La frase del gobernador paulista, João Dória, que compone el título de este artículo fue publicada en entrevista del diario Valor Económico el 23 de marzo. Ella es emblemática, en dos sentidos.

Por: Zé Maria, metalúrgico y presidente nacional del PSTU-Brasil

Por un lado, reconoce que es la clase obrera la que hace funcionar las fábricas y produce toda la riqueza en nuestro país. Es así en la sociedad capitalista.

Por otro lado, muestra claramente el criterio con el que la burguesía trata sus intereses, y cómo trata a nuestra clase. Las fábricas no pueden parar porque si eso ocurre acaba la fuente de ganancias de la burguesía, del gran empresariado y de los banqueros. Eso sería “un colapso” en la opinión del gobernador. Es de la explotación del trabajo de los obreros que ellos extraen las fortunas que ostentan por todo el mundo, por lo tanto, ese trabajo no puede parar.

No importa si decenas o centenas de miles de trabajadores van a morir contaminados por el coronavirus al usar transporte lleno de gente todos los días o directamente por la aglomeración dentro de las fábricas. No importa si, por el desplazamiento o la aglomeración en las fábricas, los obreros son infectados y llevan el virus para infectar a toda su familia. Eso, aparentemente, no sería “un colapso” en la opinión del noble gobernador.

Los grandes empresarios no toman transporte público, no están en la línea de montaje de sus fábricas. Y, si por acaso se enfermaran, tienen a su disposición los mejores hospitales, médicos y toda la tecnología que el dinero puede comprar. Por eso no dudan en decir que las fábricas y demás empresas tienen que continuar funcionando. Para ellos, los obreros y demás trabajadores somos carne de cañón.

Es lo que estamos asistiendo cuando algunos personajes, como los dueños de la Riachuelo (Flávio Rocha), de la Havan (Luciano Hang), de Madero (Junior Durski), Roberto Justus, sin ninguna ceremonia, desdeñan abiertamente sobre la cantidad de muertos que la pandemia puede generar.

Justicia sea hecha, esos ahí por lo menos son más francos que la gran mayoría de los burgueses. Trabajadores, para esta gente, son piezas que se pueden descartar en la cantidad que fuera necesario, desde que se garantice la ganancia.

Vea los videos sobre la hipocresía de estos burgueses, en: https://twitter.com/hipocrisista/status/1242436788993634304 y https://twitter.com/hipocrisista/status/1242437430646628353

Tal vez hoy, en nuestro país, el mayor representante de esa gente sea el energúmeno que tenemos en la presidencia de la República, Jair Bolsonaro. Quien vio su pronunciamiento en cadena nacional ayer por la noche (24/3) no puede llegar a otra conclusión. Para él, no hace diferencia si mueren decenas o centenas de miles de trabajadores. Lo importante es no parar la economía (y volver a la “normalidad” cuanto antes). Y garantizar las ganancias (altas, bien altas) de los bancos, de las grandes empresas y de las multinacionales.

Por eso nuestra clase, la clase obrera, los trabajadores de modo general, precisamos organizarnos, y trata de luchar por cambiar nuestras vidas. Está en nuestras manos esa lucha. Ningún burgués o cualquiera de sus gobiernos, ningún gobierno hecho en colaboración con la burguesía (como fueron los gobiernos del PT), va a asegurar eso a nuestro pueblo. Los cambios que tenemos que hacer en el país no serán hechos junto con esos señores. Serán hechos contra ellos.

Nuestra lucha, que ahora es para defendernos del coronavirus, es para sacar este gobierno de milicianos que tenemos en nuestro país, en este momento. Pero ella precisa avanzar más. Hasta tirar abajo todo este sistema podrido que está ahí y que los obreros y el pueblo pobre asuman el poder y el gobierno del país. Solo entonces podremos poner los recursos que el Brasil tiene, y la riqueza producida por nuestro trabajo, para garantizar vida digna a todos y todas que trabajan. Acabemos con el capitalismo y avancemos hacia la construcción de una sociedad socialista.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.