Tesis de Rebeldía – Juventud de la Revolución Socialista, en el 58° Congreso de la Unión Nacional de los Estudiantes (CONUNE).

Por: Rebeldía

¡Fuera ya Bolsonaro y Mourão! ¡La juventud se niega a morir baleada, por el virus o el hambre!

Alcanzamos la triste cifra de más de 500.000 muertos en el Brasil por el Covid-19. Mientras estamos perdiendo colegas y familiares, el ritmo de vacunación sigue lento. Si teníamos esperanza sobre que 2021 sería un año mejor, la verdad sobre la situación del país en pandemia fue un choque: surgimiento de nuevas cepas de virus, números récords de muertes cada día, y Bolsonaro, por un lado ignorando ofertas de vacunas, y por otro, hundido en escándalos de corrupción.

Ahora sabemos que los esquemas no eran solo negacionismo, eran también negocios. La muerte de los nuestros es ganancia para ese gobierno miliciano. Toda esa combinación de factores resultó en el aumento del número de jóvenes muertos por Covid. Ese es el saldo criminal de Bolsonaro, Mourão y los ministros de ese gobierno. Además de eso, ahora el gobierno avanza con su proyecto de privatización de los Correos y de la Eletrobras. Y para poner la cereza en el postre, Bolsonaro constantemente amenaza nuestras libertades democráticas con un proyecto bien evidente de dictadura y represión.

En la pandemia, el desempleo entre los jóvenes creció y aumentó la tasa de brasileños entre 15 y 29 años que no trabaja y no estudia. La juventud busca empleo y la mayoría de las veces encuentra solo trabajos precarizados, con pocos derechos laborales y extremadamente expuestos al Covid-19. Esa es la realidad de los jóvenes trabajadores de los aplicativos, los operadores de telemarketing, los trabajadores de mercados o de empresas de fast food, que reciben salarios bajísimos, sufren con una jornada exhaustiva, asedio moral y sexual, y aunque nunca hayan parado durante la pandemia, continúan olvidados cuando se trata de políticas públicas.

El auxilio de emergencia ofrecido por el gobierno en este momento no cubre las necesidades de una familia e incluso los precios de los alimentos y del gas vienen en aumento. La existencia del auxilio es crucial para sobrevivir, pero para Bolsonaro y los genocidas no importa si vamos a morir de hambre con auxilio-miseria o no. Y mientras los pobres se hacen más pobres, no solo aumentó el número de millonarios en el país como duplicó sus fortunas.

El exterminio, la represión y la coerción a la juventud negra no disminuyó, las operaciones policiales en las favelas continúa, haciendo que nuestra juventud sea todos los días víctima del genocidio. Son esos jóvenes negros, que tienen casi tres chances más de morir victimizados por la violencia, los que más sufren con la pandemia. Estamos “sellados” con un certificado de óbito triple: morimos de covid, de hambre y de violencia policial.

Pero los jóvenes, los estudiantes y la clase trabajadora ya están mostrando que tienen disposición de lucha: hicimos manifestaciones con millares en las calles, en este semestre. Precisamos poner toda nuestra disposición, energía y creatividad al servicio de la lucha de los trabajadores y el próximo paso es construir una fuerte huelga general sanitaria. ¡Solo vamos a conseguir conquistar vacuna, auxilio, empleo, educación, y frenar el genocidio, con la salida inmediata de Bolsonaro y Mourão!

¡Sin educación ni empleo, somos la generación condenada por el capitalismo a no tener presente ni futuro!

En el capitalismo nos encontramos en un callejón sin salida. Nos exigen experiencia para entrar en el mercado de trabajo pero no conseguimos el primer empleo para tener experiencia. Además de ser cada vez más difícil tener acceso a la educación de calidad, hoy estamos más escolarizados que la generación de nuestros padres, pero eso tampoco significa tener un empleo mejor.

Los políticos, los ricos, los poderosos dicen que el desempleo es una consecuencia inevitable de la pandemia, pero en realidad es un aspecto crucial de la economía capitalista. Lo que ellos no pueden asumir es que precisan del desempleo para continuar ganando, pues así rebajan los salarios y pueden explotar más a los están empleados, ya que tener empleo se tornó un artículo de lujo.

Incluso otro mecanismo del capitalismo que ellos utilizan para rebajar los salarios es pagar menos a mujeres, negros y LGBTIs. Eso es un reflejo obvio del machismo, el racismo y la LGBTfobia, pero todos los trabajadores son afectados por eso. En la pandemia nosotros los oprimidos estamos en mayor situación de vulnerabilidad, y aumenta la violencia que nos coacciona, silencia y mata. El aumento de la violencia doméstica, el genocidio, la violencia policial contra mujeres trans en situación de prostitución…

Es evidente, también, que a los capitalistas no les importa nuestra escolarización. Fingen que les importa la educación, tornándola “servicio esencial” pero para ellos lo esencial es formar, por un lado mano de obra barata para que puedan someternos a niveles absurdos de explotación, asedio y violencia, y, por otro lado, formar dóciles y serviles administradores y trabajadores especializados para la producción capitalista.

Nosotros, los jóvenes estamos presos en esa lógica infernal del capitalismo. Lógica que destruye la naturaleza, caminando hoy hacia un cambio climático catastrófico, mientras la sexta extinción masiva de la biodiversidad está en curso. Esas son las causas de fondo de la actual pandemia, que no será la única que viviremos si no acaba la depredación que es intrínseca a este sistema.

Y no importa el año que nacimos ni si somos “millenial” o “generación Z”. En verdad, no estamos divididos en dos generaciones sino sí en dos clases sociales: los jóvenes hijos de los que lucran y nosotros, los jóvenes hijos de los que mueren.

¡Defender la educación contra los ataques y el oscurantismo de Bolsonaro!

No es verdad que es posible ascender socialmente a través de la educación. Si fuese así, nosotros seríamos la generación con el futuro más promisor hasta ahora, pero lo que vemos en el futuro es justamente lo contrario de algo promisor. No obstante, también es verdad que si dependiese de los ricos y del capitalismo nosotros no tendríamos acceso al mínimo de educación decente. La educación que nos imparten es mala, pero no tener educción ninguna, como quiere el genocida Bolsonaro, es aún peor.

El Brasil es un país semicolonial, sometido al imperialismo, y nosotros siquiera tenemos un proyecto que extrapole mínimamente el papel de ser meros exportadores de commodities. La educación que nos ofrecen es cada vez peor, para formar una básica mano de obra útil para la explotación con esa finalidad.

Fue por eso que parte de la juventud más pobre se vio totalmente sin acceso a los estudios durante la pandemia. Sin hablar de los cortes impuestos por el gobierno, perjudicando la permanencia, las bolsas de investigación y la estructura de las universidades. La verdad es que la desigualdad social en la educación, que ya era gigantesca, se profundizó mucho.

Los jóvenes hijos de los ricos tienen acceso a todas las tecnologías disponibles para continuar estudiando con seguridad sanitaria, pero nosotros fuimos mandados para el matadero con la reapertura de las escuelas. O, incluso, fuimos arrojados a la propia suerte con la enseñanza remota de emergencia. No en vano crecieron de manera absurda los números de evasión en las universidades durante la pandemia.

Bolsonaro pasó la pandemia toda en una cruzada oscurantista, diseminando fake news y cortando dinero de la educación, en este último caso con ayuda de los gobernadores como Doria [San Pablo], en el momento en que en las universidades brasileñas se desarrollaban pesquisas en relación con la vacuna y la pandemia. Contra esos recortes y el oscurantismo bolsonarista lucharemos en defensa de las escuelas, universidades, y de la educación pública.

Lucharemos con uñas y dientes para ampliar los derechos en las universidades y escuelas, para tener más democracia, más dinero. Combatiremos a los negacionistas y el lavaje cerebral de la derecha que Bolsonaro quiere instituir. Expulsaremos a todo el reaccionarismo de las escuelas y universidades, todo el oscurantismo y la saña anticiencia. Defenderemos que los jóvenes puedan tener acceso a todo el acúmulo que la humanidad ya tuvo en el terreno de la ciencia y del desarrollo técnico. Que tengamos acceso a lo mejor y más avanzado en términos de técnica y ciencia.

¡Arrancar la educación y la ciencia de las manos de la burguesía! ¡Por educación y ciencia al servicio de la lucha de los trabajadores!

Por otro lado, no creemos que la educación en el capitalismo sea capaz de cambiar el mundo. La educación, la ciencia, escuelas y universidades están insertas en las relaciones capitalistas y son parte del mantenimiento de estas. No importa lo que hagamos, en el capitalismo ellas servirán a los intereses de los ricos y poderosos. Por ejemplo, en la pandemia, a pesar del esfuerzo y la dedicación descomunal de varios científicos, no fue posible armar a la humanidad en la lucha contra el virus.

Nos quieren hacer creer que es posible cambiar de vida teniendo acceso a la educción, y también que la ciencia salvará a la humanidad, como si ambas fuesen algo aparte, exentas de las divisiones de clase en la sociedad. Cosa que es más evidente que nunca en la pandemia. Es por eso que seguiremos luchando por más recursos y valorización de la educación y de la ciencia, pero también daremos nuestra sangre para arrancar ambas de las manos de la burguesía.

El problema es que no todo se resuelve con más dinero o con los gobiernos dando prioridad a estas cuestiones. Es claro que queremos más dinero, pero para que la educación y la ciencia atiendan al pueblo, no pueden estar atadas al plan de crear un Brasil capitalista un poco mejor posicionado en la disputa imperialista mundial. ¿Cuál fue el papel de los países imperialistas en el combate a la pandemia? Son las grandes farmacéuticas de esos países las que dictan el ritmo de vacunación mundial, y no solo no fueron capaces de garantizar la vacunación de todo el mundo como retroalimentaron la pandemia y dieron espacio para que surgiesen nuevas cepas del virus.

En el momento en que la ciencia podría cumplir el papel más importante, vimos el ritmo lento de vacunación por un único motivo: las grandes empresas no quieren dejar de lucrar. Si quebrásemos la patente de las vacunas, podríamos vacunar a todo el mundo y de forma rápida, y las empresas ni siquiera quebrarían, solo perderían su principal fuente de ganancia.

Entonces, nosotros precisamos luchar por la inversión en educación, pesquisa, ciencia, y más allá de eso, por tener acceso a lo que hay de más avanzado y tecnológico. La ciencia y la educación son un camino importante para el avance de la humanidad, pero la única manera de que eso se efectivice es destruyendo las instituciones educacionales y científicas como ellas son hoy, poniéndolas al servicio de la lucha de los trabajadores.

¡Frente Amplio entre PT y los ricos no es salida para la juventud y los trabajadores! ¡Por un gobierno socialista!

Para sacar a Bolsonaro inmediatamente, precisamos utilizar todos los instrumentos que estén a nuestro alcance. Ese es el caso del súper pedido de impeachment, firmado por varios partidos, lo que en este momento ayuda a desgastar a Bolsonaro. No obstante, eso debe estar acompañado de la máxima unidad en las calles para luchar. Porque son las calles y las manifestaciones como las que han ocurrido ahora, que tienen incluso la capacidad de presionar al Congreso, a Lira y a los políticos para que lleven el impeachment hasta el fin.

Es por eso que precisamos expandir las movilizaciones y, más que eso, es muy importante que el conjunto de los trabajadores entre en escena para que la presión en el bolsillo de los empresarios, banqueros y aquellos que dictan las reglas del juego sea cada vez mayor.

No obstante, acompañado de la máxima unidad en la lucha que precisamos llevar adelante, también es necesario reflexionar sobre hacia dónde deben apuntar las manifestaciones. No puede ser que las manifestaciones ahora no tengan la finalidad de derrocar ya a Bolsonaro y Mourão, como quiere Lula y la dirección del PT, que utilizan las manifestaciones para desgastar a Bolsonaro hasta las elecciones de 2022.

Esa posición no solo es criminal porque no tenemos tiempo que esperar para derrocar este gobierno genocida. No podemos darnos el derecho de perder más vidas hasta allá. También es criminal porque la propuesta que presenta el PT, de un frente amplísimo con parte de la burguesía, no derrota el proyecto político de la derecha y la ultraderecha. En realidad, muy por el contrario. ¿Cómo es posible garantizar la derrota de Bolsonaro y de los nuevos Bolsonaros que puedan surgir, dando espacio para parte de aquello que hay de más podrido en la política brasileña?

Para derrotar a Bolsonaro, la ultraderecha y toda la derecha en el país, precisamos combatir cualquier gobierno capitalista. Por eso no sirve esa alternativa presentada por el PT, PCdoB, PSOL y PSB. Cualquier gobierno de este tipo continuará atendiendo los intereses de los ricos, destinando el dinero público a banqueros y grandes empresarios, mientras dejan para atrás los servicios públicos y las necesidades de los jóvenes y trabajadores.

Cuando hablamos de socialismo, no es algo para ser construido en un futuro distante. Revueltas y estallidos sociales han ocurrido por todo el mundo, basta mirar Colombia, Chile, Estados Unidos. Para que esa olla de presión explote y consigamos canalizar esa energía, es tarea imperativa construir el socialismo desde ya, hoy mismo. Basta de gobiernos capitalistas, la juventud tiene un mundo que ganar con el socialismo, y es a esa tarea grandiosa que debemos subordinar todas nuestras luchas.

¡Unidad para luchar! ¡Por una UNE democrática y por la base!

Sin dejar de lado la unidad es preciso decir que el PCdoB y el PT defienden la reedición del proyecto fallido de conciliación de clases, que ya fue hecho en el gobierno del PT, que no resolvió los problemas del país y fue corresponsable por la situación actual en que nos encontramos. No en vano hoy, el PT y el PCdoB han preparado, junto con los sectores más espurios de la burguesía, una frente amplísimo para las elecciones de 2022.

El papel que la UNE cumplió en los últimos 15 años fue vergonzoso. Mientras el PT gobernaba para los ricos, la UNE llegó a enfrentarse con la lucha de los estudiantes. La entidad recibió millones y millones de dinero gubernamental y de patrocinios de empresas públicas y privadas. La UNE sigue alejada de los estudiantes por causa de la falta de democracia, de haberse despegado de la base, y de la dependencia del proyecto político de su dirección.

Participamos de este Congreso para hacer un llamado a los estudiantes: es preciso unidad para luchar y también construir un movimiento revolucionario en el país. No alimentamos ninguna ilusión en la dirección de la UNE. ¡Es necesario reorganizar el movimiento estudiantil por la base, superando la dirección de la UNE!

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 10/7/2021.-
Traducción: Natalia Estrada.