Crece el desempleo, los que perdieron salario, crece el hambre. Crece la crisis del régimen asentado en el pacto social que se viene desmoronando con las políticas de salvataje a los patrones, crisis tras crisis. Por eso, crece la indignación, la revuelta y la búsqueda de alternativas.

Por: Maria Silva

PANDEMIA. La hipocresía capitalista y la dualidad de criterios

Vivimos dos realidades paralelas en el país. Por un lado, la presión por la normalización del trabajo y del consumo, como si la pandemia ya no existiese. Por otro lado, el miedo al coronavirus, que aún no tiene cura o vacuna, y cuyos contagios aumentan en toda Europa.

El gobierno y la burguesía resuelven esta contradicción con la represión sobre la sociabilidad y la organización colectiva: “está bien para trabajar, pero no para reunirse o luchar”. Ejemplo de eso son las constantes acciones represivas de la policía en los barrios de la periferia, en particular sobre las poblaciones más pobres y radicalizadas, extremadamente expuestas a trabajar sin condiciones, pero, después, sin derecho a cualquier recreación o sociabilidad.

AVANTE EN POLÉMICA. Por los derechos democráticos de los trabajadores

Los mismos que promovieron la ida a restaurantes y otros espectáculos en lugares cerrados con millares de personas, querían impedir la Fiesta del Avante. Esta dualidad de criterios tiene dos objetivos: solo vale la pena el riesgo de contagio si es para engordar el capital; por otro lado, quieren crear una opinión pública contra el derecho democrático de los partidos y los trabajadores a organizarse.

Podemos concordar o discordar de la realización de eventos de gran porte, pero esta dualidad de criterios no puede existir, pues la única forma de combatir los ataques en curso es con la lucha de la clase trabajadora. Por eso, son precisas medidas y reglas de protección de la salud colectiva, sí. Incluso, no podemos aceptar restricciones a las libertades democráticas de los trabajadores y de sus organizaciones, como ocurrió con el Estado de Emergencia. Solo lamentamos por eso que el PCP haya aceptado inicialmente el Estado de Emergencia contra los derechos democráticos de quien trabaja y que utilice la Fiesta del Avante para una política de conciliación con el gobierno y los patrones, como se vio en su disponibilidad para una nueva Geringonça.

MÁSCARAS. ¿Necesidad colectiva o dictadura?

Las máscaras son un instrumento necesario de protección individual y colectiva contra la pandemia en determinados contextos, como espacios cerrados, porque sabemos que la transmisión del virus también se hace por el aire. No obstante, somos contrarios a las políticas hipócritas de los gobiernos de la derecha o socialdemócratas en toda Europa, que no garantizan máscaras gratuitas para todos y quieren transformar la máscara en una solución milagrosa, mientras se niegan a tomar otras medidas de protección y a hacer una inversión pública que permita verdadera seguridad sanitaria en los transportes, en el trabajo, en las escuelas, etc. El problema de la pandemia es una responsabilidad colectiva y precisa de políticas públicas en primer lugar, que son responsabilidad de los gobiernos que continúan a poner las ganancias, y no la salud, en primer lugar.

Pero hablar de la “dictadura de las máscaras” como defienden los miembros del Chega y varios sectores de la extrema derecha internacional es ignorar el problema de la pandemia (como han hecho Trump y Bolsonaro, con millares de muertos en los respectivos países). Es estarse en las tintas para salvaguardar la vida de los trabajadores, de los más pobres y oprimidos –los verdaderos afectados por la pandemia– que no tiene opción si no salir para ganar el sustento. Esta posición del Chega es por eso coherente con su política de defensa de los ricos –que se protegen en sus condominios privados y con situaciones de privilegio–, que se expresa en la ausencia de una alternativa colectiva para el combate a la pandemia y una política liberal y antisocial contra los trabajadores: defensa del mismo impuesto para millonarios y trabajadores pobres, contra el Sistema Nacional de Salud (SNS), los derechos laborales, por la liberación de la vivienda y de los servicios públicos.

ECONOMÍA. Una crisis económica y social que llegó para quedarse

La actual crisis viene de atrás y comenzó a generarse debido a las contradicciones no resueltas de la crisis de 2008/2009, que se agravó con el coronavirus. Por eso, los trabajadores deben prepararse para una crisis que no terminará con el fin (aún incierto) de la pandemia y que tiende a ser cada vez más y más grave que la anterior. Está claro que la pandemia y la crisis económica agravaron las desigualdades sociales. Encima de todo, los gobiernos y los patrones comenzaron a cobrar la factura a los trabajadores, con los cortes de los layoffs y los despidos, que se agravarán en breve, al mismo tiempo que acaban las migajas de ayuda del gobierno, que marcaron el período de la cuarentena.

POLÍTICA NACIONAL. En la encrucijada de la crisis de régimen

El gobierno del PS hace un discurso hipócrita de defensa de la salud, pero dejó el SNS en la desgracia en los últimos años, lo que se refleja en las dificultades para garantizar el combate a la pandemia simultáneamente con los servicios cotidianos de salud –llevando a millares de cirugías y consultas postergadas–, en profesionales exhaustos, y en la incapacidad de requisar a los privados, que incluso ganan con la pandemia. Al mismo tiempo, salvaron el Novo Banco, inyectaron dinero en las grandes empresas a través del layoff, y no impidieron los despidos. PSD y CDS harían aún peor, como mostraron en la crisis anterior.

En la izquierda, BE y PCP están comprometidos con lo que está ahí, hicieron parte de la Geringonça, que no cambió el país, y abren las puertas a su reedición; fueron incapaces de combatir el Estado de Emergencia y la represión contra las libertades democráticas. Son conniventes con el layoff y propusieron solo medidas paliativas para el desempleo y para la precariedad, para que “no duela tanto”.

El Chega intentó afirmarse como oposición a lo que está ahí, pero por detrás de un aparente discurso radical está una política para dividir a los trabajadores (entre los blancos y los no blancos) y liberalizar la economía, lo que solo favorece a los ricos.

Frente a todo esto, es normal que los trabajadores miren con aprehensión las próximas presidenciales, donde Marcelo aparece destacado como el gran candidato del régimen, Ventura polariza a la derecha queriendo fingir de anti-régimen mientras sirve a los ricos, y en la izquierda todos los candidatos expresan la moderación de una izquierda institucional incapaz de meter el dedo en la herida y presentar alternativas que sirvan a los trabajadores.

ALTERNATIVA. Unidad para luchar y construir una salida revolucionaria de los trabajadores

Nuestros bajos salarios y los horarios exhaustivos sostuvieron las ganancias millonarias de los últimos años. La CGTP y la UGT se han concentrado en las negociaciones a puertas cerradas con lso patrones, pero eso no sirve a los trabajadores. Es preciso no ceder al chantaje de “todos tienen que hacer un esfuerzo”, y construir una unidad amplia e independiente de los patrones y organizar la resistencia de los trabajadores, para que nos seamos nosotros a pagar la cuentas. Es preciso unir fuerzas para luchar contra la represión del gobierno, contra las amenazas de la extrema derecha, y el aprovechamiento del racismo, del machismo, de la LGBTfobia como forma de dividir y oprimir aún más a los trabajadores.

Pero es preciso más. Es preciso decir que dentro del capitalismo no hay solución para la pandemia, sino más barbarie humana y ambiental. Por eso, es preciso una nueva revolución para acabar con el capitalismo y construir una sociedad verdaderamente socialista, donde los trabajadores gobiernen, sin opresión ni explotación.

Para eso, es preciso construir una alternativa revolucionaria, democrática e independiente de los patrones y de los banqueros, que sea verdaderamente antisistema, sostenido solo por los trabajadores, por su dinero, por su fuerza y por su solidaridad. Em Luta está al servicio de esa construcción.

Texto originalmente publicado en el periódico Em Luta n.° 23 (setiembre de 2020), disponible en https://emluta.net

Traducción: Natalia Estrada.