Entrevista a Berta Hernández, militante del Partido de Izquierda en Estados Unidos, que se está presentando como candidata para Supervisora del Distrito 11 de la ciudad de San Francisco. El grupo de la LIT-CI en los EEUU, La Voz de los Trabajadores / Workers Voice apoya decididamente la campaña de Berta y del Partido de Izquierda.

Por: Workers Voice – Estados Unidos

1) ¿Puedes explicarnos por qué motivos tu partido decidió lanzar una candidatura independiente para Supervisora del Distrito 11 en San Francisco? ¿Si ganaras sería de verdad la primera supervisora socialista de la ciudad?

El Partido de Izquierda en Estados Unidos tiene una larga historia de participación electoral en contra del régimen político bipartidista de Demócratas y Republicanos. En lugares como la ciudad de San Francisco la política local está dominada enteramente por el Partido Demócrata. Si bien los Republicanos son marginales en esta ciudad, sus intereses están bien representados por los Demócratas. En las condiciones actuales de crisis económica, crisis de vivienda, desplazamiento y gentrificación de barrios enteros y de brutalidad policiaca, la responsabilidad recae exclusivamente en el Partido Demócrata, al que se subordinan, lamentablemente, de una manera o de otra, todos los sindicatos. Necesitamos construir por ello un movimiento político propio, independiente y unitario de los trabajadores para organizar las luchas. Mi campaña está puesta al servicio de la organización independiente de esas luchas. Sí, sería la primera supervisora realmente socialista, en el pasado hubo otro supervisor que decía ser socialista, pero que a final de cuentas apoyaba al Partido Demócrata.

2) ¿Qué obstáculos administrativos han encontrado para poder llevar a cabo una campaña independiente, popular y de la clase trabajadora? ¿Las elecciones están de verdad abiertas a todos y [son] democráticas en esta ciudad tan progresista como San Francisco? Cuéntanos un poco las «entrañas del sistema»…

Presentarse como candidato no es tan difícil, se necesitan $500 dólares o recolectar 2000 firmas de votantes del Distrito en el que te quieres postular. Sin embargo para obtener financiamiento público se requiere tener una extensa base de donantes que solo los grandes aparatos partidarios pueden garantizar.

Las elecciones locales son nominalmente no partidarias, pero en los hechos es la maquinaria del Partido Demócrata la que canaliza las contribuciones millonarias de las grandes corporaciones y de los sindicatos, para imponer sus candidatos, y de manera velada o abierta, utilizan recursos públicos para promocionar estos candidatos. Nada fuera de lo común.

San Francisco es una ciudad en donde domina un solo partido, y en donde existe solamente un periódico local de importancia [el San Francisco Chronicle]. Los semanarios independientes han sucumbido en la era de la internet al perder su base de avisos pagados impresos. Hace 10 años la ciudad limitó severamente el despliegue de letreros de campañas electorales en espacios públicos y no hubo ninguna defensa organizada ante este ataque a la libertad de expresión. Como resultado, ha habido una gran despolitización y las elecciones presentan cifras récord de abstención, lo que facilita el operativo demócrata.

En años recientes hubo un desafío a los Demócratas por el Partido Verde, en donde salieron electos supervisores y miembros del Consejo de Educación por parte de este partido, incluso la campaña por la alcaldía de Matt González casi logró derrotar a Gavin Newsom el sucesor de Willie Brown. Cuando Obama ganó las presidenciales de 2008 todos los funcionarios electos del Partido Verde volvieron al Partido Demócrata. Lo que corrobora que el Partido Demócrata es el cementerio de los movimientos sociales. La campaña de Bernie Sanders es el otro ejemplo reciente de esto. Así que en estas condiciones, sí, una campaña obrera, socialista e independiente va obviamente contra la corriente.

3) ¿Puedes contarnos un poco los principales ejes de tu programa y en particular tu propuesta de gobernar a través de consejos comunitarios? ¿Cómo funcionaría eso?

Tenemos 10 puntos que levantamos como prioritarios en el Distrito:

  1. Alto a los desalojos, y propuestas para garantizar vivienda para todos.
  2. Por la defensa del medio ambiente.
  3. Por un distrito santuario que luche contra las deportaciones y plenos derechos.
  4. Por el desmantelamiento del Departamento de Policía y la autorregulación comunitaria.
  5. Salud para todos –clínicas y un hospital para el distrito.
  6. Recursos y servicios irrestrictos para todos los niños y jóvenes del distrito, independientemente de su estatus migratorio.
  7. Por un salario mínimo de $40 por hora.
  8. Por verdadera representación a través de consejos comunitarios, derecho al voto para jóvenes mayores de 14 años, no ciudadanos y aquellos con antecedentes penales.
  9. Mejoras en el transporte público.
  10. Promoción del arte y la cultura.

La propuesta de construir consejos comunitarios electos busca activar localmente a organizaciones barriales independientes que puedan desarrollar su propio poder para contrarrestar el predominio del centro de la ciudad. La idea es crear una cultura política que sirva como vehículo para organizar independientemente las luchas y las demandas. El distrito 11 es prácticamente el último de los barrios en donde hay una concentración de trabajadores que resiste la expulsión de la ciudad, una ciudad cuyo presupuesto anual es incluso mayor al de muchos países, al mismo tiempo que niveles de desigualdad muy altos.

Con esta propuesta queremos hacer un espacio para una conversación política y exponer sistemáticamente cómo se mueve el juego de intereses económicos de todas las clases sociales y cómo avanzar [con] los intereses de los más explotados y oprimidos. En la ciudad existe una capa de trabajadores asalariados que gozan de muchos privilegios que otros no tienen y eso crea una tensión entre trabajadores que es utilizada para dividirnos. Todo esto es muy complejo. Por ejemplo, en el distrito 11, tres de los cinco candidatos son miembros prominentes de distintos sindicatos y dos de ellos representan a dos sectores diferentes de la maquinaria política demócrata. La división de los trabajadores es evidente.

4) El 13 de setiembre, el principal diario de San Francisco, SF Chronicle, sacó una entrevista tuya con el titular «terapeutas, no policías»[1], y te citaba diciendo que el cuerpo de policía de la ciudad era una banda de asesinos, podridos hasta la médula. ¿Podrías contextualizar un poco esas declaraciones, contarnos un poco sobre el problema de la violencia policial en San Francisco y las propuestas que traes con tu campaña para reemplazar a la policía?

Las declaraciones que mencionas las realicé durante una de las entrevistas que el Consejo Editorial del periódico hace a los candidatos a los distintos cargos públicos supuestamente para decidir a quién va a endorsar el periódico. En realidad nada de lo que pasa en esas sesiones es determinante para decidir su endorso porque sus intereses están alineados con los de las grandes corporaciones y la maquinaria demócrata, que vienen siendo la misma cosa. Así que utilicé ese foro para plantear los problemas que no quieren tocar los otros candidatos y proponer las soluciones transicionales que podrían hacer arrancar un movimiento social alternativo.

Uno de los debates en la ciudad es sobre la reforma al departamento de policía, que ha demostrado con sus acciones su racismo y su naturaleza represiva en una ciudad con inmensas riquezas acumuladas y un creciente sector de trabajadores en condiciones más y más precarias.

El abuso policiaco en la ciudad ya viene de tiempo atrás. Pero el fenómeno de la gentrificación ha generado [una situación] en el cual los nuevos residentes con recursos, en su mayoría blancos, son temerosos de las comunidades de color que van desplazando, incentivando mayor hostigamiento y represión en su contra. Alex Nieto es tal vez el ejemplo más terrible de este fenómeno, en el que los nuevos vecinos llaman a la policía por ver a un joven latino caminando por su barrio, sintiendo que no pertenece en ese lugar, provocando un operativo a gran escala que lo acribillaría con 59 balazos.

En San Francisco, la policía esta entrenada para matar sobre la base de un protocolo que le da un marco de justificación legal. En el caso de Mario Woods, asesinado por la policía en Bayview [barrio tradicionalmente negro de San Francisco], en diciembre del año pasado, es evidente que la policía misma creó paso a paso la situación en la que por protocolo, elaborado con asesoría jurídica de la ciudad, se justificaría el uso de fuerza letal. El firing squad [pelotón de ejecución] de cinco hombres armados en contra de este joven no puede describirse más que como una ejecución extrajudicial.

Pero aún así tuvo que ocurrir otro crimen brutal de la policía para forzar la renuncia a Greg Shur, jefe de policía. Un sargento veterano de la policía mató de un tiro a Jessica Williams, una mujer de 29 años, a unas cuadras de sitio donde Mario Woods fuera abatido.

Dentro del contexto de esos crímenes se dan los escándalos de racismo y homofobia expuestos en su intercambio de textos entre oficiales de policía, al grado de calificar de animales a las personas negras, y su participación en el caso de explotación sexual de menores, conjunta con el Departamento de Policía de Oakland.

La policía de SF te mata por no pagar el autobús, por parecer que no vives ahí, por ser negro, por tener una discapacidad, etc. Y nadie en el departamento rechaza o repudia todo esto. Nadie dice yo renuncio. Nadie propone una declaración que ofrezca disculpas y diga prometemos que vamos a ser mejores, a sacar a esos elementos de nuestra fuerza. Nadie. Ellos se defienden y justifican sus acciones. Dicen que todo está bien. ¿Que más necesitamos para decir que están podridos hasta la médula y tienen que irse todos? Las comunidades tenemos la capacidad de autorregularnos y atender los problemas de convivencia. Por eso, en lugar de policía necesitamos consejeros o trabajadores comunitarios. Para que no haya robos, necesitamos buenos trabajos, control de la especulación de la vivienda y servicios sociales para todos. Para que no haya problemas de violencia callejera o doméstica necesitamos programas educativos, consejería, y apoyo para transformar paradigmas de convivencia y relaciones humanas… no policías.

5) ¿Cómo puede la comunidad involucrarse en tu campaña? Y, después de la elecciones, ¿que vamos a hacer?

Tenemos nuestro sitio en internet con información de campaña y cómo contactarnos. También pedimos donaciones que pueden hacerse desde la página de Facebook, y tenemos actividades regulares de distribución de nuestra plataforma electoral entre los votantes, en tres idiomas, en chino, inglés, y español, caminamos los recintos, asistimos a los foros y debates, y también ponemos letreros de la campana en espacios públicos. El fin de semana antes de las elecciones iremos por todo el distrito en caravana, repartiendo materiales. Así que hay una gran variedad de oportunidades para apoyarnos para todo compañero o compañera que quiera participar. Después de las elecciones nos enfocaremos en la continuación del trabajo barrial para continuar con la organización comunitaria.

[1] http://www.sfchronicle.com/politics/article/SF-supervisorial-candidate-Berta-Hernandez-9220863.php