El PSTU argentino participa de las listas del Frente de Izquierda – Unidad (FIT-U), porque presenta a los trabajadores una postura independiente de las variantes patronales, de independencia de clase y eso es fundamental. Sin embargo, como ya hemos hecho en otras oportunidades no podemos dejar de polemizar con el tipo de campaña que el FIT-U realiza (en lo cual ni Política Obrera, ni el Nuevo MAS se diferencian).

Por PSTU-Argentina

Estamos a días de las elecciones PASO y a dos meses de las generales. Gran parte de la población muestra una gran apatía. En particular, la clase trabajadora y la juventud que luchan, no sienten el menor entusiasmo por los candidatos que se le presentan. Un sector amplio se declara indeciso, no sabe a quién votar. Opinan que todos son malos.  Esto parece estar expresándose en alta abstención y votación en blanco.

¿Quiénes son? Son cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que en su momento castigaron a Macri votando a Alberto y Cristina, y hoy se sienten decepcionados. Son jóvenes que lucharon y luchan en la “marea verde”, contra la destrucción del medio ambiente, que rechazan al FMI y las multinacionales. Son trabajadores precarizados, mal pagos, explotados. Hace dos años depositaron cierta expectativa en el actual Gobierno, pero fueron defraudados. Lo que sienten es bronca contra todos los políticos, rechazo, repugnancia.

La tarea de los socialistas en esta elección es dirigirnos con un mensaje claro de ruptura y rebeldía, revolucionario, intransigente, que se apoye en ese justo rechazo. Con un programa de fondo y una actitud combativa. ¿Es esa la campaña del FIT-U?

“Tercera fuerza”, consigna vacía

El slogan central de la campaña es “Nos unimos para ser tercera fuerza”. ¿Eso qué significa? ¿Esa es la aspiración de partidos que se dicen revolucionarios? ¿Los trabajadores y la juventud necesitan eso? ¿El hecho de que la izquierda lograra ser “tercero” en votos cambiaría algo las cosas?

Esta frase, luego de 10 años de Frente de Izquierda, no hace más que marcar a fuego el desbarranque de los partidos que lo componen. Con espíritu “olímpico”, declaran que su gran objetivo es llegar al podio, ganar el “bronce”, y prepararse para ver si con el correr de los años van mejorando su récord electoral. Por sí sola, esa consigna evidencia el carácter no revolucionario de la participación electoral de los partidos que componen el FIT-U.

Los candidatos pasean por los canales haciendo “buena letra”, mostrando que son gente seria, confiable, incapaces de ningún exceso. Jamás un arrebato. Quienes sienten odio por los políticos patronales no se pueden identificar con esos candidatos educados, prolijitos. ¿No se le ocurrió a ninguno pararse a enfrentarlos con odio de clase, como haría un compañero que pierde su trabajo, que se tiene que ir de la casa por los alquileres altísimos, que pierde familiares por Covid-19 que podrían haberse salvado? ¿Ninguno se pone en el lugar de enfermeras explotadas, tratadas cínicamente como “héroes”, mientras ganan miseria y arriesgan sus vidas todos los días? ¿A ninguno se lo ocurrió decirle frente a las cámaras lo que se merecen a las Bullrich, los Rodríguez Larreta, o los Berni? ¿Ninguno es capaz de decir frente a las cámaras a los sindicalistas traidores lo que todo obrero querría decirles?

No. Los trabajadores y la juventud no necesitamos que una izquierda prolija salga tercera (lejos) en las elecciones. Necesitamos una alternativa revolucionaria que tenga ambición de ser una fuerza determinante, capaz de tirar abajo este régimen, de derrotar a los dirigentes sindicales traidores, y de encabezar una lucha directa por el poder. Para que gobiernen los trabajadores, lo que solo podrá lograrse con  una gran pelea, con una Revolución Obrera y Socialista que se haga cargo del país, rompa relaciones con el FMI, expulse a las multinacionales para recuperar nuestros recursos y riquezas y prepare la expropiación de los grandes capitalistas del campo, de la industria, el comercio y las finanzas.

Necesitamos decir en estas elecciones, frente a esos millones de habitantes hastiados de la mugre de la “política” que hay que salir a las calles y echarlos a patadas, con la acción directa y organizada de la clase trabajadora (mujeres y hombres) y la juventud.

No es ese el mensaje que el FIT-U expresa. Se está perdiendo una ocasión clave para sembrar para el futuro con una campaña digna de revolucionarios. ¿Será capaz el FIT-U de cambiar su rumbo, de romper con el carácter reformista de su desempeño? Lo vemos como mínimo muy difícil, de acuerdo a lo que muestran.

Por nuestra parte, proponemos con las fuerzas de que disponemos otra cosa. Por eso, Sebastián Romero irrumpió en un solo día en los medios, reivindicando lo que él y nuestro partido hicieron en la batalla contra la Reforma Previsional de Macri. Nos disponemos a continuar así, porque estamos convencidos de que es lo hace falta en este momento clave de  nuestro país.