La jornada de protesta del 21 de octubre, a pesar de realizarse en medio del temor a una segunda oleada de la pandemia y de la estigmatización del Gobierno, llevó a miles de personas a las calles a protestar contra las medidas que Duque ha tomado en medio del Estado de Emergencia, contra el asesinato de líderes sociales, la brutalidad policial y los planes de reforma laboral, pensional y tributaria, y a la salud,  contra la clase trabajadora.

Por PST-Colombia

Las movilizaciones fueron convocadas por el Comité Nacional de Paro, CNP, impulsadas por un paro de 48 horas de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), una huelga de los trabajadores del carbón y por la Minga Indígena, que movilizó más de 8.000 personas desde el departamento del Cauca al suroccidente del país hasta la capital.

Al final de la jornada, los medios de comunicación resaltaron su carácter pacífico, en Bogotá – por ejemplo – la marcha terminó a las primeras horas de la tarde y no alteró el sistema de transporte masivo, mucho menos la agenda del Gobierno, que ese mismo día tramitaba el proyecto de presupuesto en el Congreso de la República, en el que recorta los recursos para la salud y la educación, aumenta los rubros de defensa y pago de la deuda y la financiación a través del IVA.

Creemos, que la jornada de protesta del 21 de Octubre hace parte del proceso del ascenso en la movilización que se vive desde finales del año anterior, que hemos llamado “Paro Nacional”, pero que en realidad ha sido una serie de movilizaciones en la que la juventud y los sectores populares han salido a enfrentar la crisis social y económica en la que se encuentra el país, que ha sido profundizada por la pandemia. Con un desempleo de más del 20%, la juventud, que no encuentra posibilidades de estudiar o trabajar, ha sido el sector más dinámico y ha protagonizado valientes movilizaciones contra la brutalidad policial, pero también contra los planes del gobierno que favorecen a los banqueros, empresarios y terratenientes.

El Paro Nacional de 2019 superó al CNP

El ascenso en la movilización de masas desde el año pasado, ha superado a la burocracia sindical, que ha actuado de manera consciente por desactivar este proceso. En medio de un proceso de luchas, a finales de 2019 el CNP convoca al Paro Nacional y millones de personas salieron a las calles. Pero estas movilizaciones no terminaron con los discursos de la burocracia sindical y los congresistas del reformismo y el progresismo en las plazas, sino que se extendieron en las horas noche con cacerolazos en los barrios en distintas ciudades y prosiguieron con convocatorias a nuevas movilizaciones.

La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, de inmediato intentó desconocer estas manifestaciones, pero al final tuvieron que plegarse a las mismas e incluso abrir un espacio a otros sectores más allá de las centrales sindicales en el Comité Nacional de Paro. Pero la intención de esta burocracia era frenar las movilizaciones para sentarse a negociar con el Gobierno, que no tenía ningún interés en hacerlo.

A principios de este año, tras un Encuentro Nacional, el CNP quedó dividido en dos sectores, el CNP del Centro de Convenciones que reunía a la burocracia sindical y el CNP de la Concha de la Universidad Nacional en el que participaban todos los sectores excluidos. Pero la pandemia y la decisión de varias organizaciones de izquierda de plegarse a la burocracia, debilitaron el CNP de la Concha.

Sin embargo, los sectores populares seguían luchando dispersos en medio del confinamiento, confluyeron nuevamente ante el asesinato del estudiante de derecho Javier Ordóñez por abuso policial generó un estallido social en Bogotá que produjo una masacre de 13 jóvenes por parte de la Policía Nacional.

A parar para avanzar…

Meses después del confinamiento, el CNP publica un Pliego de Emergencia y dice estar dispuesto a negociarlo con Duque, en dicho pliego no se encuentran medidas urgentes para garantizar la cuarentena ni contra la brutalidad policial, una de las reivindicaciones más sentidas de la juventud y el movimiento estudiantil.

Con este mismo pliego y con el mismo CNP reducido a las burocracias sindicales, convocaron el Paro Nacional del 21 de octubre, que en realidad es fue una jornada de protesta que no afectó la producción y, con la orientación de la dirigencia de las centrales, ni siquiera paralizó el transporte en las ciudades.

La Minga, que hizo un recorrido desde el suroccidente del país hasta la capital, que generó la solidaridad en las poblaciones que atravesaba, llegó a Bogotá y se devolvió ese mismo día, no solo por el comportamiento de la dirigencia indígena que siempre ha optado por mantener sus reivindicaciones sin confluir con otros sectores, sino como rechazo a la burocracia sindical que instrumentaliza las luchas sociales pero ni siquiera es capaz de reconocer a otros sectores en los espacios de dirección del CNP.

Hagamos del 21N un verdadero Paro Nacional

Para que la jornada del 21 de noviembre se convierta en un Paro Nacional, es urgente que el CNP convoque a todos los sectores a un Encuentro Nacional, que se democraticen las decisiones y se prepare desde la base un plan de luchas.

La dirigencia de la CUT debe entender que solo el 4% de la clase trabajadora está sindicalizada, que la mayoría tiene contratos laborales precarios, y que recomponer el movimiento sindical pasa por una campaña de afiliación de los tercerizados y por la lucha contra las reformas laborales que desde los gremios empresariales y financieros se proponen con la anuencia del gobierno de Duque.

Por ello, es necesario democratizar el CNP, incluir a sectores no organizados de la clase trabajadora, a sectores populares, a la juventud, al movimiento de mujeres y LGBT, a los campesinos, a la Minga Indígena, a las comunidades afro que luchan por sus territorios.

El Pliego de Emergencia tiene que incluir reivindicaciones fundamentales como la lucha contra las masacres, los asesinatos a líderes sociales y la brutalidad policial, que pasa por el desmonte del ESMAD y de los grupos paramilitares, y no limitarse a lo referente a la pandemia.

El Paro Nacional debe parar la producción y tener un carácter indefinido, se deben unificar las luchas y darles continuidad, sabiendo que el gobierno criminal de Duque no va a parar sus planes y las masacres con una débil jornada de protesta, como lo hemos venido proponiendo desde el Bloque por el Paro Indefinido y la Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular.