Cientos de trabajadores de la corporación Trébol-Celima se movilizaron por el centro de la capital dando inicio a un plan de lucha que tendrá su clímax el 12 de agosto, cuando den inicio a una huelga indefinida.

Al grito de “¡Belmont, solución al pliego!”, los indignados trabajadores se dirigieron al canal de televisión de propiedad de Ricardo Belmont Casinelli, hermano del propietario de la corporación, a fin de lograr cobertura para su lucha dado que los medios de comunicación guardan silencio absoluto frente a los acuciantes problemas laborales.

La corporación, fabricante de revestimientos cerámicos y sanitarios, tiene casi el monopolio del mercado del rubro que crece al galope jalonado por el crecimiento de la construcción, y es fuente del gran despegue que muestran los negocios de la familia Belmont Casinelli, que se han ramificado a diversas sectores.

No obstante, su política laboral no se distingue mucho de la que aplica el común de las empresas, que sustentan su “éxito” precisamente en innumerables abusos que cometen contra sus trabajadores pisoteando elementales derechos y violando las leyes con la complicidad de las autoridades, mientras se esfuerzan por vender una imagen de “empresas socialmente responsables”.

En Celima y en Trébol, respectivamente, se han sumado dos pliegos de reclamos de los dos últimos años, sin solución. En el primer caso la intransigencia de la empresa llevó al sindicato a recurrir a un arbitraje, el que arrojó un aumento miserable, pero pese a ello la empresa se niega a cumplir con el laudo arbitral. En el colmo, en Trébol la empresa no ha ofrecido ni un centavo, ni por el primer ni el segundo pliego.

Semejante abuso en realidad constituye la coronación de un sinnúmero de graves atropellos. En ambas fábricas cientos de obreros laboran con contratos de trabajo precarios con la que se impide la sindicalización y se limitar la lucha de los trabajadores por sus derechos. Esta condición ha sido notificada por la autoridad de trabajo, pero la  empresa se niega a cumplir dicha orden, mientras cada fin de mes arroja a la calle a numerosos trabajadores con el pretexto de “vencimiento de contrato”, muchos de ellos por el simple hecho de haber osado a afiliarse al sindicato.

Asimismo, las pésimas condiciones de trabajo en Celima y Trébol han colocado a estas empresas entre las más riesgosas del país. Los sistemas de trabajo obsoletos se sustentan en el esfuerzo físico de los obreros, lo que ha ocasionado la lesión de más de un centenar de obreros que deben laborar con hernias, lesiones a la columna y otros males. El hecho ha sido denunciado por los órganos de control públicos que han aplicado drásticas sanciones a la empresa, pero ella ni se inmuta y nada hace para por proteger la salud de los trabajadores. Un verdadero escándalo en pleno siglo XXI.

Son estas las condiciones que obligan a los trabajadores a prestar pelea por sus derechos. Sin embargo, ahora la familia Belmont sacó un conejo de bajo la manga: ha declarado “puesto de emergencia” a la labor que realizan cientos de trabajadores para impedir que estos ejerzan su derecho a huelga, so pena de ser despedidos. De este modo se vulnera de manera flagrante y con el consentimiento de la autoridad que no hace nada, el ejercicio del único recurso que tienen los obreros para defenderse de la prepotencia patronal.

Indignados frente a tanto abuso los dos sindicatos de la corporación han conformado una alianza e iniciado un plan de movilizaciones que desembocará, como ya dijimos, en una huelga indefinida.  

Los sindicatos de Celima y Trébol que luchan por sus derechos y su dignidad como trabajadores, son también reconocidos por ser solidarios con las luchas de otros sectores: se solidarizaron con el pueblo de Pisco afectado por un terremoto el 2007, con el pueblo de Haití que sufrió un flagelo semejante el 2010, y recientemente realizaron un platón en la embajada de Brasil en apoyo al día nacional de lucha convocado por los trabajadores brasileños.

Hoy hacen un llamado urgente a la solidaridad nacional e internacional con su lucha que enfrentará duros desafíos. Ambos sindicatos convocan para los próximos días a un plenario sindical abierto para comprometer el apoyo de las organizaciones sindicales y populares del país.

La lucha de los trabajadores de Trébol-Celima es parte de la que numerosas luchas que recorren el país. Los mineros tercerizados de Casapalca,  liderados por el combativo dirigente Pedro Condori, han iniciado una huelga indefinida con una marcha hacia Lima, exigiendo también solución a su pliego. Miles de médicos y trabajadores de la salud pública desarrollan estos días una huelga indefinida reclamando el cumplimiento de los aumentos ofrecidos. Los estatales se preparan para marchar a la capital los días 27 y 28 de julio, días en que se celebran las fiestas patrias, para exigirle a  Humala la derogatoria de la ley de Servicio Civil que liquida la estabilidad laboral.

Una constelación de conflictos que sumados a la abrumadora indignación ciudadana por la repartija de cargos públicos entre las principales grupos del Congreso, colocan al gobierno, ya en caída libre, en una situación comprometida.

Pronunciamiento de solidaridad a: Sindicato Celima [email protected]