Mientras cerrábamos esta edición, el país se aproxima al medio millón de muertes notificadas por la pandemia. Como recuerda el biólogo Átila Iamarino, el Brasil es el país que registró más muertes en el mundo en 2021: 293.000. Eso porque mientras en otros países se avanzó en la vacunación y en medidas como cuarentena –aunque de forma general bastante insuficientes, para no trabar las ganancias de las grandes empresas– por aquí, el gobierno Bolsonaro actuó para que el virus se diseminase lo más rápido posible.

Editorial Opinião Socialista, 17/6/2021.-

La CPI [Comisión Parlamentaria de Investigación] de la pandemia viene revelando los detalles de este genocidio perpetrado meticulosamente por el gobierno. Al mismo tiempo en que ocurre esta matanza, la política económica llevada con Paulo Guedes al frente produce un escenario de tierra arrasada, con desempleo récord, una caída en los ingresos de la población y de los más pobres solo comparada a una situación de guerra, y el avance del hambre.

Desgastado, Bolsonaro responde a la crisis con más ataques, amenazas de dictadura y manifestaciones reaccionarias como las “motociatas” [caravanas con motos]. Ahora, declaró guerra a las máscaras. Con sus acciones, reafirma que su plan es solo uno: más muertes, más desempleo, miseria, más violencia contra la juventud negra y la amenaza de dictadura.

Es urgente ampliar la unidad para avanzar en la lucha por el “¡Fuera Bolsonaro y Mourão ya!” El 19 de junio (19J) ya está aquí, y es necesario que hagamos de esta fecha un día aún mayor de protestas y manifestaciones que las del día 29 de marzo. Dejar a Bolsonaro sangrar hasta 2022, como es el plan de las direcciones del PT y de parte del PSOL, es dejar seguir libre el genocidio, el desempleo, el hambre y la entrega del país. Y es dejar el camino libre para que Bolsonaro avance en su proyecto dictatorial, incluso amenazando con golpe en caso de que pierda las elecciones, como viene diciendo de forma explícita.

29M en Maringá. Foto: Phil Natal.

Precisamos reforzar la lucha para derrocarlo y discutir, por la base, la necesidad de la construcción de una huelga general sanitaria, presionando a las direcciones de las principales centrales sindicales, partidos de la oposición parlamentaria y del Frente Fuera Bolsonaro. Es necesario seguir el ejemplo de la CSP-Conlutas y llamar a la construcción de la huelga general sanitaria por el “Fuera Bolsonaro, vacuna para todos ya, y empleo”.

Precisamos de vacuna para todos ya, con la quiebra de las patentes de las grandes farmacéuticas. Precisamos de una cuarentena nacional por, como mínimo, tres semanas, y para eso es necesario un auxilio de emergencia de verdad, de R$ 600 (que debería der de un salario mínimo). Precisamos de empleo, derechos y salarios.

Este 19J vamos a las calles. Con máscaras, alcohol en gel y distanciamiento social.

Frente Amplio para gobernar no es solución

Más allá del debate de sacar a Bolsonaro ya o esperar a 2022, precisamos discutir a quién poner en su lugar. Hay una tentativa de conformación de una candidatura de “centro”, una alternativa que, en verdad, reúne a los sectores de la derecha tradicional. Y está la alternativa Lula, que viene llamando a la formación de un frente amplio, o amplísimo, con cualquier otro partido burgués que quiera hacerlo, como PSDB, DEM, PSD, PSB, etc. No solo un frente electoral sino un gobierno con todos esos sectores.

Lula propone un gobierno de unidad nacional con todos los sectores de la burguesía, como los banqueros, la gran industria, el agronegocio, y las grandes redes minoristas. Cuenta, para eso, con el apoyo de la mayor parte de la dirección del PSOL, como viene demostrando cada vez más Guilherme Boulos. También expresión de eso fue Marcelo Freixo, que propuso para el gobierno de Rio de Janeiro una lista que incluye al DEM, se unió al economista tucano (PSDB) André Lara Resende, e incluso hasta con el publicista que ideó el pato de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), y en acuerdo con Lula y la aceptación de la propia dirección del PSOL, acabó de romper con ese partido para entrar en el PSB de Márcio França (ex vice de Geraldo Alckmin en San Pablo).

Son justamente estos mismos sectores burgueses que gobernaron este país por 500 años, que hicieron del Brasil el país más desigual del mundo, y en el que más de la mitad de la población sobrevive con menos de un salario mínimo. Un país que, aunque sea una de las mayores economías del mundo, no garantiza siquiera saneamiento para más de la mitad del pueblo, un gobierno con esos sectores, obviamente, no enfrentará el desempleo récord, no resolverá la precarización del trabajo ni parará las privatizaciones y el desmantelamiento del Sistema Único de Salud (SUS). Tampoco dará un basta en el genocidio de la juventud negra. Porque fueron ellos justamente los que se beneficiaron con esa situación.

Una cosa es pensar, en un eventual segundo turno, en un voto crítico en una candidatura que no sea de clase, frente a una amenaza autoritaria. Otra, muy diferente, es maniatar a la clase trabajadora a un proyecto con la burguesía, con un programa que es más de lo mismo de lo que siempre vivimos y que, incluso, nos trajo a la situación actual.

Alternativa revolucionaria y socialista

Si en las calles y en la lucha es preciso unificar con todo el mundo que esté contra Bolsonaro, cuando se trata de programa y proyecto de país precisamos fortalecer una alternativa de independencia de clase, sin banqueros ni el gran empresariado o los latifundistas. Para eso, es preciso, en la lucha, avanzar en la autoorganización de la clase trabajadora, de la juventud en las periferias, y del pueblo pobre. Es preciso avanzar en la construcción de una alternativa revolucionaria y socialista.

Solo un gobierno de los trabajadores puede poner en práctica un programa que enfrente a los multimillonarios y los banqueros para garantizar empleo, salario y derechos, además de vivienda, saneamiento, salud y educación. Solo con los trabajadores y el pueblo pobre movilizados y organizados en el poder vamos a enfrentar la explotación, el machismo, la violencia racista y contra los pobres, y la LGBTfobia.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.