Reproducimos el discurso de Patrice Émery Lumumba (1925-1961), líder anticolonial congoleño, pronunciado en 1960.

«Hombres y mujeres congoleños, luchadores por la libertad, hoy victoriosos, los saludo en nombre del gobierno congoleño.

A todos ustedes, amigos que lucharon incansablemente a nuestro lado, les pido que hagan de este 30 de junio de 1960 una fecha ilustre que guardarán indeleblemente grabada en sus corazones, una fecha cuyo significado enseñarán con orgullo a sus hijos.

Ningún congoleño digno de ese nombre puede olvidar que esta independencia del Congo fue ganada a través de la lucha, una lucha diaria, una lucha ardiente e idealista, una lucha en la que no hemos escatimado ni nuestras fuerzas ni nuestras privaciones ni nuestro sufrimiento ni nuestra sangre.

Estamos orgullosos en lo más profundo de nuestros corazones por esta lucha, que fue de lágrimas, fuego y sangre, porque fue una lucha noble y justa, una lucha indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que nos fue impuesta por la fuerza.

Fue nuestro destino en 80 años de dominio colonial; nuestras heridas son demasiado frescas y demasiado dolorosas para ser borradas de nuestra memoria, pues hemos conocido el duro trabajo que se exigía a cambio de salarios que no nos permitían ni comer hasta matar el hambre, ni vestirnos o alojarnos decentemente, ni criar a nuestros hijos como seres queridos.

Hemos conocido las ironías, los insultos, las palizas que teníamos que soportar mañana, tarde y noche porque éramos «des nègres».

Hemos conocido el atroz sufrimiento de los relegados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exiliados en su propia patria, su destino era verdaderamente peor que la muerte misma.

Sabíamos que en las ciudades había casas hermosas para los blancos y chozas de paja desmoronadas para los negros,

¿Quién olvidará finalmente los fusilamientos en los que perecieron tantos de nuestros hermanos, las mazmorras en las que fueron arrojados brutalmente los que ya no querían someterse al régimen de injusticia, opresión y explotación?

Nosotros, que hemos sufrido en nuestros cuerpos y en nuestros corazones la opresión colonialista, les decimos en voz alta: todo esto ha terminado.

La República del Congo ha sido proclamada y nuestro querido país está ahora en manos de sus propios hijos.

Juntos, mis hermanos y hermanas, comenzaremos una nueva lucha, una lucha sublime que llevará a nuestro país a la paz, la prosperidad y la grandeza.

Juntos estableceremos la justicia social y aseguraremos que todos reciban un pago justo por su trabajo.

Mostraremos al mundo lo que el hombre negro puede hacer cuando trabaja en libertad, y haremos del Congo el centro que brilla en toda África.

Vamos a asegurarnos de que la tierra de nuestra patria beneficie realmente a sus hijos.

Vamos a revisar todas las leyes del pasado y hacer nuevas que sean justas y nobles.

Y por todo ello, mis compatriotas, tengan la seguridad de que podremos contar no solo con nuestras enormes fuerzas y nuestras inmensas riquezas sino también con la ayuda de muchos países extranjeros cuya cooperación aceptaremos siempre que sea leal y no pretenda imponernos ningún tipo de política.

Así, el nuevo Congo que mi gobierno creará será un país rico, libre y próspero.

Les pido a todos ustedes que olviden las peleas tribales, que nos agotan y arriesgan a que seamos despreciados en el extranjero.

Les pido a todos ustedes que no retrocedan ante ningún sacrificio, para asegurar el éxito de nuestro gran emprendimiento.

La independencia del Congo marca un paso decisivo hacia la liberación de todo el continente africano.

Nuestro gobierno -fuerte, nacional y popular- será la salvación de este país.

Hago un llamamiento a todos los ciudadanos congoleños, hombres, mujeres y niños, a trabajar con determinación para crear una economía nacional próspera que consagrará nuestra independencia económica.

¡Homenaje a los luchadores de la libertad nacional!

¡Viva la Independencia y la Unidad africana!

¡Viva el Congo independiente y soberano!»

Fuente: http://africultures.com/le-discours-dindependance-de-lumumba-9826/