San Pablo, Brasil): Thando Manzi, estudiante, y al representante de la organización sindical de los metalúrgicos (NUMSA) , Hlokoza Motau. Los activistas hablaron también del proceso de reorganización que comienza a vivir el movimiento sindical del país. Un proceso de reorganización que ha cuestionado a los sucesivos gobiernos del CNA (Congreso Nacional Africano), el partido del fallecido Nelson Mandela, en el poder desde 1994, y la hegemonía de la Cosatu, tradicional central sindical que se transformó en oficialista burocrática y corrupta.  Lea la entrevista.
 
Hay una nueva coyuntura en África del Sur,  y también simientes de reorganización del movimiento social que envuelve sectores de la clase trabajadora. ¿Podrían hablarnos un poco sobre esto? Principalmente la relación de su sindicato NUMSA con la central Cosatu?

Hlokoza  Motau
– En África del Sur,  NUMSA [sindicato de los metalúrgicos] nota que después de 20 años de libertad, después de la victoria do CNA, los trabajadores no ganaron nada. El gobierno, en todos estos años adoptó medidas conservadoras macroeconómicas generando un  alto desempleo y desindustrialización, una división  entre los trabajadores, incentivando la tercerización, el trabajo temporario, y privatizando bienes del Estado. NUMSA decidió que la situación alcanzó el límite y hay una necesidad de un  programa económico radical. Existe una alianza histórica entre el CNA, la Cosatu, y el Partido Comunista sudafricano y les planteamos la necesidad de un  programa económico de ruptura para revertir la situación en la cual los trabajadores se encuentran. Después de  la masacre de Marikana, en la que 24 mineros fueron asesinados por la policía, notamos que ese gobierno no es serio y el CNA no hará los cambios que los trabajadores precisan.

¿Cuál es la relación oficial entre su organización, NUMSA, y la Cosatu?

Hlokoza Motau
– Aún integramos la Cosatu, pero como NUMSA decidimos que queremos construir otra Cosatu, militante y comprometida con la lucha de los trabajadores. Si la Cosatu no lo hace, no tendremos miedo de romper y construir otra central sindical. Con relación al CNA, ya anunciamos que no haremos ningún  tipo de campaña política para el CNA ni donaremos dinero para sus candidaturas. Porque el CNA representa los intereses de la burguesía y como trabajadores no ganamos nada con esta alianza. Pero continuamos en la Cosatu y, junto con otras entidades, asumimos la dirección de este proceso por transformaciones económicas. Podemos ser expulsados de la entidad por esto.

Ustedes están en un encuentro que es fruto de un  proceso similar al suyo,  de reorganización de los trabajadores. En este sentido,
¿es posible hacer una comparación entre África del Sur y Brasil hoy?

Hlokoza Motau
– Veo muchos paralelos. Por ejemplo, la importancia que se da la lucha contra la burocratización de los sindicatos. Que es un  problema similar al que tenemos en el movimiento sindical sudafricano, que está profundamente ligado al Estado y al gobierno. Y decimos: en caso de que no consigamos hacer los cambios en al Cosatu que deseamos, saldremos de esta entidad y fundaremos una organización independiente. Estamos construyendo una unidad de acción que generó una primera movilización de huelguista el 19 de marzo, en conjunto con otros movimientos sociales y la juventud, pero también queremos construir un  movimiento en dirección al socialismo.

Las elecciones presidenciales se aproximan en África del Sur. ¿Los trabajadores ven una alternativa hoy al CNA?

Hlokoza Motau
– Decidimos como NUMSA no hacer la campaña del CNA, porque representa a la burguesía. Pero con relación a las próximas elecciones, no tenemos ningún  partido por el cual llamamos a votar a nuestros militantes. Y dejamos muy claro que no haremos campaña por ningún  partido. Lo que decimos a nuestra base es que debemos procurar movimientos alternativos. Estamos llamando una reunión en julio con el lema: ¿qué movimiento alternativo podemos construir en África del Sur?

Brasil también vive intensas luchas sociales y cuestionamientos a la Copa del Mundo. ¿Qué consejo darían a los brasileños?

Hlokoza Motau –
Mi consejo es que la Copa del Mundo va a traer oportunidades para presionar a los patrones y al gobierno y colocarlos en una posición de hacer concesiones. Para los trabajadores es la mejor oportunidad para exigir aumentos salariales. Por ejemplo, utilizamos la Copa como momento para avanzar en los derechos dos trabajadores de la construcción civil.  Significa que la presión  precisa ser construida ahora, antes del comienzo de la Copa. También para los movimientos sociales es un óptimo momento para reivindicar que las inversiones para las demandas sociales sean mayores que os hechos para la FIFA. Esto abre ahora una oportunidad para presionar al gobierno, pero no se puede esperar hasta julio. La lucha precisa comenzar ahora.

Thando Manzi –
En África del Sur, vendedores ambulantes que normalmente trabajarían próximos a los estadios fueron expulsados de sus áreas. Por ejemplo, los chicos de la calle, en Durban, fueron expulsadas de la cuidad, fueron agarradas y llevadas lejos de las áreas. Algunos chicos fueron llevados muy lejos de las periferias de las ciudades.

La juventud en África del Sur hoy perdió las esperanzas. El legado de Mandela se disolvió. Como ve em mi  camiseta: “La juventud está luchando por empleos y combatiendo falsas ilusiones”. Por ejemplo, existen muchas favelas y estudiantes con maestrado terminan trabajando en call centers, sin conseguir empleos calificados.

El legado de África del Sur es visible en el aumento de la desigualdad social. Vemos, por ejemplo en la construcción civil, un  crecimiento de la tercerización y después de eso el fin de los empleos y la gente comenzó a depender de ayuda de la asistencia social.