Desde que se produce el estallido social, a lo largo de todo Chile las y los trabajadores y estudiantes hemos estado en las calles luchando para recuperar nuestros derechos y en general todo lo que los poderosos le han robado a este país por más de 30 años.

Por MIT-Chile

Valparaíso no ha sido la excepción y hemos sufrido la represión brutal por parte del gobierno, esta ciudad en ruinas, ha sido saqueada por años por las mafias inmobiliarias que quemaron la ciudad para construir edificios en altura. Los empresarios inescrupulosos, se repartieron el puerto eliminando la industria y precarizando los empleos.

Valparaíso que antaño fuera una ciudad pujante con su comercio local, como parte de una política neoliberal, el comercio minorista  vio aparecer a su lado la multitienda, el mall, el supermercado y el mall chino que le fue arrebatando  clientela. Finalmente quebraron los negocios pequeños, las ferreterías, cerraron las bodegas y en fin  el neoliberalismo terminó ofreciendo trabajos precarios, tercerizados, empleos inseguros con sueldos mínimos y jornadas agobiantes, los Servipag y las cajas automáticas empezaron a reemplazar a las y los trabajadores  y llegamos a ser la ciudad con mayor cesantía de este país.

De esta manera, el capitalismo nos  fue saqueando todo y los habitantes de  Valparaíso fuimos  obligados  a buscar distintas formas para sobrevivir.

Los empresarios ladrones y el congreso nos arrebataron todo, excepto la dignidad Y el estallido, la revuelta, la revolución y la rabia se volcó hacia las calles.

Si hoy Valparaíso se encuentra destruido es porque el capitalismo lo destruyó mucho antes del estallido social y si hoy los empresarios han despedido y bajado los sueldos de sus trabajadores, es  sólo la muestra de su política explotadora  de siempre.

Casi como un desquite, mientras la policía reprimía brutalmente a nuestro pueblo  comenzaron los incendios de los cerros, de las tomas y los llamados de la Intendencia a suspender las movilizaciones. Quienes habitamos Valparaíso, podemos reconocer en estos incendios de las quebradas la forma de operar de las mafias inmobiliarias y la vieja fórmula de expropiación encubierta utilizada el año 2014, en esta misma ciudad- Las preguntas que debemos hacernos entonces son: – ¿Por qué tras los incendios se realiza la erradicación de los más pobres?- ¿Por qué no se queman las  casas de los ricos?.   ¿Por qué no se  invierte  en equipamiento para evitar y controlar los incendios? Como hidroaviones, o en  cortafuegos.

Mientras los cerros se quemaban sin control, en las calles del plan, miles de litros de agua eran lanzados por los “guanacos” sobre los manifestantes, demostrando dónde está la prioridad de este gobierno asesino  pero también de todos los gobiernos anteriores.

Tras la tragedia, Sebastián Piñera, quiso limpiar su imagen y tender un manto de olvido sobre el carácter represivo del Estado, visitando los cerros incendiados. No pudo lograr su objetivo, tras una corta reunión, debió huir por la puerta trasera de la Intendencia en medio de la protesta.

Es que en Valparaíso no estamos para maniobras, cada vez hay más rabia en las calles y poco a poco se va delineando quienes son los parásitos capitalistas que nos explotan y el rol de sirvientes fieles que cumplen la policía, la milicia y sobre todo los zánganos del Congreso que apoyaron en bloque la represión para el pueblo. Cada día, en cada marcha la gente canta  “todas la balas se van a devolver”,  “Avanzar y quemar el Congreso Nacional” con la absoluta certeza que ese día  llegará.

Valparaíso, carcomido, derruido y erosionado por las ratas del capitalismo, no se rinde ni se rendirá, dará la lucha como ha sido la tradición centenaria de este puerto, esta vez, para arrebatar los privilegios de los explotadores y conquistar una sociedad justa e igualitaria para resurgir luminoso y heroico de los escombros.