El 18 de julio, la columnista y profesora de la FEA-USP, Laura Carvalho, publicó un artículo en la Folha de S. Paulo titutlado “A Previdência pública sobrevive”. Como el propio nombre lo indica, el texto trata de relativizar la actual reforma de la previsión aprobada en primer turno en la Cámara que, para ella, no fue el “7 a 1 en la izquierda” como viene siendo calificado por parte de la prensa. La economista fue asesora del ex candidato del PSOL a la Presidencia, Guilherme Boulos.

Por: Diego Cruz

Laura Carvalho invoca los siguientes argumentos para afirmar que la reforma de la previsión no es tan mala así: el quite del aumento del tiempo mínimo de contribución de 15 para 20 años; la descontitucionalización de la edad mínima y del tiempo mínimo de contribución; las alteraciones en la jubilación rural y en el Beneficio de Prestación Continuada (BPC); además del abandono del régimen de capitalización. Tales cambios, según la columnista, “alejaron del horizonte el futuro sombrío” que ella misma había presentado meses atrás.

Más que eso, Laura Carvalho llegó a decir que la “esencia de lo que fue aprobado ataca problemas que la ex presidente Dilma Rousseff ya apuntaba en 2015 cuando defendió reformar la Previsión”. ¿Cuáles problemas? Edad media baja en las jubilaciones por tiempo de contribución y las diferencias entre el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) y la jubilación de los empleados públicos.

Resumiendo: para Laura Carvalho, esa reforma de la previsión que está en el Congreso no solo no es mala sino [que es] necesaria. Atacaría los “problemas” de la previsión que, para la columnista, es el hecho de que los trabajadores que se jubilan por tiempo de contribución lo hacen muy temprano, y el régimen de los empleados públicos. En este sentido, el papel de la oposición sería el de podar los excesos del texto y hacerlo más justo.

Posición escandalosa

El artículo de Laura Carvalho no es nada menos que escandaloso. Reproduce la propaganda del gobierno Bolsonaro y de gran parte de la prensa de que la reforma combate desigualdades. Reafirma la necesidad de una reforma repitiendo el gastado argumento del “déficit” de la previsión. Pone a los propios jubilados como privilegiados, y aquí estamos hablando no solo del sector público sino de los que se jubilan por tiempo de contribución en el Régimen General cuyo techo es de R$ 5.800 (siendo que nadie consigue jubilarse por esa cantidad). Y más escandaloso todavía es que eso viene de una economista identificada con la “izquierda”.

La verdad es que, en cualquier caso, la reforma de la previsión que está en la Cámara es un ataque sin precedentes a las jubilaciones de millones de trabajadores. El cambio de la regla de cálculo, principal medida, reduce drásticamente las jubilaciones, incluso y principalmente las de los más pobres. Un trabajador con un salario de R$ 2.000 que se jubilara hoy por edad ganaría R$ 1.800. Por las nuevas reglas, el beneficio sería de menos de R$ 1.200. La jubilación integral, solo con 40 años de contribución, simplemente excluye la posibilidad de ese derecho en un país marcado por el desempleo y la informalidad.

Otro punto olvidado por los que abogan la tesis del “mal menor” es la edad mínima de contribución. Ella permanece en 15 años solo para hombres y mujeres que ya están en el sistema. Los hombres que entraron en el INSS luego de la promulgación de la reforma tendrán que contribuir por lo menos 20 años, lo que gran parte de la clase trabajadora hoy no consigue al alcanzar los 65 años.

El cambio de la pensión por muerte, por su parte, alcanza principalmente a las mujeres trabajadoras ancianas, al reducir de 100% para solo 60% el beneficio (que puede ser más bajo aún). Hoy, casi 8 millones de personas sobreviven gracias a esa pensión. El fin del abono-PIS [Programa de Integración Social] para quien recibe hasta dos salarios mínimos (pasa a tener derecho solo quien recibe hasta R$ 1.365) va a sacar esa plata (equivalente a un salario mínimo al año) de 12,7 millones de trabajadores pobres.

Ningún aspecto de esa reforma puede ser considerado progresivo o cualquier cosa cercana a eso. Por el contrario, va a ampliar las desigualdades sociales al elegir a los más pobres como blancos de tiro. Incluso si hubiese una pérdida en la previsión, como defiende la economista, sacrificar a los trabajadores y a los sectores más pobres que ya sobreviven a duras penas, es indecente. Principalmente en un país en el que los grandes deudores de la previsión, como bancos y grandes empresas, evaden R$ 450.000 millones, casi el doble del tal déficit del sistema.

Solo un ejemplo más: la restricción del abono-PIS de los más pobres va a rendir una economía de R$ 76.400 millones en 10 años, según proyecciones del Planalto [Casa de Gobierno]. Casi lo mismo que el gobierno concedió a los hacendados en exenciones en la producción agrícola para exportación: R$ 80.000 millones que no irán para la caja de la previsión y que quedarán en los bolsillos de los estancieros.

Llamar al trabajador del INSS, al pensionado, o a quien recibe el PIS de privilegiado no es solo ilógico, es de un cinismo sin tamaño. Y son ellos quienes darán su parte para el billón de Guedes.

No a la reforma

Laura Carvalho, lamentablemente, no es posición aislada en la “izquierda”, sino que vocaliza la política de la oposición parlamentaria y de las direcciones de las grandes centrales sindicales, de luchar por el “mal menor”. O sea, de canalizar la movilización hacia adentro del parlamento, caracterizar como “victoria” los cambios en el texto mirando fines electorales, relativizando para eso el verdadero ataque representado por la reforma. Eso porque, en el fondo, o no tan en el fondo, están a favor de la reforma de la previsión. Si esta pasa y aún diera para recoger frutos electorales de una escenificación de oposición, mejor todavía.

Mala suerte la de los millones de trabajadores que serán arrojados a la miseria y la pobreza. Gente para quien la previsión social no “sobrevive”, o respira por aparatos en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), y va a perderse para siempre en caso de que la reforma realmente pase.

Lea también: A las calles el 6 de agosto contra la reforma de la previsión: ¡la lucha no terminó!, en este mismo sitio.

Artículo original publicado en www.pstu.org.br, 22/7/2019.

Traducción: Natalia Estrada.