La inflación es un ataque directo al bolsillo de los trabajadores. Cuando los productos que el pueblo necesita, aumentan, ya sean para alimentarse, vestirse, curarse, viajar, o para educar a los hijos el salario pierde su poder de compra. ¿Cómo se mide la inflación? Con el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la inflación, si las cosas siguen así, superaría el 39% para fin de este año.

El famoso índice de escasez, está por el 19%. Y según los analistas económicos el crecimiento de la economía en los primeros tres meses del año fue del 0,7%, casi nada y muy lejos están los números oficiales que pronosticaban un importante crecimiento del 6% anual.

Según Ecolatina para este año se prevé que el endeudamiento externo se ubicará en el orden de los 8.000 millones de dólares y el interno en un poco más de 49 mil millones de dólares. Esta misma agencia asegura que el gasto público (Es decir las inversiones que el estado hace en salarios, salud, vivienda, educación, etc.) este año caerá un 11%, en relación a años anteriores. Y que el mismo representa el 51,5% del PIB. Si bien no se publicitan demasiado los números totales de la deuda externa, esta rondaría los 130 millardos de dólares.

El presidente de FEDECAMARAS, Jorge Roig, declaró que hay una caída en la producción del campo y una paralización del plantel industrial del orden del 60%. (El Universal).

Por su parte, la consultora Ecolatina, asegura que el gobierno de Nicolás Maduro “ha dado señales de pragmatismo económico y ha hecho un acercamiento al sector privado, que, aunque minúsculo, puede indicar que esta nueva gestión busca canales para una política económica menos radical que podría devolverle espacios al sector privado y que llevaría a la ejecución de una gestión fiscal más prudente.” Es decir que para esta consultora empresarial, el gobierno “va por buen camino”, para responder a los intereses patronales. Pero no todos los números van para abajo, los banqueros están de fiesta. La actividad financiera (bancos) creció en el último año más del 31%!!

¿Qué pueden significar todos estos números?

En primer lugar la inflación, como venimos denunciando en estas páginas se devora nuestros salarios. El miserable aumento salarial dado en cuotas ya ha sido devorado, incluso el que darán en septiembre del 10%. En segundo lugar, empieza una desaceleración de la economía con un insignificante crecimiento, lo que puede representar que el empleo tampoco crecerá o peor aún se puedan producir despidos. En tercer lugar la reducción del gasto público, es decir la inversión en educación, salud, en las misiones, etc. se empieza a reducir o a estancar. A este respecto la prensa burguesa habla de un recorte de 9% del gasto público al cierre del primer semestre del año (El Universal 19/08/2013). La deuda externa y la interna siguen creciendo eso puede obligar a reducir, aún más los gastos del estado. Por otra parte la inflación está determinada por varios factores, uno de ellos es que gran parte de los alimentos e insumos básicos son importados y por lo tanto la devaluación hace que debemos pagar más bolívares por cada producto que compramos en el extranjero. Y por supuesto, más caro lo pagaremos en el supermercado. También la especulación y la escasez hacen también lo suyo.

Las señales de acercamiento económico al sector privado no hacen más que confirmar la política de beneficiar a los empresarios a costa de los trabajadores. Por eso mientras que al patrón privado se le conceden dólares y beneficios, a los trabajadores nos castigan con miserables salarios, contratos vencidos, despidos y persecuciones y sindicatos no reconocidos.

Los productores de café, arroz y otros cereales están pidiendo aumentos de más del 100% antes de la cosecha” de este año. El pasado viernes 16 de agosto se acordaron ajustes en los precios de la harina de maíz precocida, pan y pastas.

No sabemos con exactitud qué tan rápido y tan fuerte se manifestará la crisis. Lo que sí sabemos es que en lo que va del año, la misma la estamos soportando en nuestras espaldas, los trabajadores y los sectores populares, por eso, no debemos confiar en promesas de que todo se solucionará y debemos prepararnos y organizarnos para duras peleas para defender nuestras conquistas.