Leopoldo López, dirigente de Voluntad Popular (VP) fue condenado a más de 13 años de prisión, y tres estudiantes recibieron sentencias de permanecer bajo régimen de presentación durante varios años. Estos, el 12 de febrero de 2014 protagonizaron una marcha que terminó con enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y varios destrozos. Las movilizaciones continuaron durante algún tiempo más.

Por: UST – Venezuela

Leopoldo López y VP representan los intereses de un sector de la burguesía pro-imperialista venezolana y que en el 2002, junto a otros, apoyó y fue parte de la dirección política del golpe contra Chávez y el paro patronal de 2002-2003. Hechos por los cuales desde la izquierda independiente y desde el activismo obrero y popular se exigió su juicio y castigo, pero de los que por el contrario fue absuelto mediante la amnistía concedida por Chávez a finales de 2007 a casi todos los golpistas.

López, por lo tanto, es enemigo de los trabajadores y sus conquistas. Los socialistas que militamos en la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), nada tenemos que ver con sus propuestas políticas y sus discursos seudo-democráticos a favor de la “libertad”. Consideramos que sus planteamientos políticos no representan una solución para los problemas que hoy padecen los trabajadores venezolanos, mientras que sus exigencias democráticas no pasan de un mero e hipócrita discurso electorero.

Afirmamos que sus duras peleas con el gobierno y la “boliburguesía” son por la renta petrolera y los negocios con el imperialismo y no a favor del pueblo trabajador.

Leopoldo López, y los tres estudiantes Christian Holdack, Damián Daniel García, y Ángel de Jesús González, fueron “juzgados y condenados” con argumentos escandalosamente ridículos: se apoyaron en un supuesto “mensaje subliminal” para generar “la desestabilización” y “anarquía”. Y para ello tuvieron que contratar expertos en “discursos” para “interpretar” los mismos. La justicia no pudo presentar pruebas para la acusación. Es decir, se les juzga y condena por lo que las autoridades y el poder judicial asumen se desprende de sus discursos.

Esta condena se produce en momentos en que el gobierno pasa por su más baja popularidad de cara a las elecciones del 6 de diciembre y existe sobre todo en las filas del PSUV una importante desmoralización y parálisis de su militancia ante la incapacidad del gobierno de acertar con alguna política que alivie siquiera las penurias por las que atraviesa el pueblo trabajador. El gobierno utiliza esta condena de un personaje funesto para tratar de recuperar un poco de simpatía entre sus militantes. Los socialistas repudiamos esta condena, no porque defendamos las ideas y posturas políticas de L. López –al contrario, las combatimos– sino porque defendemos el derecho de expresarlas, de organizarse y movilizarse para expresarlas.

Sostenemos que con esta sentencia, el gobierno de Nicolás Maduro y su justicia buscan sentar un precedente que deje claro a los trabajadores, sectores populares y a toda la oposición política que el llamado a cualquier manifestación, por la defensa de algún derecho salarial o laboral, algún reclamo social o por la defensa de cualquier derecho democrático, puede ser castigada con cárcel si el gobierno y su “justicia” consideran que incita a la violencia o al “delito”.

Alertamos que esta justicia que hoy condena a López y a los tres estudiantes es la que mantuvo presos sin pruebas a los tres trabajadores de Sidor por siete meses, la que mantiene preso a Rodney Álvarez trabajador de Ferrominera, sin pruebas sustentables y sin juicio desde hace varios años. Es la misma justicia que suspendió las elecciones de Sidor a principios de año porque el oficialismo perdía, y encarceló a Rubén González, dirigente de Ferrominera más de año y medio, lo mismo ha sucedido con los trabajadores presos de Civetchi y tantos otros casos, habiendo en todos hecho uso de pruebas fraudulentas. Es esta justicia que guarda silencio ante la desaparición del luchador Alcedo Mora.

Los ataques a los derechos de los trabajadores y las persecuciones sin pruebas y por el solo hecho de ser opositores es un grave peligro para todo el movimiento obrero y los luchadores populares.

Por otra parte, el gobierno de Nicolás Maduro ha puesto en marcha una maquinaria represiva, –la OLP– explotando la justa preocupación popular por la delincuencia e inseguridad, con una represión indiscriminada fundamentalmente a los jóvenes más humildes y que por ahora se traduce en decenas de muertos en supuestos enfrentamientos. Y esto lo ha hecho extensivo hasta la zona fronteriza con Colombia, donde atropella, deporta y desplaza a humildes residentes colombianos de la región, con el argumento del combate al paramilitarismo y el contrabando de alimentos y combustible.

Desde la UST llamamos a no convalidar esta escalada represiva con juicios y condenas que tiene por objetivo amedrentar a los trabajadores y a todo el pueblo.

Llamamos a las organizaciones obreras, populares, democráticas y de derechos humanos a rechazar todos los ataques a las libertades democráticas.

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