“¡La revolución en el Brasil será negra, o no será!” Con este eslogan, militantes del PSTU debatieron un programa contra el racismo y todas las formas de opresión y explotación de la clase.

Por: Rodnei Bispo

Entre los días 4 y 7 de setiembre, los negros y negras del PSTU dieron un paso importantísimo en la batalla contra todas las opresiones y el racismo, en el 4° Encuentro de Negras y Negros del partido. En el inicio del encuentro fue electa una “mesa de honor” presidida simbólicamente por Max Marreiro, militante negro del PSTU recién fallecido e inmortalizado junto a Zumbi, Dandara[1], Luiza Mahin[2], João Cândido[3], Amarildo, DG, Cláudia[4], Trotsky, entre tantos otros, por la lucha incansable contra el racismo y por el socialismo en el Brasil y en el mundo.

Fueron largos e importantes debates sobre las tareas de los revolucionarios contra el mito de la democracia racial, encarnada y sutilmente utilizada en las políticas del Estado, en la explotación de los patrones y lamentablemente también entre la izquierda y la propia clase. Y que sustenta todo racismo contra los hombres y mujeres todos los días en el Brasil.

Un programa marxista, clasista y revolucionario contra todas las formas de racismo

Las elaboraciones provenientes del marxismo revolucionario constituyeron la gran base teórica de las discusiones programáticas para la revolución brasileña. Principalmente, las discusiones polémicas de Trotsky y Cannon sobre el papel de la lucha negra en los países desarrollados y en las colonias y semicolonias del imperialismo. Pasando por las tesis de Moreno sobre la cuestión colonial en América Latina y la necesidad de las tareas democráticas a los pueblos originarios y esclavizados.

“El encuentro fue muy importante por la cuestión del rearme programático de nuestra militancia”, afirmó Wilson Silva, militante histórico contra el racismo, criticando cuánto el tema fue omitido por la izquierda durante un largo período. “Discutimos desde las contribuciones de Marx, que decía que el capitalismo dio origen al racismo a través de la necesidad de la explotación de la esclavitud, y él decía aún que el trabajador blanco nunca va a ser libre mientras no lo sea el trabajador negro”, relata.

Las tareas para el conjunto de la clase en los días de hoy también fueron debatidas, como la reparación a los más de 350 años de esclavitud, la lucha por la posesión de las áreas quilombolas[5] e indígenas, el genocidio de la juventud negra, la identidad cultural de la periferia, la intolerancia religiosa para las religiones de matrices africanas, reducción de la mayoría penal, las luchas de la construcción civil, metalúrgicos, de la minería, y entre los tercerizados de las obras del PAC [Programa de Aceleración del Crecimiento] y de la Petrobras.

También fue discutido el aumento de la identidad de raza de la clase trabajadora y de la juventud en los últimos años, aún más en la coyuntura de crisis económica y política actual, y los ataques a la clase trabajadora por el gobierno Dilma (PT), que cooptó una buena parte de las direcciones del movimiento negro, y las pautas negras del pueblo pobre de la periferia.

La construcción del programa de raza y clase, y una dirección revolucionaria, son necesarias y urgentes para romper con las ideologías burguesas y de colaboración de clases, particularmente con teorías posmodernas que apuntan salidas individuales y puramente raciales, y combatir toda explotación capitalista de la clase y de la juventud.

“Este encuentro es un marco histórico; fue muy acertado que hayamos tomado ese debate en torno al mito de la democracia racial, lo que evidentemente se refleja en nuestro partido, no estamos inmunes a eso, pero es para convencer a nuestra militancia, negra y también no negra, de que es necesario que este partido tenga una política para ganar a los mejor del proletariado negro, que es el segundo mayor proletariado negro del mundo”, afirma Hertz Dias, del Movimiento Quilombo Urbano del Maranhão.

Las mujeres negras y la lucha contra el machismo y el racismo

Otro punto alto del encuentro fue el debate sobre la opresión machista, homofóbica y racista a las mujeres negras. Identificar las diferentes formas de las expresiones de racismo contra las mujeres es fundamental para entender que, más allá de la lucha implacable contra el machismo, los revolucionarios deben elaborar un programa específico para las mujeres negras que, frente a la explotación capitalista, son aún más explotadas y agredidas por el racismo.

“Vamos a llevar el combate para afuera contra ese mito de la democracia racial y ese racismo que se expresa de diversas formas, e internamente también estamos dando una batalla fuerte para la potencialización de la mujer negra, tanto en el partido como en la sociedad”, afirma Cláudia Durans, profesora de la Universidad Federal del Maranhão y que compone la lista a la presidencia de la República, como vicepresidente por el PSTU.

Para darse una idea, según la PNAD/IBGE [Pesquisa Nacional por Muestra de Domicilios/Instituto Brasileño de Geografía y Estadística] de 2012, entre las mujeres, las negras suman 52%, o más de 50 millones de personas, y sufren mucho más con el racismo. Los salarios son casi dos veces menores que el de las mujeres blancas, están en los empleos más precarizados, en el trabajo informal o en las funciones de empleadas domésticas. Sufren con la falta de servicios públicos, como guarderías, toda vez que son muchas veces madres solteras y la ´nica fuente de renta de la familia.

Y fue, además, rescatado el papel central que las mujeres negras tuvieron en las luchas de los negros y de la clase, en la organización de los quilombos[6] y las revueltas negras, teniendo al frente mujeres como Aqualture, Teresa de Quariterê y Dandara que dirigían el Quilombo de Palmares[7], en pie de igualdad con Zumbi. Junto a Luiza Mahin en la Revuelta de los Malês[8], son ejemplos de mujeres que debemos reivindicar. Esos ejemplos tienen que orientar y dar centralidad a las mujeres negras en la dirección de los avances y de las resistencias contra todas las formas de opresión y explotación de la clase.

¡Ennegrecer nuestras luchas contra todas las formas de opresión y explotación!

Traducción: Natalia Estrada.

[1] Zumbi y Dandara fue la pareja quilombola líder de la resistencia negra y de la lucha contra la esclavitud en el Brasil [N. de T.].

[2] Luiza Mahin fue una guerrera africana llevada al Brasil en calidad de esclava. Tuvo una importante participación en la Revuelta de los Malês. Era la madre del abolicionista y poeta Luís Gama. Los negros malês protagonizaron una Revuelta entre el 25 y el 27 de enero de 1835 en Salvador – Bahia contra la imposición de catolicismo como religión, y que es considerada por muchos como la mayor revolución urbana en el Brasil [N. de T.].

[3] João Cândido fue el líder de la Revuelta de la Chibata. Llamado Almirante Negro encabezó la revuelta por el fin de los castigos corporales (chibatazos) que sufrían los marineros, y en la cual por cuatro días los navíos de guerra apuntaron sus cañones hacia la Capital Federal donde se encontraba el presidente Hermes da Fonseca [N. de T.].

[4] Cláudia, Douglas, Amarildo y Jean, como muchos otros, fueron víctimas del genocidio de la juventud negra en el Brasil [N. de T.].

[5] Quilombolas son los descendientes de africanos esclavizados que a lo largo de los siglos mantienen sus tradiciones culturales, religiosas y hasta de subsistencia. Las comunidades quilombolas son grupos étnicos que se autodefinen a partir de su relación con la tierra, el parentesco, el territorio, las tradiciones y cultura propias, y sus ancestros (esclavos o descendientes de aquellos que al huir de los ingenios de caña de azúcar, de las haciendas y propiedades donde realizaban trabajos brazales se refugiaron en pequeñas villas que llamaron quilombos). Se estima que en todo el Brasil existen más de tres mil comunidades de este tipo [N. de T.].

[6] La palabra quilombo se refiere a las “repúblicas libres” fundadas por los negros que huían de la esclavitud. [N. de T.].

[7] Conocido como el más emblemático de los quilombos formados en el período colonial (siglo XVII); resistió por más de un siglo y se transformó en el símbolo moderno de la resistencia del africano a la esclavitud [N, de T.].

[8] La llamada Revuelta de los Malês (1835) se dio en la ciudad de Salvador, capital de la entonces Provincia de Bahia, Brasil, y fue duramente reprimida. Esta sublevación de carácter racial, fue protagonizada por esclavos de las etnias hausas y nagó, de religión islámica, que se organizaron alrededor de propuestas raciales para la liberación de los demás esclavos africanos. El término «malê» deriva del yoruba y designa al musulmán [N. de T.].

Artículo publicado en: www.pstu.org.br

Lea este y otros artículos relacionados en las secciones Negros y Negras, Mujeres, Brasil, de: www.litci.org