Paulo Guedes es un felpudo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Hoy, el ultraliberal ministro de Economía del gobierno Bolsonaro está de punta con el organismo de rapiña del imperialismo, pero tal divergencia no es por cuestionamiento al papel de espolio y recolonización que cumple el FMI sino por el análisis de los datos de la economía brasileña.

Por: Roberto Aguiar

El FMI dice que el Brasil seguirá creciendo el próximo año, Paulo Guedes no acepta eso. Pero el FMI no precisa decir lo obvio, y a Paulo Guedes no le sirve irritarse pues es la vida real de la clase trabajadora brasileña la que revela cuánto el país se hunde social y económicamente.

Esa realidad de hambre, desempleo, miseria, violencia y barbarie social que vive el Brasil es responsabilidad de la política económica aplicada por Paulo Guedes y Bolsonaro, así como de los demás gobiernos que pasaron –Collor, Itamar Franco, FHC, Lula, Dilma y Temer– que aplicaron las recetas neoliberales del FMI. Todos ellos fueron felpudos del imperialismo. Impusieron políticas neoliberales para enriquecer a banqueros, a costa de la explotación y de la opresión de la clase trabajadora brasileña.

Mientras 13,5 millones de brasileños están desempleados, según el IBGE [Instituto Brasileño de Geografía y Estadística] (la realidad es mucho peor), y 19 millones están pasando hambre, catando restos de comida en camiones de basura, casi 50% de todo el presupuesto de la deuda pública va para los bolsillos de banqueros como pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública, principal política de rapiña del imperialismo, conducida por el FMI.

Esa política de rapiña, para ser aplicada, cuenta con el apoyo de la burguesía brasileña, que cumple el papel de socia menor del imperialismo. Esa burguesía que hace del Estado su mostrador de negocios y que tiene total acuerdo con la política entreguista de Paulo Guedes y Bolsonaro. Una burguesía lamebotas del imperialismo, que en medio de la pandemia, cuando más de cinco millones de brasileños entraron en la línea de pobreza, tuvo cuarenta de sus representantes entrando en la lista de los más ricos del mundo.

No podemos ilusionarnos, la burguesía brasileña es aliada del imperialismo, socia del FMI. Las críticas de Paulo Guedes no pasaron de divergencias sobre datos económicos, pues sobre las medidas a ser adoptadas después del análisis de los datos, ellos tienen total acuerdo.

Tales medidas ya son conocidas en todo el mundo, pues la cartilla del FMI es internacional, ya que es un proyecto de recolonización y rapiña del imperialismo sobre los países pobres: imposición de reformas neoliberales, privatizaciones de las empresas estatales, quite de derechos laborales y reducción de inversiones en las áreas sociales.

Como podemos observar, esa receta viene aplicándose en nuestro país por todos los gobiernos, incluso los del PT, que no satisfecho con rezar sobre la cartilla del FMI, inventaron una conversación mentirosa sobre que las deudas con el Fondo se habían resuelto y que eran soberanos.

Derrotar al FMI en el Brasil y en el mundo

El FMI fue creado en julio de 1944, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y es formado por la unión de 188 países. Según cuenta en su estatuto, “tiene como objetivo la creación y mantenimiento de un fondo financiero que puede ser accionado en casos de socorro económico, así como para fomentar el desarrollo de cada uno de los países miembros, que depositan una cuantía regularmente y eventualmente pueden solicitar préstamos”.

Quien encuentra lindo leer, tiene hasta un aire de “solidaridad”, un país ayudando a otro. Pero no es así que la guitarra toca.

Quien hace el préstamo precisa de garantías. ¿Cuáles son tales garantías? Además de pagar intereses altísimos, el país precisa aplicar las medidas arriba citadas, que constan en la cartilla del FMI.

Con esos préstamos, los países imperialistas chupan toda la riqueza producida por los países pobres que tomaron préstamos. Gran parte del presupuesto, es decir, de la riqueza producida en esos países, son destinadas a pagar los intereses de la deuda, que se tornan impagables. Recuerde la relación de los seringueiros [trabajadores que extraen el látex del árbol para convertirlo en goma, ndt.] con los dueños de los seringales, que nunca conseguían pagar lo que debían por las polcigas que habitaban.

Ese préstamo se tornó la principal política de rapiña y colonización del imperialismo en la posguerra. Por eso, el PSTU y la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) entablan una lucha implacable en todo el mundo contra el FMI.

Nuestro partido fue protagonista de la lucha contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), durante el gobierno del FHC e inicio del gobierno Lula, pues significaba un gran proyecto de recolonización de América Latina por los Estados Unidos.

Ahora que la polémica de Paulo Guedes con el FMI ganó destaque en la prensa, comenzaron a aparecer en las redes sociales posteos recordando la lucha del PSTU contra el FMI. Eso nos enorgullece.

Pero tuvo sectores oportunistas y mentirosos, principalmente de la derecha “liberal”, que intentan asociar a Paulo Guedes a nuestra lucha contra el FMI. Eso es falso y lo repudiamos. Paulo Guedes es un felpudo del FMI. Ellos divergen en los análisis de los datos económicos, pero están alineados en la aplicación de políticas que profundizan la explotación, la opresión y la miseria de la clase trabajadora brasileña.

Nuestra tarea es derrotar a Paulo Guedes y su política económica entreguista, favorable a los banqueros y millonarios, como manda la cartilla del FMI. Así como tenemos que derrotar y destruir al FMI. Tarea planteada al conjunto de la clase trabajadora mundial, que sufre las consecuencias de la rapiña y la recolonización conducidas por estos organismos imperialistas.

¡Fuera Bolsonaro y Paulo Guedes! ¡Fuera el FMI!

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 17/12/2021.-
Traducción: Natalia Estrada.