El Congreso ha negado la confianza al gabinete Cateriano. ¿Quiere decir que el Congreso ha comprendido el sufrimiento provocado por los más de 40 mil muertos por COVID-19, responsabilidad de la política económica y sanitaria del gobierno?

Por PST-Perú

No hay duda que los partidos del Congreso son conscientes del fracaso de las medidas implementadas por Vizcarra frente a la pandemia. No se pueden tapar 40 mil muertes con un dedo. Tampoco la incapacidad frente a tema tan sensibles como el abastecimiento de oxígeno, la capitulación frente a la clínicas y farmacias, etc.

Pero sobre todo esos partidos son conscientes que nos encontramos a 8 meses de las elecciones. Y no están dispuestos a hacerse responsables por un gabinete que nacía con un importante rechazo de parte de la población.

HAY UN GENOCIDIO EN CURSO

Ahora Vizcarra debe conformar un nuevo gabinete. Sin embargo, los trabajadores y el pueblo no tenemos ningún motivo para albergar alguna expectativa: Aunque cambien los nombres al frente de las distintas carteras, Vizcarra no va a cambiar de política.

Después de prácticamente 5 meses, queda claro que el gobierno tomó la decisión consciente de que nos íbamos a enfermar, al implementar una cuarentena sin garantizar salarios, atención médica y comida para la población, que solo podía aplazar el desastre, en un sistema de salud desabastecido y desfinanciado desde antes del inicio de la pandemia.

No solo eso: abrió las puertas a la “suspensión perfecta” para salvar los bolsillos empresariales, mientras “vendía humo” ofreciendo bonos insuficientes que no llegaron a la población necesitada, u obligando a que nos “comamos” la CTS y el dinero que nuestros fondos de pensiones.

Y finalmente, es el principal responsable del repunte exponencial de contagios y muertes, al imponer una “reactivación” de las actividades económicas (esto es, de la explotación d la clase trabajadora), con protocolos flexibilizados, ad hoc a los requerimientos de la CONFIEP. Una reactivación que genera muertos en las fábricas y centros de trabajo. Y que ha convertido al transporte público en un foco de infección.

Por eso Vizcarra mantiene el Estado de emergencia: para reprimir cualquier levantamiento que se produzca ante las condiciones de hambre y muerte a las que nos ha condenado.

Es ante esta realidad que desde el Partido Socialista de los Trabajadores volvemos a denunciar fuerte y claro: Vizcarra es el principal responsable del genocidio que se cierne contra los trabajadores y el pueblo.

Solo para tener una referencia, la Comisión de la Verdad llegó a la conclusión que durante el periodo de violencia política (1980-2000), en el país se produjeron alrededor de 69 mil asesinatos. Este genocidio, a manos de los agentes del Estado, Sendero Luminoso y el MRTA, demoró 20 años. ¿Qué nombre puede tener el que en 4 meses el gobierno haya dejado morir a más 40 mil personas, sino genocidio?

NUESTRO DERECHO AL TRABAJO BAJO ATAQUE

Y junto al genocidio, el gobierno permite que las empresas descarguen sobre los hombros de la clase trabajadora la crisis económica que se venía incubando antes de la pandemia.

El cierre de la planta de Unique y el cese colectivo en Faber Castell, el nuevo intento del alcalde Muñoz por tercerizar la limpieza pública, entre otros muchos casos, están dejando en la calle a miles de personas. 2 millones 400 mil trabajos, más de la mitad de ellos formales, se perdieron solo en Lima durante estos meses.

Junta a la pandemia de covid, crece por tanto, la epidemia de pobreza y desempleo.

LA “IZQUIERDA” HA RENUNCIADO A LUCHAR

En ese contexto, la “izquierda” (la dirigencia de la CGTP copada por el Partido Comunista y Patria Roja, el Frente Amplio -FA-, Nuevo Perú) ha definido no enfrentar al gobierno.

Las dos “Jornadas Nacionales” mal organizadas por los dirigentes de la CGTP, ponen en evidencia que esa “izquierda” no impulsa la lucha directa de los trabajadores y trabajadoras en defensa de nuestra salud y nuestro trabajo.

Por el contrario, se dedica a buscar espacio de negociación (“diálogo social, le dicen”) con el mismo gobierno que avala despidos y nos expone a la muerte.

Esta es la misma actitud del Frente Amplio. Aunque haya votado contra Cateriano, el FA ha dejado pasar concientemente la oportunidad de señalar claramente a Vizcarra como responsable del genocidio al que nos enfrentamos desde la tribuna del parlamento. No solo eso: ha renunciado a utilizar el privilegio de tener a disposición los medios masivos de comunicación para llamar a la clase trabajadora a organizarse y salir inmediatamente a las calles a luchar. Por supuesto, resuena con más fuerzas para esos “izquierdistas” el llamado a elecciones para el 2021, que la lucha urgente e inmediata que debemos librar

Desde el PST volvemos gritar: ¡Con Vizcarra y compañía no hay nada que negociar! ¡Nada sacaremos los trabajadores y trabajadoras de las elecciones del próximo año si estamos muriendo hoy! ¡El único camino que tenemos los trabajadores y el pueblo, es luchar!

¡HAY QUE DERROTAR A VIZCARRA PARA DEFENDER NUESTRAS VIDAS Y TRABAJOS!

Desde el PST levantamos la necesidad urgente de salir a luchar contra el gobierno, su estado de emergencia y sus medidas que nos exponen al covid, la muerte y a los despidos.

Desde las bases de los sindicatos, los barrios, las universidades y escuelas de todo el país. Los trabajadores y trabajadoras, las y los estudiantes, los campesinos pobres, solo podemos confiar en nuestra lucha, cómo viene haciendo el pueblo de Espinar y las obreras de SITOBUR, para echar abajo a este gobierno asesino y abrir el camino a una alternativa obrera y popular frente a la profunda crisis que vivimos.

Una alternativa que no tiemble ante la necesidad de poner impuestos a la riqueza y ganancias empresariales. Que no dude ante la tarea de expropiar las clínicas y farmacias para ponerlas al servicio del pueblo. Que prohíba los despidos y ordene una cuarentena completa garantizando un salario digno a todos los trabajadores y trabajadoras del país. Y un largo etc.

Esto solo vendrá de la mano de la victoria de la clase obrera y el pueblo pobre sobre Vizcarra y la CONFIEP. De la mano de un gobierno de las organizaciones obreras y populares. Un gobierno que nazca de la lucha directa y que imponga un nuevo horizonte para el país.

Lima, 4 de agosto de 2020