El drama mayor de los trabajadores es el desempleo. Con el aumento de los precios de los alimentos y de las tarifas, las familias son obligadas a apretarse el cinturón. Pero, ¿cómo hacer cuando se está, incluso, despedido? No es de extrañar que la preocupación de los brasileños con el empleo sea la mayor en 17 años, como lo muestra la investigación de la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

Por: Redación de Opinión Socialista

Esta inseguridad no es sin razón. El desempleo alcanza a 11.2%, lo que significa casi 11 millones y medio de trabajadores en la calle, según el relevamiento del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística). Cuando un trabajador es despedido, impacta en toda la familia. Es el hijo que es obligado a dejar el estudio para trabajar, por ejemplo. Por cada persona despedida, dos comienzan a buscar empleo.

Los despidos muestran una de las caras crueles del capitalismo y las prioridades de los gobiernos de Dilma y Temer. Las grandes empresas se beneficiaron con billones en exenciones y subsidios en los últimos años y, ahora, despiden sin más ni menos, como las ensambladoras del ABC paulista. O las contratistas de Petrobras que, además de superexplotar a sus obreros e involucrarse en el “petrolón” [1], despiden a los trabajadores, incluso sin salario o sin ningún derecho. Obreros estos que ahora están enfrentando las consecuencias en la restricción del seguro de desempleo, decretado por Dilma al finales de 2014. Los trabajadores, sin embargo, resisten.

El SOS Empleo, en Río de Janeiro, es un ejemplo que une a desempleados y empleados, algo que debe ser seguido en todo el país, unificando las luchas de los diversos sectores alrededor de un programa de los trabajadores, para enfrentar el desempleo. Para eso, es necesario unidad para construir una huelga general que paralice al país y saque a Temer, Dilma y todos ellos.

Industria despide a 78 por día en el ABC

Por: Rodney Bispo, de São Bernardo do Campo (SP)

En el período de 12 meses, cerrado en mayo, las industrias del Grande ABC eliminaron 46.000 puestos de trabajo. Eso da un promedio de 78 despidos por día o una dispensa cada 18 minutos. Solo en el sector metal-mecánico, el principal de la región, se realizaron 28 mil recortes en el período (datos de la Fiesp y Ciesp – Federación de las Industrias del Estado de San Paulo y Centro de las Industrias do Estado del San Paulo).

Desempleo sube, salario cae

En enero de 2015, la tasa de desempleo en el Grande ABC era de 10.4%. Hoy, llega a 17.1% (Seade / Dieese –Sistema Estadual de Análisis de Datos / Departamento Intersindical de Estadística y Estudios). Eso solo es comparable al mismo índice de enero de 2005, o sea, un retroceso de 11 años. Mientras tanto, el rendimiento promedio de los trabajadores de la región cayó 14.3%, en comparación con abril de 2015. Pasó de R$ 2.363 a R$ 2.024 (US$ 726 a 621). La masa salarial, en las siete ciudades del ABC, cayó 19% frente a abril del año pasado.

Programa de protección de la ganancia

Lamentablemente, con la crisis, la CUT y la dirección del Sindicato de los Metalúrgicos del ABC vienen firmando acuerdos rebajados que flexibilizan derechos. Es el caso del Programa de Protección al Empleo (PPE), donde las empresas reducen en 30% los salarios de los trabajadores, por un período y, al final, en caso de que no recupere la producción, simplemente despiden a esos obreros. O sea, es, otra vez, una medida de protección a las ganancias de las empresas y no a los empleos.

Huelga general para acabar con los despidos

¿Cómo una región que concentra tanta tradición de lucha del movimiento obrero y organización en la base de las categorías, particularmente en la industria, llega a ese nivel? La respuesta es simple: no hay posibilidad de derrotar al capitalismo asociándose con él para resolver sus crisis, pero sí luchando contra él en defensa de nuestros derechos, salarios y conquistas. La receta de la CUT y de sus sindicatos, flexibilizando los derechos y salarios en las negociaciones colectivas y en las ensambladoras, no protege el empleo. Solo aumenta la explotación.

Unidad y lucha

Ni siquiera este aumento en los despidos y el anuncio de que la Volkswagen y la Mercedes quieren despedir a 6.000, hace que el sindicato unifique la lucha en toda la categoría. Eso revela el grado de asociación con las empresas y su compromiso con la estabilidad política del gobierno Temer.

El aumento del desempleo hace aún más necesaria la unidad de la clase trabajadora. Unidad, como se expresa en el llamado de la CSP-Conlutas a la CUT y demás centrales, para construir una huelga general que enfrente toda esa situación, defienda empleos, salarios y derechos, impida la remesa de ganancias al exterior y luche de verdad para sacar a Temer.

Hasta el momento, sin embargo, la CUT no ha hecho nada para movilizar a los trabajadores ni para derrumbar a Temer. Apenas hace campaña electoral para Lula en 2018 y presión para el “Vuelve Dilma” en el Senado, sabiendo que los trabajadores no quieren saber de Dilma ni de Temer, y que ambos defienden la misma política de ajuste y desempleo.

Es hora de unir las luchas rumbo a una huelga general para exigir que paren los despidos y por un programa que garantice empleos.

En Río, trabajadores en huelga y desempleados dieron un puntapié inicial y un ejemplo de unificación de las luchas que puede ser seguido. En este sentido, vamos a seguir proponiendo y exigiendo de las centrales que organicemos la huelga general.

Reportaje: “Nuestra fuerza es mayor que un león”

No tenemos nada más que perder, porque ya nos robaron todo: nuestro salario, nuestra condición de sustentar nuestras familias. Solo no robaron nuestra dignidad, porque esa la cargamos con nosotros”. La palabra del soldador Bruno Oliveira, 32 años, marcada por la indignación y, al mismo tiempo, por una impresionante disposición de lucha, muestra muy bien un proceso que viene desarrollándose en Río de Janeiro desde 2015, y que crece cada día.

El movimiento SOS Empleo comenzó a partir de la movilización de obreros del Complejo Petroquímico de Río de Janeiro (Comperj) despedidos sin recibir salarios ni ningún derecho. “Cuando cerramos el puente Río-Niterói, en febrero de 2015, reivindicando que Alusa pagase nuestros salarios, vimos la necesidad de juntarnos para luchar por nuestros derechos”, explicó también a Opinión Socialista, el soldador Alexandre Lopes, 40 años.

El movimiento reúne cientos de obreros despedidos del Comperj, de los astilleros, de Reduc, pescadores, todos de ciudades como Duque de Caxias, Volta Redonda, Itaboraí, Niterói, además de la capital. Las reuniones en los barrios acostumbran aglutinar a decenas de trabajadores.

“Si no luchamos, nos volveremos esclavos”

“Los ataques vienen de todos lados, veíamos al trabajador pasar hambre, muchos colegas enfermos, cayendo en depresión”, relató el plomero industrial Antonio Pedro, 61 años.

“Pensamos que teníamos que construir un instrumento de lucha, que es el SOS Empleo”, explicó. “Aquí en Brasil, si no luchamos, va a regresar la esclavitud, la esclavitud legalizada, aquella en la que usted trabaja, pero no cobra”.

Lejos de ser una exageración, el término esclavización resume bien la situación de miles de trabajadores sometidos a condiciones subhumanas y mandados a la calle con meses de salarios atrasados.

Cuando se trata de una trabajadora, la situación es, incluso, peor. “Somos nosotras, mujeres, las más perjudicadas”, afirmó Núbia Lemos, 39 años, ex trabajadora tercerizada de los astilleros Brasa y Mauá, que se define como “madre y padre” dentro de la casa. Cipeira[2] del astillero Brasa, Núbia fue expulsada cuando una colega de trabajo se desmayó a su lado, por falta de ventilación en la cocina. Consiguió empleo en el astillero Mauá pero también fue despedida sin ningún derecho. “No había ventilación, teníamos que bajar con la basura cuatro pisos, porque no se podía usar el ascensor”, relató. Con el nombre en la lista de exclusión de las empresas, no consigue más trabajo.

Ejemplo

El movimiento reúne obreros de varias regiones y categorías, pero con un punto en común: la certeza de que, la autorganización de la clase y la lucha son el único camino para resolver esta situación. Eso es lo que garantiza la disposición de lucha de padres y madres de familia, obligados a sobrevivir de canastas básicas y donaciones de sindicatos, algunos desde hace más de un año. “Cuando yo voy a la lucha, no soy yo solo, es mi familia toda conmigo, pues nuestra fuerza es mayor que un león y un oso juntos”, dijo Bruno.

El día 6 de julio en Río

Además de la lucha contra lo que se les adeuda y por trabajo, el SOS Empleo viene cumpliendo un importante papel de buscar unir en la lucha por empleo a empleados y desempleados y, también, de unir las diversas categorías en lucha, en Río.

Un ejemplo de eso ocurrió el 6 de julio. “Fuimos a las asambleas de las categorías, conversamos con los profesores del Sepe (Sindicato Estatal de Profesionales de la Educación del Estado de Río de Janeiro), porque nuestra lucha es de todo el mundo”, afirmó Bruno. “Necesitamos construir una huelga general y ampliar este movimiento a todo el país”, opinó Núbia.

El 6 de julio, el movimiento encabezó un día de movilizaciones y de paralización en el Estado, que reunió a diversas categorías. “Había gente que llegó hasta mí y me dijo: yo me acuerdo de ustedes, de allá atrás con el carro de sonido de la protesta, y ahora estoy en la misma situación”, contó Alexandre.

“Nuestro movimiento está abriendo los ojos de la clase obrera”, dijo. El SOS Empleo quiere afirmar la disposición de nacionalizar esta lucha con la conciencia de que la lucha es política y no solo de una categoría, sino de toda la clase trabajadora. “No es el problema de Río; el desempleo, el hambre, la injusticia, es del Brasil”, denunció Alexandre.

Ya existe un calendario de lucha para las Olimpíadas, que prevé manifestaciones y corte de calles.

Traducción: Laura Sánchez.