El atentado terrorista contra el periódico Charlie Hebdo, ocurrido ayer en París, es un golpe contra la prensa crítica, y también contra la lucha de los trabajadores y, en particular, del pueblo islámico.

Muchas veces, vemos cómo los atentados terroristas sirven a los intereses imperialistas. El ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas, en 2001, facilitó la ofensiva belicista de Bush y las invasiones a Irak y Afganistán. Se desarrolló un violento ataque contra el movimiento de masas en todo el mundo, en nombre de la “guerra al terrorismo”.

Este atentado actual tiene un contenido semejante. Va a fortalecer a la ultraderecha francesa y europea. Va a facilitar las respuestas represivas que ya estaban en curso en toda Europa contra los inmigrantes, así como en Medio Oriente y el Norte de África. Ya estaban en curso manifestaciones racistas anti-islâmicas en Alemania y en diversos otros países europeos que ahora van a verse reforzadas.

En el momento en que escribimos esta nota, ningún grupo asumió aún la autoría de esta barbaridad. Pero nosotros sabemos quién pagará esta cuenta: el conjunto del movimiento de masas,  comenzando por su parte más explotada y oprimida: los trabajadores inmigrantes.

Defendemos la libertad de prensa y de crítica. El periódico Charlie Hebdo reunía algunos de los dibujantes y humoristas de mayor significación y tradición internacional, como George Wolinski, uno de los muertos en este ataque.

El hecho tuvo enorme repercusión entre los caricaturistas que se dedican a la crítica política en todo el mundo. Este atentado no fue en defensa de una “causa justa” con una metodología equivocada. Fue una expresión de los que defienden un autoritarismo con métodos fascistas.

Esto no nos hace tener acuerdo con las posiciones del periódico. Tenemos respeto por los que creen en el islam, y por los católicos, judíos o protestantes. Pero las posibles diferencias con una u otra posición o caricatura del periódico no nos debe impedir repudiar vehementemente este atentado. Independientemente de tener o no acuerdo con la línea de las caricaturas, defendemos el derecho de expresión de los caricaturistas y periodistas.

Los ejecutores de los asesinatos quieren hacer pasar la idea de que defienden a los musulmanes, pero en realidad ellos defienden una sociedad en la que se eliminan a los que discordan, como sucede en el autoproclamado Estado Islámico, donde todos los que no aceptan la dictadura son torturados o ejecutados. Este tipo de acción sólo refuerza a la ultraderecha islamofóbica.

Llamamos a todas las organizaciones de los trabajadores y de la izquierda a repudiar este atentado. No podemos dejar que sean la derecha y el imperialismo los únicos que asuman esa postura. Repudiemos este atentado y preparémosnos para resistir los ataques políticos que vendrán.

Para terminar, queremos solidarizarnos con los periodistas atacados, sus familiares y sus amigos