En la última semana fue protocolados siete pedidos de impeachment contra el presidente en el Congreso Nacional, totalizando diecisiete pedidos ya protocolados desde el inicio del mandato. Entre los más recientes se destacan el hecho por Alexandre Frota (PSDB), ex aliado de Bolsonaro. Hay otro, hecho por un diputado de la Rede [partido de Marina Silva]. E incluso un pedido encabezado por Fernanda Melchionna y otros parlamentarios del PSOL, pero que fue desautorizado por la dirección del propio partido.

Por: Júlio Anselmo

Hoy, hay dos debates contra el impeachment a Bolsonaro en la izquierda. Uno es sobre si hay condiciones o no para derrocarlo, si el pueblo apoya tal medida, si este sería le momento, si no estaríamos ayudando a la derecha. Todos estos cuestionamientos son justos, y debatiremos con ellos a lo largo del texto.

El segundo debate tiene relación con las salidas estratégicas para el país. Nos estamos refiriendo a la posición contraria a la caída de Bolsonaro que se expresan no solo en la dirección del PT como también en el PSOL. Y que tiene que ver con su adaptación al régimen político burgués y al sistema capitalista. La nota de la Ejecutiva del PSOL contra los parlamentarios que entraron con el pedido de impeachment se torna grave por cuenta de esto. No es una mera diferencia de evaluación del momento.

¡Fuera Bolsonaro es una necesidad actual!

Los trabajadores tienen que sacar a Bolsonaro ya y no esperar las elecciones de 2022 como quiere el PT. Tenemos que, desde ya, preparar las condiciones para la caída de este gobierno. Esto es una necesidad urgente frente al coronavirus y la falta de atención del gobierno a los riesgos de la pandemia en el Brasil. Con la incapacidad del gobierno para adoptar medidas que protejan al pueblo de la pandemia, las consecuencias serán mucho mayores y más drásticas de lo que deberían. Estamos hablando de millares o tal vez millones de muertes que podrían ser evitadas.

No se trata solo de irresponsabilidad o locura de Bolsonaro. Estamos, lamentablemente, asistiendo de forma desnuda, cruda y potencializada el proyecto de barbarie que Bolsonaro representa. Es la prueba de la profunda degeneración y decadencia que el capitalismo impone a los pueblos del mundo entero. Cerrar los ojos para la salud pública combina con su proyecto de ataques a los derechos, semiesclavitud de los trabajadores y creciente autoritarismo, oscurantismo y todo que la hay de más reaccionario.

Algunos se cuestionan si este es el mejor momento para hacer este debate, si no deberíamos concentrarnos en presentar medidas para la crisis. Entre tanto, el principal obstáculo para combatir la pandemia en el Brasil hoy se llama Bolsonaro. O sea, presentar las medidas para la crisis no se contradice con defender la salida del gobierno, en realidad, es un complemento.

Si no defender la salida de Bolsonaro frente a los ataques a las libertades democráticas y la posibilidad de autogolpe ya desarmaba a los trabajadores, hoy es aún peor, toda vez que esto se combina con el hecho de que él es un obstáculo para detener el virus.

¿Hay condiciones para derrocar a Bolsonaro?

La tendencia de caída de popularidad del gobierno, desde que asumió, es notable. Con la respuesta de Bolsonaro a la pandemia, se percibe una profundización del desgaste. Los cacerolazos son una expresión de esto. Pero, también una cierta urgencia por cuenta de la catástrofe que nos amenaza.

El Brasil sigue polarizado social y políticamente. El bolsonarismo aún posee base, es verdad, sin embargo, la dinámica apunta hacia un creciente descontento con el gobierno. Si eso es episódico, si se va a mantener o no, si Bolsonaro va a recuperar su popularidad, nadie sabe. Pero tampoco eso determina la lucha; en realidad, es resultado también de la propia lucha.

Lo que está planteado hoy es la posibilidad de cada vez más convencer y explicar a un número mayor de personas, la necesidad de derrocar el gobierno. Y esto se transforma en una gran movilización contra el gobierno. Solo así, y no creyendo en el Congreso o en Rodrigo Maia, es que puede haber condiciones de vencer.

¿Qué ayuda a la derecha en este momento?

Muchos activistas tiene dudas debido a los movimientos de algunos enemigos de los trabajadores. Entonces, se preguntan si el “Fuera Bolsonaro” no sería solo una maniobra de parte de la derecha para derrotar a la extrema derecha.

La crisis del gobierno es tal que hay rajaduras en su propia base de apoyo, hay brechas entre la propia derecha. Por ejemplo, Frota ya rompió y presentó un pedido de impeachment.

Recientemente, Janaína Pascoal también pidió la salida de Bolsonaro. João Dória, por otro lado, afirma que se arrepintió del voto y parte al ataque contra Bolsonaro. Mais y Alcolumbre se defienden como pueden frente a los ataques que Bolsonaro profiere contra el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF). Hasta la Red Globo ha enfrentado incesantemente al gobierno.

Todos estos sectores de la derecha representan un proyecto capitalista. Tienen acuerdo en implementar los ataques contra los trabajadores, en quitar derechos sociales y laborales. Estuvieron juntos en la reforma laboral y de la Previsión. Y están siempre juntos para atacar a los trabajadores. Pero, hay crisis entre los representantes de la propia burguesía. Ellos están intentando disputar el rechazo a Bolsonaro, para poder, en el futuro, con un cambio de gobierno, poner otro nombre que garantice sus intereses.

¿Y que deben hacer los trabajadores frente a esto? ¿Negar la necesidad de derrocar a Bolsonaro? Por el contrario, deben ser la vanguardia y ponerse en lucha ya. Incluso porque estos sectores burgueses no pueden llevar esa lucha hasta el fin sin contradicciones y de manera incólume. Pueden y van a hacer acuerdos espurios como Maia y Alcolumbre. Dejar la lucha, sea en defensa de las libertades democráticas, sea por la caída de Bolsonaro, en manos de Maia, del Congreso Nacional o cualquier variante burguesa, es el mayor de los crímenes contra los trabajadores.

Entonces, están equivocados los que consideran inoportuno el “Fuera Bolsonaro”. Y, en realidad eso, hoy contribuye con Bolsonaro, pero también con la recomposición de la derecha que se aleja de él.

PT y PSOL frente al Fuera Bolsonaro

El motivo por el que la dirección del PT está en contra de agitar el “Fuera Bolsonaro”, está incluso contra el impeachment en este momento, es porque defiende un programa que no va más allá de este sistema capitalista y de Estado burgués.

Lula es claro: “No podemos pedir el impeachment de Bolsonaro solo porque no gustamos de él”. Dice eso para demostrar a la burguesía su valor y también para cuando sea la vez de gobernar del PT, que este no sea incomodado por nadie.

El programa de estas organizaciones se basa en las reglas del juego de la burguesía. En el caso del PT, eso queda clarísimo cuando Lula dice que: “Yo he alertado al PT para tener paciencia, porque nosotros tenemos que esperar cuatro años”.

Para él, si el pueblo votó a un gobernante no puede sacárselo, independientemente de lo que este haga. No importa si traicionó las promesas, si ataca los derechos, si es corrupto, o si el pueblo no lo quiere más. La democracia es ultralimitada, reducida al calendario electoral.

Para ser justo, la primera parte de la intervención de Lula es esta: “A no ser que él (Bolsonaro) cometa un acto de insanidad, cometa un crimen de responsabilidad; podemos entonces hacer el impeachment de él”.

Además de reducir el debate político al debate jurídico, esta frase es solo para protegerse, caso tenga un movimiento de millones por el “Fuera Bolsonaro” en el cual el PT podría embarcarse, como ocurrió con el “Fuera Collor” y el “Fuera FHC”. Incluso, como en esos casos, no está descartado que el PT sea vea obligado a levantar el “Fuera Bolsonaro” cuando este se torne un movimiento aún mayor.

Se trata de cálculos electorales, para no perder votos, evidentemente. Pero no es solo eso. En realidad, hay momentos donde el impeachment se torna el mejor medio de salvaguardar el régimen democrático burgués de golpes aún mayores, con el propio movimiento de masas. Entonces, en esos momentos, el PT adopta esa bandera como un bombero, para apagar el incendio y disminuir la inestabilidad del régimen. Ni cuando es obligado a apoyar la caída de un gobierno lo hace en el sentido de profundizar el cuestionamiento en la sociedad, o incluso hasta en la caída del régimen y del sistema, sino sí para sostener el régimen y retomar la estabilidad.

Si es verdad que los trabajadores deben exigir que el PT y el PSOL se sumen a la lucha para derrocar a Bolsonaro, conformando una unidad en la lucha, también es verdad que deben tener los ojos bien abiertos sobre la alternativa que estas organizaciones quieren construir, que aún significaría el mantenimiento del régimen y el sistema actuales.

La dirección del PSOL capitula a eso. Es seguidista del PT incluso hasta en relación con el “Fuera Bolsonaro”. La nota de su dirección contra sus propios parlamentarios que protocolaron el impeachment es solo una demostración de eso. El hecho de haber cambiado la política dos días después, pasando a defender así el “Fuera Bolsonaro”, es loable. Pero, en la propia nota, limita el “Fuera Bolsonaro” a su aspecto jurídico, al problema de los crímenes electorales y de responsabilidad. ¿Y eso, por qué?

2016 y 2020: ¿golpe?

El PT posee toda esta concepción desde antes de 2016; era una capitulación a los ricos y poderosos, era una demostración de que el PT se había pasado para el otro lado, era la comprobación de que se había tornado parte del sistema y representaba también los intereses de la burguesía. Después de 2016, luego de la caída de Dilma, es la comprobación de que, además de todo, el PT es incapaz de cambiar o representar cualquier alternativa para los trabajadores, que no aprendió nada y es definitivamente grato a quienes le son ingrato: la burguesía, el sistema y el régimen político capitalista.

Sí, porque si es verdad que el impeachment de Dilma tenía apoyo de la población toda vez que ella atacó sistemáticamente a los trabajadores, también es verdad que parte de la burguesía rompió con ella. Así, algunos sectores burgueses del parlamento encaminaron el impeachment, incluso a pesar de los enormes servicios prestados por el PT, que fue garante de ganancias enormes para banqueros, megaempresarios y hacendados.

Para el PT, si fue golpe la caída de Dilma, en tesis, ¿también sería golpe la caída de Bolsonaro? Bueno, eso ninguno de ellos lo responde. Sin embargo, por la temeridad de este sector en defender el Fuera Bolsonaro podemos creer que toda la narrativa construida en los últimos años cobra su precio ahora.

Incluso, actualmente, los trabajadores están más desarmados para luchar en defensa de las libertades democráticas y contra la posibilidad de golpe y el cierre del régimen. Frente a la posibilidad de un golpe real de Bolsonaro, la mayor parte de la izquierda está resignada, paralizada, amedrentada, cantando la derrota antes de la batalla, por un análisis-justificativa simplista del período anterior. Tanto la dirección del PSOL como la del PT están presas en su propia narrativa.

Transformar una discusión de salida de un gobierno en un debate jurídico sobre si hay o no crímenes de responsabilidad es limitar la cuestión. Y en eso, tanto el PT como el bolsonarismo están juntos, cada uno afirmando que su gobiernos correspondientes no cometieron crimen alguno y, por lo tanto, el impeachment sería golpe.

Interesante que hoy quien amenaza hacer el discurso de golpe es Bolsonaro y los bolsonaristas que ya iniciaron un movimiento diciendo: “respeten 57 millones de votos”. O sea, la misma tesis defendida por el PT allá tras, ahora está en manos de los bolsonaristas, pues esa tesis tiene como fundamento una apariencia de democracia, pero en realidad es profundamente reaccionaria, ya que no considera que por más que hayan sido elegidos, el pueblo tiene derecho de derrocar a sus gobernantes, incluso los electos, si así lo quiere.

¿Impeachment es la solución para todos nuestros problemas?

Hay en la base del PSOL, así como en la del PT, sectores que ya defendían el “Fuera Bolsonaro” y que criticaban a sus direcciones en ese aspecto. Hacen un esfuerzo importante; mientras tanto, padecen del mismo error estratégico y programático que sus direcciones, ya que hacen el debate de la caída de Bolsonaro limitando y orientando todo hacia adentro del Congreso Nacional, dejándolo en manos de Maia o depositando confianza en este régimen podrido.

Por más que el impeachment sea una medida democrática importante, aún está en el marco del régimen. O sea, aún preserva las bases de funcionamiento del régimen democrático burgués. No cuestiona o cambia el carácter de clase del régimen, que sigue sirviendo a los ricos y poderosos. Tanto es así que constantemente es usado por la propia burguesía para contornear sus crisis.

Si ocurre el impeachment de Bolsonaro, quien asume es Mourão, lo que no va a resolver nada. Si ocurre un impeachment en los dos, presidente y vice, quien asume es Rodrigo Maia. ¡Queremos luchar de verdad por la caída de Bolsonaro y Mourão, ya! El impeachment ayuda en ese sentido, pero no podemos limitarnos a eso. Ya sabemos que no son los parlamentarios y el parlamento que traerán la solución. Ni serán las elecciones de 2022.

Así como también es un problema un programa de emergencia para enfrentar la pandemia en el Brasil sin atacar los intereses de los grandes empresarios y capitalistas. Si hay algo que esta pandemia prueba, además de la incapacidad de este gobierno, es la podredumbre del capitalismo, de los ricos y los poderosos. ¡Preparar el derrocamiento del gobierno, sí! Pero junto con eso apuntar un programa de ruptura con el capitalismo, que cuestione las bases del funcionamiento de este sistema basado en la explotación, que no consigue garantizar siquiera alcohol gel y máscaras para la población en momentos de crisis. O sea, derrotar a Bolsonaro, a la derecha, pero también no repetir un gobierno de unidad con la burguesía, como el del PT, que hoy incluso es apoyado por el PSOL e intenta hacer un frente amplio para retomar su proyecto, que ya fracasó.

Por eso, es preciso construir una alternativa, un proyecto de los trabajadores para el país. Queremos un poder obrero y popular, apoyado en la autoorganización del pueblo. No se trata solo de métodos de lucha por dentro o por fuera del parlamento. Sino, si nuestra estrategia para derrotar el capitalismo pasa por reforzar los instrumentos de dominación políticos capitalistas o por la construcción de otros nuevos que sirvan a los trabajadores. Cambiar el sistema y no perfeccionarlo, como si fuese posible un capitalismo más humano y democrático. Este es el equívoco de sectores de izquierda del PSOL.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.