Las Movilizaciones de las Antorchas vienen en un dramático descenso en su capacidad de convocatoria a nivel nacional. Esta realidad no la podemos negar puesto que se presenta cada fin de semana ante nuestros ojos. Muchos se contentan diciendo que a las movili­zaciones solo asisten quienes mantienen el compromiso por cambiar el país. Este tipo de bálsamos no los compartimos. Al contrario, los revolucionarios en lu­gar de confortarnos con la situación, de­bemos estar preocupados por identificar los puntos débiles que han motivado el descenso para corregir la situación.

PST – Honduras

En el PST creemos que en gran medida la actual situación es el resultado de la falta de democracia en el movimiento de los indignados. Es decir, el movimiento de conjunto no ha contado con ningún espacio amplio y democrático en donde discutamos todas las personas que nos hemos movilizado durante estos meses para definir en conjunto el pliego de exi­gencias y marcar el rumbo de la lucha. El resultado de todo esto ha sido que esta­mos presenciando un proceso de reorga­nización desde la bases, por fuera de las dirigencias, en vías de la construcción  del tan necesitado Paro Nacional.

Hace más de un mes presenciamos la ac­ción del movimiento campesino, enca­bezado por la CNTC, con cortes de ca­rreteras y puentes en 12 puntos del país. Su exigencia: la Reforma Agraria Inte­gral y la salida del gobierno. La Ley Mar­co de Seguridad Social, proyecto pen­sado para terminar de enterrar al IHSS y obligar a que seamos los trabajadores quienes paguemos los 7.300 millones de lempiras que se robó el Partido Nacional, ha despertado a un gigante: los trabajadores de la Maquila. Así, el pasa­do 2 de setiembre se concretó un corte de carretera por parte de los obreros del ZIP Búfalo de Villanueva, Cortés, contra esta medida. De manera inmediata, la movilización de los obreros hizo temblar al gobierno. Esa misma noche, en Cade­na Nacional, JOH tuvo que dar el rostro de manera desesperada para mentirles a los trabajadores y decir que esa Ley no los afectaría, para intentar con eso cal­mar la turbulencia. Los empresarios de la maquila y la CGT también estaban allí para ayudarle en esa tarea.

Una gran conclusión debemos sacar de  este hecho: cuando los obreros salen a luchar con métodos que afectan direc­tamente a la economía burguesa, con cortes de calles y puentes, con el cierre de empresas estatales y centros educati­vos, cuando los desposeídos paramos la economía, los gobiernos tiemblan. Así sucedió en Guatemala y así debe suce­der aquí. Esta es la receta para cambiar la situación del movimiento de los in­dignados en Honduras, esta tarea tiene nombre y apellido: PARO NACIONAL PARA SACAR A JOH DEL GOBIERNO.

Por eso, urge la unidad de todos los sectores que están luchando. Urge un pliego de exigencias que tenga como punto central la caída del gobierno y de sus planes de recolonización; por eso también es necesario integrar las reivin­dicaciones que han hecho salir al pueblo a las calles: la Reforma Agraria Integral, por el fin de la Ley Marco de Seguridad Social, por cárcel y confiscación de bienes para quienes saquearon el IHSS [Instituto Hondureño de Seguridad Social] y por el fin de la criminalización de la protesta. Aquí tenemos nuestras tareas, ahora urge organización y más organiza­ción para arrebatárselas a la burguesía. Y esto es algo que ningún diálogo logrará.

Artículo publicado en El Trabajador n.° 114, setiembre de 2015.-

Lea este y otros artículos relacionados en: www.psthonduras.org