“Hay unos idiotas ahí, el ‘quédese en casa’. Hay algunos idiotas que hasta hoy se quedan en casa”. Eso fue lo que dijo Bolsonaro el 17 de mayo, cuando el Brasil caminaba hacia las 430.000 muertes, según datos oficiales.

Por: Redacción PSTU Brasil

Esa fue una más de las incontables declaraciones criminales del presidente genocida, que continúa defendiendo la misma tesis de la inmunidad de rebaño, desprecia todos los protocolos científicos y trata al pueblo trabajador como carne de cañón. Al mismo tiempo, la declaración también deja explícito por qué el gobierno paga una miseria de auxilio de emergencia, mientras aumenta la escalada de mortandad, de pobreza y de hambre.

Empujar a los trabajadores al matadero no garantizando ni ingresos ni empleo, tuvo su costo en vidas. Según el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), hubo un aumento de 71,6% de los desligamientos del empleo [cese de contratos laborales] por muerte de los trabajadores formales [con registro en la CLT], entre los primeros trimestres de 2020 y 2021. Amazonas, castigado por dos olas de la pandemia que llevaron al Estado al colapso, fue el lugar donde hubo la mayor ampliación de este tipo de cesación, registrando un aumento de 437,7%.

Entre los trabajadores de la educación, el crecimiento fue de 106,7% e incluso así gobernadores presionan por la vuelta a las aulas presenciales; en el sector de transporte, almacenamiento y correos, el crecimiento fue de 95,2%.

Este es el resultado de un país que nunca hizo lockdown de verdad, que no garantiza auxilio de emergencia a los trabajadores y pequeños comerciantes o protección al empleo. De un gobierno genocida que llama “idiotas” a aquellos que quieren vivir y proteger a sus familias.

Bolsonaro dice no a las vacunas

Al mismo tiempo, el país acompaña los testimonios en la CPI [Comisión Parlamentaria de Investigación] de la pandemia en el Senado, que solo confirman lo que todo el mundo ya sabe: que la diseminación del virus encontró un aliado perfecto en Bolsonaro.

Brasil va descubriendo que el genocida presionó hasta por el cambio de bula de la cloroquina, un medicamento que, además de ser totalmente ineficaz contra el Covid-19, también puede causar serios daños a la salud. Mientras tanto, el gobierno despreció la compra de vacunas, como los más de 70 millones de dosis de la Pfizer ofertadas al Brasil.

Según los cálculos del epidemiólogo Pedro Hallal, profesor de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel), en caso de haber aceptado la oferta, el Brasil podría haber evitado entre 14 y 25.000 muertes en el mejor de los escenarios estimado por el científico. Además, 30.000 internaciones en Unidades de Terapia Intensiva (UTIs) podrían no haberse necesitado.

Según la prensa, la CPI tiene ya documentos que comprueban que Bolsonaro recusó once ofertas de vacunas. Por todo esto, por sus declaraciones y actitudes, hay motivos de sobra para apartar a Bolsonaro y Mourão y llevarlos a la justicia por crímenes contra la humanidad. Pero la CPI está más interesada en desgastarlo, de cara a las elecciones de 2022. Mientras tanto, el Brasil podría enfrentar una tercera ola de contagios aún más mortífera.

Aumento de cese de empleos por muerte de los trabajadores

Médicos: 204%

Electricistas/Gasistas: 142%

Enfermeros: 116%

Educadores: 106,7%

Adm. Públicos: 100%

Transportistas/entrega: 95,2%

¡Viene la tercera ola!

Foto: Amazônia Real.

 

Una nueva ola del virus se aproxima al Brasil con la llegada del invierno. Es lo que sugieren los datos, que apuntan un crecimiento de la media móvil de nuevos casos y muertes en los últimos siete días, después de quince días de caída.

Eso es resultado directo de la reapertura precipitada hecha por los gobiernos y alcaldías. A las primeras señales de caída diaria de muertes, los gobernadores fueron aflojando las cuarentenas y reabriendo todo. Lo que es particularmente cruel en muchos Estados donde ni siquiera hay aún lechos de UTIs disponibles, como en Paraná, que reabrió todo incluso con 300 personas en la fila por una cama.

Hoy, el país está nuevamente “abierto” para la circulación descontrolada del virus, lo que posibilita nuevas mutaciones, más contagiosas y mortales. Eso es lo que explica el llamado “rejuvenecimiento” de la pandemia, o sea, el contagio y el óbito de personas más jóvenes. No hay más grupos de riesgo. Todos están sujetos a las severas consecuencias del virus. Así, es de esperarse una nueva escalada de las estadísticas de óbitos para los próximos días. El Brasil puede registrar hasta 970.000 muertes hasta setiembre, según estudio de la Universidad de Washington, en los Estados Unidos.

Además, un nueva ola puede incluso contar con la presencia de nuevas variantes que ya surgieron en el mundo, elevando el nivel de colapso. Esa es la preocupación con la llegada de la variante indiana al Brasil. En verdad, es una cuestión de tiempo, toda vez que la variante ya fue detectada en la Argentina.

Un estudio realizado en el Reino Unido por el infectólogo Duncan Robertson, de la Universidad de Oxford, muestra que la variante indiana (llamada B.1.617.2) contagió a más de 1.300 personas en apenas 15 días. El estudio sugiere que esa es la mutación más contagiosa de todas las variantes del virus surgidas hasta ahora. Es una evidencia extremadamente preocupante y grave. Una variante más transmisible resultará en nuevos casos ligados a ella en pocos días, generando más hospitalizaciones y más muertes. Por lo que todo indica, dado la actitud genocida de Bolsonaro y los gobernadores, enfrentaremos aún un largo y doloroso retroceso.

Multimillonarios tienen súper ganancias con la pandemia

Una cuenta realizada por la revista The Economist muestra que el número de muertes por Covid-19 en todo el mundo puede haber sido de 7 a 13 millones más que el registrado. Las víctimas están principalmente en Asia, África y América Latina, cuyos datos son extremadamente subnotificados.

Ese número enorme de víctimas es prueba cabal de la irracionalidad del capitalismo. ¿Cómo pueden morir tantas personas de una enfermedad que ya tiene vacuna? La realidad es que el capitalismo solo quiere lucrar con la pandemia. Un ejemplo brasileño es Jorge Moll Filho, dueño de la Red D’Or de hospitales privados, que se enriqueció espectacularmente de un año para el otro en el sector de la salud: de U$S 2.000 millones en 2020, su patrimonio creció para U$S 11.300 millones en 2021.

Las vacunas –la mayoría de ellas desarrolladas con dinero público– están en manos de un puñado de monopolios farmacéuticos. Hoy, 16% de la población mundial (la mayoría de los países imperialistas) detenta 60% de las vacunas que serán producidas en 2021, mientras 84% se agolpa por el 40% restante. Estados Unidos comenzó a vacunar turistas que tienen dinero para llegar al país. Por ese motivo, la burguesía brasileña está yendo para allá, mientras muchas ciudades suspenden la vacunación –incluso de la segunda dosis– por falta de insumo.

Quebrar las patentes

Las patentes de la gran industria farmacéutica impiden la vacunación en masa. La patente es el derecho de exclusividad que un laboratorio tiene de producir y comercializar el inmunizante y así obtener súper ganancias a partir de ese monopolio. Las patentes impiden que las vacunas puedan ser producidas en países con inmensa capacidad industrial adecuada, pero hoy ociosa, como Canadá, Brasil, México, Argentina, India, Egipto, Corea del Sur, entre otros. Solo el Instituto Serum Institute, de la India, es capaz de producir 1.500 millones de dosis por año, pero la capacidad productiva del país se encuentra subutilizada, mientras más de 4.000 indianos mueren por día (oficialmente, pues el número es mucho mayor) de Covid-19.

¿Por qué Biden cambió de posición?

Brasil tiene dos institutos estatales (la Fiocruz y el Butantã) además de otros treinta laboratorios que producen vacuna animal que pueden ser reconvertidos para producir vacunas contra el Covid-19. Pero todo eso quedó paralizado debido a las patentes.

El 5 de mayo el gobierno Biden anunció un cambio de la posición del imperialismo sobre las patentes de las vacunas. Esta vez, el gobierno de EEUU dijo que defenderá en la Organización Mundial del Comercio (OMC) la suspensión de las patentes. Países importantes de Europa, como Alemania y Francia, están contra esta medida.

Bolsonaro, que siempre fue contrario a la quiebra de patentes, ahora dice que seguirá la nueva orden de los Estados Unidos. De cualquier modo, las diferencias entre los gobiernos capitalistas no serán fácilmente resueltas, y las negociaciones pueden demorar.

Pero el cambio de posición de los Estados Unidos no es resultado de un guiño “humanitario” en el que prevalecen los criterios sanitarios en “defensa de la vida” Biden está preocupado con dos cuestiones: la necesidad de retomar la economía capitalista y la lucha de clases.

Por un lado, el crecimiento de la economía de EEUU no es posible si no hay una recuperación mundial, imposibilitada por la continuidad de la pandemia y el surgimiento de nuevas variantes que solo profundizarán la crisis y la recesión. Por otro, la crisis social viene provocando explosiones de rebeliones por el mundo. Los casos más recientes involucran a Perú, Paraguay y Colombia, país en el cual el gobierno promovió una masacre para destruir una poderosa ola de huelgas y movilizaciones. La rebelión en Colombia es particularmente preocupante para los EEUU, pues es su aliado número 1 en América del Sur, abrigando bases militares estadounidenses. Esa misma preocupación aflige a EEUU con relación a la India, país que es su principal aliado en Asia, en la tentativa de contener la creciente influencia de China en la región.

Nuevos levantes sociales con seguridad ocurrirán aún en 2021, con la profundización de la crisis, y pueden escapar cada vez más al control del imperialismo. Resta saber si la nueva posición de la Casa Blanca no llegó demasiado tarde.

¡Vacuna para todos ya! ¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

Bolsonaro es el mayor militante a favor del virus. Su gobierno de muerte es un obstáculo para la vacunación. Sacarlo de allí es la condición fundamental para enfrentar la pandemia y salvar vidas.

Quebrar las patentes e invertir en tecnología

La salida para detener la pandemia y salvar vidas es enfrentar los monopolios y quebrar las patentes de las vacunas, junto con la inversión masiva en tecnología para producirlas en nuestro país.

¡Lockdown por 30 días ya!

El lockdown combinado con vacunación en masa es una necesidad para detener la circulación del virus, de sus variantes más peligrosas, y de la tercera ola. Pero para garantizarlo es preciso auxilio de emergencia de un salario mínimo, ayuda financiera y suspensión de tasas a los pequeños empresarios, y medidas para protección de los empleos.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.