El Coronavirus es un virus nacido en ambientes pobres, aparentemente en los mercados de productos de calidad inferior de la región de Wuhan. China, una dictadura capitalista despiadada (a pesar de llamada, solo en nombre, de comunismo), deja a las masas populares en la miseria más completa, obligadas a sobrevivir y alimentarse en entornos poco saludables, donde la propagación de virus y enfermedades contagiosas es muy fácil.

Por: Redacción web PdAC, Italia

Mientras defiende los intereses de las multinacionales chinas en el exterior y de aquellas extranjeras presentes en el territorio chino, el autodenominado Partido Comunista chino (heredero del método de la burocracia mao-estalinista) ha frustrado, con intimidaciones y represión, una rápida y eficaz respuesta al contagio: prefirió ocultar el problema, con la esperanza de que permaneciera confinado a las poblaciones pobres locales, para así evitar dañar la imagen de la casta en el poder.

En el resto del mundo, después de las primeras alarmas, poco se han ocupado de un virus que, como antes el ébola en África, parecía destinado a masacrar solo a los habitantes muy pobres de las regiones atrasadas de China. Pero, cuando el contagio comenzó a extenderse a los países más ricos, la atención mediática explotó, inmediatamente lista para alimentar el negocio del miedo.

En Italia, en este momento, crecen los casos de contagio y también las muertes. Estos trágicos eventos remiten a un problema que siempre denunciamos, y que emerge de modo dramático en cosas como estas: un sistema social y político que masacra la sanidad pública, que deja morir la investigación científica, que priva así a las comunidades y a las masas populares de la posibilidad de defenderse frente a una emergencia como esta, no puede ofrecer ningún futuro a las nuevas generaciones (y mucho menos a las viejas).

Los gobiernos burgueses, nacionales y locales, tan celosos cuando se trata de resolver los problemas contables de los banqueros y de los industriales con exención de miles de millones del dinero público, demuestran en este momento toda su sujeción al Dios de la ganancia: proclaman el cierre de las actividades productivas solo en unos pocos municipios, a pesar de ser conscientes de la rápida propagación del virus.

En la mayoría de las zonas de riesgo de contagio, solo las escuelas, los teatros y las iglesias están cerradas, mientras que las fábricas se dejan abiertas para no afectar los ingresos de los capitalistas. En el capitalismo, las ganancias cuentan más que la salud de millones de vidas humanas: esta historia lo demuestra una vez más.

No es nuestra intención hacer Cassandras[1] o limitarnos a decir «lo habíamos dicho»: somos proletarios y también nuestras vidas y la de nuestros seres queridos también están en peligro (los ricos, lo sabemos, tienen recursos que nosotros no tenemos para escapar del contagio y para el tratamiento en alguna lujosa clínica privada). Sin embargo, es necesario recordar que las enfermedades virales son, sí, fenómenos biológicos naturales, pero su propagación y las consecuencias de esta no son fenómenos puramente «naturales», siempre son producto de la acción humana y de la organización de la sociedad: los mayores sufrimientos recaen en las clases oprimidas. Por esta razón, expresamos ante todo solidaridad con los trabajadores de la salud y el transporte que, en estos días, están en mayor riesgo que los demás (y, según lo informado por algunos sindicatos, en muchos casos no han recibido siquiera las medidas de protección necesarias contra el contagio ); y reiteramos la necesidad de destruir este sistema económico putrefacto, que está arrastrando a la humanidad a la catástrofe. Incluso en este momento vale la pena recordar una necesidad urgente: la construcción de esa dirección revolucionaria que, por sí sola, puede salvar el planeta y a la humanidad de la devastación.

[1] Referido al caso Cassandra, ocurrido en el Estado español en 2016. Ver información en: https://en.wikipedia.org/wiki/Cassandra_case

Artículo publicado originalmente en la página web del Partido de Alternativa Comunista (PdAC), Italia. Disponible en: https://www.partitodialternativacomunista.org/politica/internazionale/coronavirus-di-chi-e-la-colpa

Traducción: Natalia Estrada.