1) La explosión en el puerto de Beirut el último 4 de agosto y todas las muertes, sufrimiento y destrucción demostraron que no hay salida para el Líbano sino volver a la revolución obrera y popular para derrocar el régimen sectario y poner a los trabajadores y el pueblo en el poder.

Por: Hassan al-Barazili

2) Todos los partidos políticos del régimen –Movimiento Patriótico Libre, Partido Futuro, Hezbollah, Partido de la Falange, Amal, Fuerzas Libanesas, Partido Socialista Progresista– luchan por la sobrevivencia del régimen y de sí mismos.

3) El régimen declaró estado de emergencia para impedir la vuelta de la revolución a las calles. Además, indicó nuevas elecciones sin ningún cambio en el régimen sectario que asegura el poder a los partidos del régimen. Algunas renuncias en el Ministerio y en el Parlamento no representan cambio. Antes de la revolución de octubre, las familias más ricas del país, que también comandan todos los partidos del régimen, remitieron al exterior U$S 21.000 millones, para garantizar sus fortunas.

4) Los gobiernos de los países imperialistas, capitaneados por el colonialismo francés, quieren impedir la vuelta de la revolución social en las calles. El presidente francés Emmanuel Macron visitó Beirut, anunció la ayuda humanitaria, y exigió reformas económicas y políticas; por reformas económicas entiéndase la reducción del déficit público, el aumento del precio de la energía eléctrica, y la privatización completa de la economía libanesa. Por reformas políticas entiéndase el mantenimiento del régimen sectario, esto es, un régimen basado en la división de la población por religión, pero con nuevas facetas. También los países imperialistas, en particular Estados Unidos, quieren que el Líbano reconozca el Estado de Israel y vuelva a atar relaciones diplomáticas con el estado sionista.

5) La clase trabajadora y la juventud retomaron las protestas callejeras durante la visita de Macron al barrio de Gemmayzeh, el jueves pasado. El sábado, millares tomaron la plaza de los mártires en el centro de Beirut, donde fueron duramente reprimidos por la policía y el ejército como forma de evitar que tomasen el parlamento. Ministerios como el de Relaciones Exteriores y la asociación de bancos fueron ocupados, y después desocupados por la represión estatal. El domingo, las movilizaciones continuaron.

¡Abajo el régimen sectario burgués y todos sus partidos políticos! ¡Revolución hasta la victoria! ¡Trabajadores y pueblo en el poder!

No hay otra salida para garantizar la sobrevivencia de la población trabajadora. La mitad del pueblo libanés vive por debajo de la línea de pobreza. Trescientas mil personas perdieron sus casas en Beirut. La lira libanesa se desvalorizó 80% en relación con el dólar americano y la inflación se disparó. Pero los partidos sectarios no dejarán el poder sin lucha. Es preciso desarrollar un estrategia revolucionaria.

a) Es preciso ampliar la movilización en Beirut y retomarla en todo el país. Los sindicatos tienen que convocar una huelga general por tiempo indeterminado hasta la caída del régimen.

b) Los trabajadores y el pueblo tienen que construir consejos obreros y populares electos democráticamente, en todo el país, para luchar por el poder.

c) Los consejos obreros y populares tienen que convocar a los soldados y policías a negarse a reprimir las manifestaciones, y organizar consejos de soldados para garantizar la revolución.

d) Los consejos obreros y populares tienen que organizar la autodefensa de las manifestaciones y de los barrios populares.

e) Los consejos deben centralizar y distribuir toda la ayuda humanitaria bajo control de los trabajadores.

f) Para garantizar la reconstrucción del país, es preciso nacionalizar los bancos bajo control de los trabajadores y expropiar los U$S 21.000 millones y demás bienes pertenecientes a las familias multimillonarias.

g) Los consejos deben posicionarse por el apoyo a los palestinos en su lucha por la liberación de Palestina, y por el apoyo a los sirios en su lucha por la caída del régimen sirio.

h) Los consejos deben hacer un llamado a la solidaridad internacional, en particular al pueblo trabajador de los países árabes que enfrenta regímenes autoritarios, en general ligados a los intereses imperialistas. En este momento, la revolución iraquí retoma las protestas callejeras en Bagdad y Basra. La solidaridad entre las revoluciones libanesa e iraquí tiene que ser construida.

i) Los trabajadores y el pueblo libanés tienen que construir un partido político revolucionario, que luche para derrocar el régimen sectario y sus partidos y para llevar a los trabajadores al poder.

Traducción: Natalia Estrada.