¿Pero, el Laborismo puede derrotar la austeridad? La victoria arrasadora con 59,5% (más de lo que Tony Blair recibió en 1994) y 251.417 votos para Jeremy Corbyn en la elección interna del Partido Laborista (Labour Party) se debió a una profunda oposición a la austeridad, a las políticas de derecha del ala de Tony Blair y al status quo. Ella representa un enorme mandato para combatir los ataques del imperialismo a la clase trabajadora.

Por: Martin Ralph

Los miembros del Partido Laborista, simpatizantes individuales y sindicalizados compusieron un total de más 400.000 electores.

El Daily Mirror, que es pro laborista, apoyó la campaña de Andy Burnham, así como o hicieron algunas direcciones sindicales. Algunas regionales y direcciones sindicales fueron forzadas a cambiar el apoyo a Burnham hacia Corbyn, debido a la presión ejercida por la base. Muchas reuniones realizadas por Corbyn en todo el país alcanzaron más de 1.000 personas, entusiasmadas para construir un nuevo Partido Laborista, y muchos querían un partido que luchase contra la austeridad y por no implementarla; que no apoyase la guerra contra otros países o inmigrantes, y que se opusiese a las leyes antisindicales, apoyase la estatización y los servicios públicos.

Luego de que Corbyn se tornase dirigente, otros 40.000 se afiliaron al Partido Laborista, aumentando la adhesión a 352.000. Y, ciertamente, algunos de ellos están dando su primer paso político para luchar por sus derechos.

El Partido Laborista es un partido dominado por políticas burguesas y por el ala derecha, pero, debido a la posibilidad de la afiliación individual y a través de los sindicatos (se trata de afiliación en masa de los sindicalizados), los trabajadores también están presentes. El Partido Laborista fue construido por los sindicatos y por la clase trabajadora, pero a partir de 1914 y a lo largo de muchas décadas degeneró en el “Nuevo Laborismo” (New Labour) y se tornó, por lo tanto, un partido burgués-obrero, dominado por la derecha y por la burocracia sindical.

Con los dirigentes pro Tony Blair, el Partido Laborista vio caer drásticamente su afiliación partidaria, así como sus votos en elecciones generales. Entonces, introdujeron el sistema de apoyadores individuales por una tasa anual de £ 3 (libras esterlinas). Estos simpatizantes y la tradicional afiliación vía sindicatos permitieron la participación de muchos trabajadores y jóvenes en la campaña de Corbyn.

El tamaño de su victoria torna muy difícil la rebelión de la derecha contra el nuevo líder, y algunos de los principales comentaristas de derecha del Partido Laborista están aconsejando a la oposición a no irse sino a participar de la dirección y esperar por su chance.

¿Por qué esta lucha ocurre en el Partido Laborista? ¿Por qué no existe una alternativa, como Syriza (Grecia) o Podemos (Estado español) que se afirmaron a partir de la destrucción de los partidos socialdemócratas europeos? Ni el TUSC (Coalición Sindical y Socialista) ni el Left Unity (Unión de Izquierda) son vistos como una alternativa de masas.

Aquellos que votaron a Corbyn quieren algo más. La amplia oposición a los Tories (Partido Conservador), a los Lib-Dem (Partido Liberal Demócrata) y a la política de Ed Miliband (anterior dirigente del Partido Laborista), derrotado en las últimas elecciones generales en Inglaterra), de hacer que la clase trabajadora y el pueblo paguen por la crisis del capitalismo comenzó a encontrar una voz nacional y muestra que si el Partido Laborista tuviese un programa antiausteridad habría conseguido, probablemente, vencer la última elección general.

Corbyn es minoría en la dirección del Partido Laborista

Corbyn tuvo el apoyo minoritario de apenas 20 de entre los 232 parlamentarios del Partido Laborista Parlamentario [la banca parlamentaria del partido]. Su gabinete sombra[1] de 31 parlamentarios tiene apenas tres simpatizantes suyos. Los demás apoyaron a Burnham (9), Cooper (9) y Kendall (1), no declararon sus votos –aunque algunos participaron del Gabinete sombra de Miliband– y, además, también fueron elegidos dos Lores y un miembro del Consejo Privado (Privy Council).

Así, Corbyn acepta el Consejo Privado, una tradición de la clase dominante de 1659, cuando fue restaurada la monarquía. El “Honorabilísimo Consejo Privado de Su Majestad” es un órgano no electo de consejeros de la reina. Sus miembros son políticos veteranos, principalmente miembros (actuales y antiguos) de la Cámara de los Comunes o de la Cámara de los Lores[2], e incluye también dirigentes de la Iglesia, militares y policías.

El Partido Laborista Parlamentario y el gabinete sombra laboral no reflejan el sentimiento pro Corbyn en la base. Este sentimiento muestra que es posible organizar una lucha y vencer al ala pro austeridad de Tony Blair. Es un golpe contra el ala derecha del partido, porque la victoria de Corbyn es el reflejo electoral del deseo de los trabajadores y de la juventud de luchar contra la austeridad.

Si un candidato de derecha hubiese vencido, el Partido Laborista habría perdido aún más credibilidad. Así, contradictoriamente, al mismo tiempo en que el ala derecha fue derrotada, es su salvación. Y, por lo tanto, Jeremy Corbyn salvó al Partido Laborista de una caída aún mayor.

El Partido Laborista está bajo el control de los parlamentarios laboristas y de la burocracia sindical, y tiene ligazones profundas con el sistema financiero. Corbyn es el nuevo dirigente de un partido que él no controla. Las políticas pro austeridad son aplicadas en todas las ciudades donde el Partido Laborista gobierna. Aun donde consejeros laboristas cambiaron su voto y dijeron apoyar a Corbyn, el Consejo Municipal[3] aprobó cortes en el presupuesto público a lo largo de los últimos cuatro años.

Para corresponder a las reivindicaciones de sus electores, Corbyn tendría que luchar contra los parlamentarios y sus políticas pro austeridad en el Partido Laborista. Si no lo hiciera, el apoyo recibido habrá sido en vano.

La crisis mundial continua

El diario The Economist advierte a los Conservadores contra su complacencia y dice: “El populismo y el descontento que lo llevaron a la dirección no solo van a disminuir… No hay nada para conmemorar sobre la victoria de Corbyn, Para gran Bretaña es un grave infortunio”. (edición electrónica del 19 de setiembre)

Y continua: ”Solo en el túnel del tiempo de la fraternidad de la izquierda radical del Sr. Corbyn un programa de reestatización y el incentivo a un mayor activismo sindical podrían ser la solución para la desigualdad”. Pero, en este ataque, ellos reconocen que la desigualdad ha aumentado rápidamente.

De forma alarmante para los capitalistas, The Economist dice también: “No obstante, el dirigente de la oposición está a solo un evento desastroso del gobierno Tory para llegar al poder”.[4]

¿Qué hace a The Economist ser tan alarmista? Son los problemas internos en el Partido Conservador (Tory), que vive profundas divisiones: propuestas de Osborne para más cortes de presupuesto en las ciudades (fueron consejos conservadores en las ciudades los que dirigieron el rechazo a nuevos cortes, que van a cerrar más servicios públicos); fin del crédito para la población de baja renta (algunos parlamentarios conservadores creen que tal brutalidad contra los trabajadores poco remunerados va a provocar la ira de su electorado), y el referendo sobre la Unión Europea (hay una división en el Partido Conservador entre favorables y contrarios a la permanencia en la Unión Europea).

Pero su preocupación es también debido a otros factores: la economía mundial no se recuperó del golpe de 2008; la caída en las bolsas de valores de China y del mundo; el banco central de los Estados Unidos congeló su tasa de interés preocupado con la fragilidad de la economía mundial; los efectos del estancamiento de la economía en gran parte de Europa.

Andy Haldane, economista jefe del Banco de Inglaterra, sugirió que los intereses del Reino Unido deben ser cortados nuevamente, a pesar de todo el alarde sobre la recuperación económica de Cameron (el actual primer ministro conservador). Él dijo: “Los recientes acontecimientos constituyen la última etapa de lo que podría ser llamado de trilogía de la crisis en tres partes. La primera parte de la trilogía fue la crisis ‘anglo-sajona’ [se refiere a Estados Unidos e Inglaterra] de 2008-2009. La segunda fue la crisis de la ‘zona euro’ de 2011-2012. Y ahora estamos entrando en las fases iniciales de la tercera parte de la trilogía, la crisis del ‘mercado emergente’, a partir de 2015”. Los problemas económicos del Brasil y de Rusia se profundizan rápidamente.

Este panorama muestra el simple hecho de que, a pesar de que la desigualdad produce terremotos políticos, la Unión Europea y el capitalismo británico van por una vía de mano única: imponer más desigualdad, que va a llevarlos también a empeorar el propio sistema que defienden. La crisis del capitalismo mundial solo puede traer más guerras, más convulsiones y más revoluciones. El capitalismo británico puede continuar castigando a los trabajadores, pero no va a resolver sus problemas más profundos.

Vivimos en un mundo de guerras y revoluciones. Los millones que son forzados a caminar por Europa son un producto de la brutalidad del capitalismo, que solo puede ser explicada por la forma como la crisis mundial conduce, incluyendo a Gran Bretaña, a guerras contras las naciones menores y los pueblos del planeta.

Continuar la lucha contra la austeridad

El capitalismo británico están tan dominado por las transnacionales que hasta se realizan cortes de insignificantes subsidios para soluciones verdes, lo que arrastra nuestro futuro hacia las manos de proyectos energéticos nucleares y de fracking (producción de petróleo del xisto, a través de rupturas del suelo).

Aun cuando rebeliones de diferentes sectores de la población puedan darse contra muchos de estos proyectos, la austeridad y el capitalismo solo pueden ser derrotados por la clase obrera y por la revolución.

Jeremy Corbyn no es ni marxista ni revolucionario, pero el solo hecho de que el nuevo dirigente del Partido Laborista se oponga a la austeridad es una amenaza para el capitalismo. Muchos miembros quieren un nuevo Partido Laborista, pero este partido es controlado y financiado por su ala derecha (incluyendo la burocracia sindical) y el sistema financiero.

Como el gobierno Tory no va a retroceder, el voto a Corbyn es la primera señal de las luchas de las masas que están por venir. Estas ocurrirán contra el deseo de los dirigentes sindicales, de la derecha del Partido Laborista, y de muchos en el gabinete de Corbyn.

El deseo de luchar contra el capitalismo va a llevar a conclusiones revolucionarias y al deseo de construir un partido revolucionario, pero el Partido Laborista no puede transformarse en este. Y los retrocesos de Corbyn y su acomodación a la política de los parlamentarios laboristas pro austeridad muestran que él no va a liderar esta lucha.

La conferencia del Partido Laborista

La fuerza de la presión de la base será testada en la conferencia del Partido Laborista, de 27 a 30 de setiembre. Uno de los temas en debate es sobre la capacidad nuclear y la mantención del submarino nuclear Trident. El segundo dirigente laborista, Tom Watson, y el secretario sombra de Relaciones Exteriores, Hilary Benn, apoyan su mantención[5]. Corbyn tiene que entablar una lucha contra el Trident en la conferencia.

Ha habido una enorme presión de la prensa, incluyendo The Guardian para hacer que Corbyn siga una línea patriótica, por la Reina, por Dios y por la Patria[6]. Dicen que él no debe hablar solo en nombre de su tendencia política sino de todos en el Partido Laborista.

Lamentablemente, esa presión ha causado un retroceso en su oposición a la UE y a la OTAN. Él dice que solo una invasión aprobada por la ONU puede ser apoyada. La ONU, no obstante, autorizó en 1990 la invasión y anexión de Irak y también concordó en aplicar sanciones financieras y comerciales a Irak –lo que creó una crisis humanitaria en el país–, pero no apoyó el movimiento de resistencia a Sadam Hussein. A inicios de 1990, los cascos azules de la ONU eran vistos como un ejército de ocupación por los bosnios, y no como una fuerza de paz, e intentó bloquear la ayuda y el envío de armas al pueblo de Bosnia, que las precisaba para defenderse y sobrevivir. También aprobó la acción militar en el Congo. Es una arma del imperialismo.

Hasta donde irá Corbyn contra el capitalismo tendrá que ver con la presión de la juventud y de los activistas sindicales organizados para llevar a la clase trabajadora a tomar las calles para desafiar las leyes antisindicales, oponerse a los ataques a los beneficios y servicios públicos, y exigir que los refugiados sean bienvenidos en Gran Bretaña.

Corbyn precisa ganar al Partido Laborista y la conferencia para apoyar y exigir que los refugiados sean bienvenidos y que todos los inmigrantes tengan el derecho de quedarse y de trabajar.

Para luchar contra la derecha del gabinete sombra, Corbyn tiene que defender la movilización de la clase trabajadora. Las políticas de austeridad en los consejos laboristas municipales deben ser combatidas y debe darse todo el apoyo a las movilizaciones de los trabajadores: huelgas, piquetes y ocupaciones. Esto es, como decía Lenin, las palabras tienen que transformarse en hechos. Existen, por lo tanto, muchos combates que deben ser dados en la conferencia del Partido Laborista.

La Liga Socialista Internacional (International Socialist League) defiende la construcción de un amplio movimiento antiausteridad contra el gobierno central y contra todos los consejos municipales y, al mismo tiempo, defiende la construcción de un partido revolucionario, porque ningún otro partido puede derrotar la austeridad.

Notas:

[1] En Gran Bretaña, el principal partido de oposición en el parlamento forma un gabinete paralelo, llamado gabinete sombra, que elabora políticas de gobierno y hace debates con sus pares del gabinete oficial en sesiones parlamentarias.

[2] La Cámara de los Lores, no electa, constituye la Cámara Alta del parlamento, semejante al Senado, pero con funciones diferentes. Lord es un título de nobleza, que correspondía originalmente a un título de autoridad feudal. Cabe a la reina conceder el título de Lord.

[3] Las ciudades son gobernadas por un Consejo Municipal, electo proporcionalmente a los votos conseguidos por cada partido. Los consejeros del partido mayoritario aplican la política de su partido donde gobiernan. Por lo tanto, se acostumbra hablar de “consejo laborista” donde el Partido Laborista obtiene mayoría, lo mismo que para el “consejo conservador” si ganan los Tories. Solo en las grandes ciudades existe la figura del alcalde, como en Londres o Liverpool.

[4] El diario se refiere aquí principalmente a una conducción equivocada de la política económica, que podría llevar, por ejemplo, a una caída abrupta de las acciones en la Bolsa de Londres.

[5] La base militar del Trident está localizada en Escocia, y fue uno de los principales puntos de debate en el referendo sobre la independencia de Escocia, realizado en 2014. Los favorables a la independencia son contrarios a la mantención de esa base en territorio escocés.

[6] Por la Reina, Dios y la Patria (For the Queen, God and Country) son los valores sagrados de la monarquía, sintetizados en el himno nacional británico: God save the Queen.

Traducción: Marcos Margarido y Natalia Estrada.