Mié Ago 10, 2022
10 agosto, 2022

Ucrania ante amenaza de partición ¡Todo el apoyo para la victoria del pueblo sobre la invasión de Putin!

Los trabajadores ucranianos siguen luchando contra el ejército de Putin. Sacrificando vidas intentan frenar la embestida del enemigo en el Donbass. Recuperan territorios en el sur, resisten y llevan a cabo acciones de guerrilla en los territorios ocupados. El pueblo ucraniano está mostrando a toda la región y al mundo entero que Putin puede ser derrotado militarmente. Si todo dependiera solo del estoicismo y la abnegación de los trabajadores ucranianos, la derrota militar de Putin ya se habría convertido en un hecho. Sin embargo, el pueblo ucraniano necesita armas adecuadas, estrategias y tácticas de guerra adecuadas y la organización de la retaguardia de acuerdo con la tarea principal: derrotar a los ocupantes. Esto sólo lo puede garantizar el propio pueblo trabajador ucraniano, sobre cuyos hombros recae la guerra de liberación nacional, con la indispensable y más amplia solidaridad obrera internacional.

Iván Razin – Pavel Polska

Los gobiernos de la UE y EE. UU. son cómplices del genocidio de Putin en Ucrania

Las “promesas” de los gobiernos occidentales de suministrar a Ucrania armamento moderno se han convertido en objeto de ácidas bromas dentro del país. Los gobiernos de EE.UU. y la UE, no están interesados en una victoria genuina del pueblo ucraniano sobre Putin. Por eso no quieren suministrar armas adecuadas. Porque el régimen de Putin, al reprimir la lucha de los pueblos oprimidos en la zona de influencia de Rusia, garantiza la «estabilidad social» de las corporaciones estadounidenses y europeas, que saquean toda la región. Incluyendo la rapiña compartida con los oligarcas cercanos a Putin de los enormes recursos naturales de la propia Rusia.

La victoria del pueblo ucraniano sobre Putin significaría la caída de su régimen y la “desestabilización” del orden depredador de los monopolios occidentales sobre un vasto territorio. La lucha de los pueblos de Eurasia por la independencia tampoco es del agrado de los gobiernos occidentales. Por lo tanto, se consideran satisfechos con la opción de dividir Ucrania, mientras se debilita, aunque se mantiene el régimen de Putin. En Davos el veterano Kissinger, (ex secretario de estado de EEUU, bajo Nixon) reconoció el “valioso rol” de su régimen en la opresión y represión de los trabajadores en el espacio de la antigua URSS e incluso en Siria.

Para los gobiernos de la UE y EE. UU., las relaciones con Putin para recibir su petróleo y gas son más importantes que la independencia, la integridad de Ucrania y las vidas del pueblo ucraniano. Para ellos es prioridad acordar con Putin la exportación de los cereales producidos por Ucrania –que en realidad son propiedad de 5 o 6 oligarcas ucranianos asociados con transnacionales–

El llamado de los gobiernos imperialistas, como Macrón de Francia, a “salvar la cara de Putin”, es un llamado a capitular y rendirse ante el sátrapa del Kremlin. Es una clara indicación a resignar el Donbass y el sur de Ucrania para Rusia. Naturalizan así la partición de Ucrania. Por eso, en lugar de las armas necesarias, hacen nuevas promesas o envían chatarra. Y para camuflar el abandono militar le ofrecen a Ucrania el “honor” de contar para 2029 con «estatus de candidato a miembro de la UE». O más bien, ese estatus será para un pedazo de Ucrania.  Mientras, los millones de refugiados ucranianos en Europa están siendo empujados hacia atrás, de regreso a su tierra bajo las bombas rusas de varias maneras. Fue con este fin que una delegación de gobiernos de la UE –Macrón, Scholz y Draghi– llegó a Kiev. ¡El colmo del cinismo!

Y lo más grave es que Zelensky, el presidente ucraniano presente la candidatura a ser miembro de la UE –es decir, ser colonia de la UE– como una gran conquista.

Todas las fuerzas para derrotar la ocupación rusa.

La sangre de los ucranianos que mueren hoy en el frente y bajo las bombas en la retaguardia mancha las manos de Putin, pero también están manchadas las manos de los gobiernos europeos, que se niegan a suministrar a Ucrania las armas necesarias. En Ucrania, esta política criminal de los gobiernos occidentales se transfiere de hecho a los trabajadores en el frente de batalla. Porque el alto comando ucraniano y sus subalternos, en muchos casos, arroja con torpeza a las tropas al combate sin las armas ni los medios necesarios. La negativa de los combatientes a ir desarmados a la batalla se convierte en motivo de choques internos y amenazas de sanciones por indisciplina. Todo esto conduce a grandes pérdidas, desmoraliza y socava la lucha.

A esto se suma la situación en la que los grandes capitalistas y los funcionarios en la retaguardia están robando la ayuda humanitaria y negociando con ella en los mercados y redes comerciales, ganando con la crisis del combustible, exprimiendo las deudas de los trabajadores, en general lucrando con la guerra, socavando la resistencia popular.

En Krivoy Rog, un centro industrial de primera línea, con más de 100 mil mineros y metalúrgicos, cuyos obreros armados luchan por el país, la corporación transnacional Arcelor Mittal y otras grandes empresas están realizando despidos de trabajadores. Esto está sucediendo en otras empresas en todo el país. Los despidos en Krivoy Rog y en todo el país se amparan en los cambios reaccionarios recientes en el Código Laboral adoptado por la Rada y el gobierno en interés de los oligarcas y las corporaciones extranjeras. Incluso ahora, la Rada prepara otro paquete legislativo antiobrero, que permite jornadas laborales más largas, reducción de salarios y facilitar “la reducción de personal” por parte de las empresas.

Es inaceptable enviar a la batalla a trabajadores desarmados con el pretexto de que «todavía no se han entregado las armas». También es inaceptable que la partida de un trabajador al frente de batalla signifique la pérdida de la plaza en el trabajo y el salario y que amenace al sustento de su familia, o que se reduzcan los salarios a la mitad con el argumento de la guerra. Es criminal la especulación de los capitalistas y los funcionarios a costa de la guerra. Estos son crímenes contra la defensa del país y sólo sirven a los planes de Putin.

Necesitamos una guerra popular en el pleno sentido de la palabra.

Los trabajadores de Ucrania han demostrado que están listos para luchar por el país. Realmente impresiona y conmueve cuántos trabajadores heridos en batalla en los hospitales manifiestan estar ansiosos por recuperarse pronto para poder regresar al frente. Pero es necesario crear las condiciones para que las personas que arriesgan su vida puedan hacerlo de manera efectiva. Debemos seguir exigiendo a los gobiernos extranjeros las armas necesarias para Ucrania. Pero desde los sindicatos debemos hacer un llamamiento directo a los trabajadores de todos los países para presionar a sus gobiernos y parlamentos, que representan sólo los intereses de los capitalistas y las clases altas.

Y es necesaria también una organización adecuada de todo el país con el fin de combatir a los invasores en los aspectos militar y económico: medidas para proporcionar a la población armas y productos y medios necesarios para la guerra y la vida.

En primer lugar, se requiere el máximo armamento general del pueblo trabajador, con entrenamiento militar universal de hombres y mujeres, en centros de trabajo y estudio. Si eso hubiera habido en el Sur antes de la invasión, si la gente de Kherson y Melitopol hubiera estado armada sin excepción, no se hubiera visto obligada a oponerse a los ocupantes con manifestaciones desarmadas. Y así el enemigo no habría podido mantener la ocupación de esas ciudades.

En segundo lugar, se requiere una adaptación del método de guerra. Cada vez más, en los territorios ocupados, se están produciendo acciones de resistencia desde abajo contra los ocupantes y sus “gobiernos” títeres locales, formados con colaboracionistas traidores.

En tercer lugar, es necesario centralizar en manos del estado bajo el control del pueblo trabajador y transferir toda la producción y distribución a las necesidades de la defensa nacional.

La tarea de derrotar a Putin debe ser tomada en sus propias manos por los trabajadores de Ucrania.

Estas medidas necesarias en aras de la defensa van contra los intereses de los oligarcas y corporaciones extranjeras que necesitan un «mercado» y temen a un pueblo armado. Y estas medidas hasta ahora no se observan. Por el contrario, por parte del gobierno vemos una retención al armamento del pueblo en la misma lógica con que los gobiernos extranjeros retienen el armamento de Ucrania. La «libertad de comercio» permanece inquebrantable. Y se dan instrucciones de “aclarar” la falta de medios elementales entre los combatientes, como si se tratara de un “malentendido”. Esto demuestra que los funcionarios de gobierno no tienen planes para una solución cardinal a estos problemas. Por lo tanto, los trabajadores de Ucrania deben confiar sólo en sus propias fuerzas y tomar las tareas de defensa del país en sus propias manos.

Reiteramos el llamado a los trabajadores y pueblos oprimidos de otros países a que exijan a los gobiernos de sus países que suministren armas a Ucrania sin condiciones. Además insistimos en la necesidad de organizar la solidaridad material internacional más amplia posible con la lucha de los trabajadores ucranianos contra la invasión contrarrevolucionaria de Putin, a través de las organizaciones sindicales y sociales de sus países. Llamamos a la participación en la campaña de Ayuda Obrera a los trabajadores de Krivoy Rog, organizada por la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Lucha.

 

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