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“Cuando la Revolución de Octubre derribó a los viejos burócratas, pudo hacerlo porque había creado los Soviets. Ella repudió los viejos jueces y transformó el tribunal en un tribunal popular. Sin embargo, un tribunal se puede crear fácilmente. Para tal no se carece del conocimiento de las viejas leyes. Es necesario solo dejarse llevar por el sentimiento de justicia. En los tribunales, el burocratismo fue fácil de liquidar.”[2]

Por: Américo Gomes [1]

Estamos en medio de una crisis de las instituciones en el Brasil y en varios países del mundo. El involucramiento de muchos sectores de la burguesía en escándalos de corrupción, y particularmente los parlamentarios y el Poder Legislativo, llevó a algunos sectores de la sociedad, destacándose sus sectores medios, representantes de la clase media y hasta incluso de la burguesía, a comenzar a realizar apología sobre la supuesta “honradez” e imparcialidad del Poder Judicial y del Ministerio Público.

Siempre vale la pena recordar que el Poder Judicial, así como el Legislativo y el Ejecutivo, son pilares de sustentación del Estado burgués, incluso que se presenten, coyunturalmente, bajo la forma de un “Estado Democrático de Derecho”. Privilegios, beneficios y corrupción también son parte del día a día de estas instituciones y basta leer las páginas de los diarios para que se vean jueces y promotores involucrados constantemente en ventas de sentencias y tráfico de influencias.

Al final, ninguno de ellos es imparcial y están ahí para defender a su clase. Y por más que intenten disfrazar eso, cuando se exacerba la lucha de clases, como en el caso de huelgas y ocupaciones de tierra, acaban demostrando para qué existen. Baste recordar la acción del Ministerio Público y del Judicial en la desocupación del Pinheirinho.

En medio de las conmemoraciones de los 100 años de la Revolución Rusa, vale la pena recordar cómo los revolucionarios soviéticos trataron las cuestiones del Poder Judicial, con Lenin al frente, elaborando de manera cotidiana sobre esta cuestión, reviviendo el espíritu de la Comuna de París, combatiendo los privilegios, eliminando sus beneficios, extirpando el tráfico de influencias y las relaciones de corrupción. Los bolcheviques bajo la dirección de Lenin instituyeron tribunales que, de hecho, decidieron a favor de la clase obrera y de los sectores más explotados de la sociedad.

Tribunales realmente populares que tenían como primer criterio la elegibilidad de todos sus empleados, fuesen jueces, promotores de acusación o abogados de defensa. Electos entre los trabajadores, obreros, soldados y campesinos.

Surgimiento y significado del Estado

No siendo este el tema fundamental de este artículo, recordemos solamente los postulados marxistas enunciados en la obra de Friedrich Engels, El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado. Producto de una sociedad en determinado estadio de desarrollo, el cual la conduce a una contradicción insoluble y a antagonismos inconciliables entre las clases sociales, el Estado surge como necesidad de un poder que se coloque, aparentemente, por encima de ellas, distanciándose de ellas, con el objetivo de “atenuar” los conflictos para mantenerlos en los límites del “orden”. En realidad, él garantiza, sin embargo, el poder de las clases dominantes.

El Estado es un instrumento de opresión de la clase trabajadora. Es el creador de un orden que consolida esta opresión y legaliza la represión, que tiene como uno de sus elementos esenciales la institución de destacamentos especiales de hombres armados (ejército permanente y policía), que tiene a su disposición prisiones, institutos penales de coerción que trabajan concomitantemente con órganos de la burocracia estatal, administrando la violencia contra las clases no poseedoras en defensa de los intereses materiales de las clases dominantes.

Como estos intereses de clases con irreconciliables, se torna inadmisible la existencia de una organización armada. El Estado garantiza, entonces, a las clases poseedoras, el monopolio de las armas y de la violencia.

Otras característica destacada de los Estados modernos es no solo la recaudación de impuestos sino también la consolidación de una deuda pública, emergiendo su funcionalismo estatal, dotado de garantías jurídicas de inviolabilidad, como un cuerpo orgánico de la sociedad, aparentemente situado por arriba de la propia sociedad.

Realmente visionaria la concepción presentada por Engels sobre la consolidación de todas las instituciones de la burocracia estatal y, por consiguiente, también del Poder Judicial.

La toma del poder por la clase trabajadora obliga, por lo tanto, al despedazamiento y la demolición de esta estructura estatal y a la sustitución por un Estado Obrero, vale decir la Dictadura Revolucionaria del Proletariado que, a lo largo de todo un período de transición también cumplirá un papel represivo, sin embargo mucho menos violento y generalizado. Al final, se tratará de la opresión de la mayoría sobre la minoría burguesa, latifundista y privilegiada, en la búsqueda de la socialización de los medios de producción y de cambio. Según Marx, sería la primera fase, la fase inferior del comunismo o, como se dio en llamar, el socialismo.

Volviendo al tema jurídico, en este Estado de transición, un “Derecho Proletario” un “Derecho del Estado Proletario en Transición rumbo al socialismo”, pasará a regir las relaciones de propiedad de los medios sociales de producción, teniendo como pilar la estatización de los grandes medios de producción, restando, sin embargo, todavía, elementos del “Derechos Burgués”, basado en la desigualdad material de distribución y aún en los preconceptos sociales de repartición burgueses, según los criterios de conceder a cada uno de conformidad con su capacidad productiva.

En esta primera fase, el proletario da inicio a un proceso de supresión de sí mismo en tanto clase, abriendo la perspectiva de extinción del propio Estado Proletario rumbo a una sociedad comunista, en la cual todo el horizonte jurídico-mezquino del Derecho Burgués será superado.

De cara a esta concepción del Estado, el primer paso de la Revolución Rusa fue el de elevar al proletariado a la condición de clase dominante, conquistando su democracia, sirviéndose de su supremacía política para arrancar de la burguesía, poco a poco, todo el capital, concentrando todos los instrumentos de producción en las manos del nuevo “Estado Proletario”. En las palabras de Trotsky, “un Estado fuerte, sin Mandarines, un poder armado, sin Samurais”.[3]

Cómo se formó el Poder Judicial soviético

Los soviéticos partían de la siguiente caracterización general del Poder Judicial: En realidad el Tribunal constituía, después del ejército permanente de la policía burocrática, la más sólida defensa del sistema burgués-agrario.

Bajo el ángulo de una pretendida defensa del Derecho y de la justicia, el Poder Judicial, dicho independiente del Estado Burgués, representaba, entretanto, el más sólido órgano del sistema capitalista y de los intereses de la clases poseedoras.’

No solo porque los tribunales eran agentes directos del Estado y del poder estatal, instrumentos de sujeción de las clases oprimidas, sino también porque ellos, por su situación social, pertenecían a la clase de los opresores. Ellos entendían el Derecho y la justicia, bien como la libertad y la igualdad, tal como lo declaraban los intereses de su clase,”[4]

En este sentido, uno de los primeros pasos fue acabar con la división de poderes en las instituciones del Estado (Legislativo, Judicial y Ejecutivo). “El principio de la división de los poderes tiene para nosotros, como para la vida real, apenas el valor de un principio de división técnica del trabajo, El poder, en el caso concreto el poder soviético, debe ser naturalmente un poder unitario que incluya en sí mismo sea el Poder Legislativo, sea el Poder Ejecutivo, sea, en fin, el Poder Judicial. Estamos a favor de un poder popular y, en nuestra República, ese poder popular se concreta solo en los Soviets de los Diputados de los Obreros, de los Soldados y de los Campesinos.”[5]

A partir de ahí, fue decretado, el 22 de noviembre (5 de diciembre) de 1917, el primer acto normativo del Estado Soviético sobre la organización judicial. Promulgado en la forma de un decreto acerca de los tribunales, firmado por el Consejo de los Comisarios del Pueblo, pasó a ser conocido, históricamente, como el Decreto N.° 1 sobre el Tribunal.[6] Fue escrito por P. I. Stutchka y M. J. Kotslovski, bajo la directa influencia de Lenin.

Su Art. 1° abolió integralmente los viejos órganos judiciales en funcionamiento del régimen zarista, instituyó nuevos tribunales populares, en primer lugar electivos, cuyos jueces eran revocables en cualquier tiempo. Extinguió el Senado de Gobierno (Provitelstvennyi Senat), órgano honorario, instituido por Pedro I de Rusia, en 1711, encargado de la supervisión del Poder Judicial y competente por el juzgamiento de delitos cometidos contra el Estado.

“En principio, consideramos superflua la existencia de un órgano central de control e interpretación uniformadora de las leyes y, en última instancia, nos golpearemos, con todas las fuerzas, contra la institución de un Senado del tipo de la Suprema Corte de los Estados Unidos, competente hasta incluso para juzgar la constitucionalidad de los actos legislativos”.[7]

Se extinguieron también todos los órganos e instancias judiciales inferiores, tribunales y cargos judiciales, con eso, todo los jueces del antiguo Poder Judicial ruso fueron apartados.

Surgió entonces el Tribunal Popular Electivo (Vybornyi Narodnyi Sud), formado por integrantes de las filas de los proletarios y de los campesinos revolucionarios, encargado del examen de relaciones humanas costumbristas y comunes. Con él, se instituyeron los Tribunales Locales (Mestnyie Sudi), instancias inferiores, situadas próximas de las necesidades de las poblaciones de la periferia, componiéndose siempre de, como mínimo, tres jueces electos directamente en los Soviets locales (con posibilidades de ampliación para nueve o doce jueces, en la medida en que las condiciones económico-financieras lo permitiesen), obligados a prestar cuentas de sus actividades frente a estos Soviets. Ganaban salarios de obrero medio calificado, como todos los empleados públicos de la República Soviética.

De esos tres jueces electos, uno de ellos era un juez local permanente (postoiannyi mectnyi sudia), también dotado de mandato revocable en cualquier tiempo. Los otros dos eran asistentes ordinarios (dve otcherednyie zasedatieliei), propuestos en cada sesión judicial según lista especial existente en los tribunales ordinarios.[8]

De inicio, el valor de alzada de los juicios civiles efectuados por esos tribunales locales no podía sobrepasar el valor máximo de 3.000 rublos y su competencia les permitía fijar tan solo penas de privación de la libertad no superiores a dos años.

Para causas más complejas y económicamente más valiosas, se creó inicialmente el Tribunal Regional Electivo (Vyibornyi Okrujnyi Syd) y, para los delitos penales más graves, el Tribunal de Jurados Populares (Sud Narodnyrr Zacedatelei), siendo integrado apenas por obreros y campesinos. Todos formaban una instancia especial de casación, compuesta por jueces escogidos entre los miembros electos de los tribunales regionales, organizada siempre en escala regional.[9]

Era el Consejo de Jueces Populares (Soviet Narodnyee Sydiei), compuesto en número no inferior a tres jueces, un órgano de casación de las sentencias de los tribunales locales, en casos limitados, en la medida en que existiese flagrante injusticia en determinado juzgamiento. No poseía competencia para pronunciar nueva sentencia en los casos precedentemente juzgados, aun cuando pudiese, en casos penales, disminuir la pena impuesta o incluso declarar la absolución.

El artículo 2° del Decreto N.° 1 sobre el Tribunal estableció que las sentencias y decisiones dictadas por los Tribunales Locales eran definitivas, no existiendo posibilidad de impugnarlas a través de apelación (i.e. v. Apleliatsionnom poriadke).

Los Tribunales Locales eran desprovistos de especialistas y compuestos por obreros y soldados, aún más porque los juristas burgueses no presentaban sus candidaturas. Eran revestidos de la posibilidad de convocatoria de especialistas técnicos.

Fue abolida la Procuraduría del Estado (Sledstvennaia Vlast), institución monopolizadora de las actividades inquisitorias, compuesta por jóvenes instructores judiciarios carreristas. En su lugar surgió una instrucción preliminar para cuestiones criminales (predvaritelnoe sledstvie po ygolovnym delam), situada más en las proximidades del pueblo oprimido y confiada al ejercicio de los Tribunales Locales, mucho más conocedores de la vida social de sus regiones.

Se destruyó el monopolio burgués-estatal de impulsar las acusaciones criminales en interés de las clases explotadoras. Sus funciones fueron confiadas a todas las instituciones públicas y a todos los ciudadanos, que podrían ser acusadores y defensores (v roli obvinitelei i zaschshitinikov) de todas las personas junto a los tribunales populares.

La Revolución suprimió también la “libre” profesión de la abogacía (Svobodnoia Prefessia Advokatura), y, consecuentemente, de las órdenes de abogados. Los profesionales del Derecho se revelaron, casi sin excepción, como enemigos de clase del gobierno de los obreros, soldados y campesinos.[10] Sobre este tema, Lenin observó, en El radicalismo de izquierda: “Nosotros suprimimos en Rusia la abogacía burguesa y en esto tuvimos total razón. (…)”

Se crearon también Tribunales Revolucionarios de los Obreros y Campesinos (Rabotchie i Krestianskie Revoliutsionnyi Tribunal), donde los revolucionarios organizaban la lucha contra las fuerzas contrarrevolucionarias, mediante medidas de defensa de la revolución. Compuestos por un presidente y seis asistentes ordinarios, electos en los Soviets de las ciudades o de las regiones, representaban órganos de instrucción pública, dotados de funciones de denuncia y de castigo. Eran entendidos como una institución típica de la época de transición, en que la necesidad de combate a la contrarrevolución determinaría el grado de severidad de la represión y del terror proletarios.[11]

Debates sobre el decreto

Originalmente Stutchka y Kotslovski defendieron que los tribunales inferiores fuesen prohibidos de aplicar leyes promulgadas por los gobiernos derrocados, pero Lenin revirtió esta posición y determinó en el artículo 5°: “esas leyes pueden ser por ellos aplicadas desde que no hayan sido expresamente derogadas por los nuevos decretos” y no contradigan la moral revolucionaria (revoliutsionnoe sovest) y la conciencia revolucionaria del Derecho (revolutsionnoe pravosoznanie).[12]

Lenin partía del entendimiento de que en el período inmediato posterior a la Revolución de Octubre, no daba para existir un “Derecho Revolucionario” completamente escrito que pudiese orientar los nuevos tribunales populares electivos. “Sin embargo, realmente lamentable es el revolucionario que, en el momento de más dura lucha, respeta la inviolabilidad de la ley . (…) Las leyes poseen en un período de transición apenas un significado provisorio. Y si una ley traba el desarrollo de la revolución, ella debe ser abolida o perfeccionada.”’13]

Sin embargo, resaltando, escribió: “Nosotros no reconocemos nada de ‘privado’. Para nosotros, todo, en el dominio de la economía, es de naturaleza jurídico-pública, y no privada. (…) Consecuentemente, debemos hacer uso ampliado de la injerencia estatal en las relaciones “jurídico-privadas”, alargando el Derecho del Estado de disolver contratos ‘privados’. En lo que concierne a las ‘relaciones de Derecho Civil”, debemos aplicar no el Corpus Iuris Romani, sino sí nuestra conciencia revolucionaria del Derecho, sistemáticamente, insistentemente, rigurosamente, demostrando en una serie de procesos paradigmáticos cómo se debe proceder con comprensión y energía”.

La Constitución de la República Soviética Rusa, el 10 de julio de 1918, determinó, en su Parte III, la competencia del Congreso de los Soviets y del Comité Ejecutivo Central de Toda Rusia de establecer la legislación federal y reglamentar el sistema judicial proletario revolucionario.[14]

Lenin, preocupado en precisar quiere la concepción clasista en la formación de los tribunales electivos, quiere el significado de la conciencia revolucionaria, asegurando la igualdad de derechos de las mujeres; propuso en el Párrafo Primero del Punto sobre el Tribunal, en el Proyecto de Programa del PC de Rusia (B): “En el camino rumbo al comunismo, a través de la dictadura del proletariado, el Partido Comunista, desaprobando las consignas democráticas, elimina enteramente también aquellos órganos de dominación burguesa como los tribunales de la vieja estructura, sustituyéndolos por tribunales de clase de los obreros y campesinos.

Después que el proletariado hubo tomado el poder en sus manos, él coloca en el lugar de la vieja fórmula ambigua “Elecciones de los Jueces por el Pueblo” la consigna de clase: “Elección de Jueces de los medios de los Trabajadores solo por los Trabajadores”, concretándola en todo el campo organizativo del sistema judicial. El Partido Comunista, que solo elige en el tribunal los representantes de los obreros y de los campesinos que no tengan ningún trabajo asalariado, no sacando del trabajo asalariado por lo tanto ningún lucro, no establece ninguna distinción relativa a las mujeres. Iguala en todo los derechos de ambos sexos, sea en la elección de jueces sea en el ejercicio de las funciones jurisdiccionales”.[15]

La función revolucionaria de los nuevos tribunales populares pasaron a ser de destrucción de la resistencia burguesa contrarrevolucionaria, tanto en la formación educacional como en el campo de la democratización del Poder Soviético, así como en el combate al burocratismo soviético.

Así, Lenin señaló: “Es posible alegar que nosotros, en lugar de reformar los viejos tribunales, los tiramos inmediatamente como fierro viejo. Actuando de esa forma, abrimos sin embargo un camino para un verdadero Tribunal Popular, no haciéndolo, todavía, con tanto empleo de medidas de violencia, pero sí mucho más con el ejemplo de las masas, a través de la autoridad de los trabajadores. Sin formalidades, transformamos el tribunal, actuante como un instrumento de explotación, en un instrumento de formación educacional, erigido sobre la sólida base de la sociedad socialista”.[16]

“Nosotros mismos debemos tornarnos jueces. Los ciudadanos deben, en su conjunto, participar del sistema judicial y de la administración del país. Para nosotros lo importante es la incorporación de todos los trabajadores, sin excepción, en la administración del Estado (…), en el Poder de los Soviets, en el tipo de Estado soviético, un Estado del tipo de la Comuna de París”.[17]

En su “Esbozo de las Próximas Tareas del Poder Soviético”, destacó: “En la sociedad capitalista, el tribunal era preponderantemente un aparato de represión, un aparato de explotación capitalista. Por eso, el deber incondicional de la revolución proletaria no fue el de reformar las instituciones judiciales (a esa tarea se limitaron los cadetes y sus lacayos, los mencheviques y los social-revolucionarios de derecha), sino sí el de aniquilar completamente, desbaratar integralmente, todo el viejo sistema judicial y su aparato. (…)

En lugar del viejo tribunal, ella comenzó a crear un nuevo tribunal, un Tribunal Popular, mejor dicho, un Tribunal Soviético, erigido sobre el principio de la participación en la administración del Estado de las clases obreras y explotadas –y solo de esas clases.(…) Sin coacción no puede ser realizada, de ninguna manera, tal tarea. Nosotros necesitamos del Estado, necesitamos de la coacción. El órgano del Estado Proletario que ejerce esa coacción han de ser los tribunales soviéticos”.[18]

En “La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky”, folleto de finales de 1918, agregó: “En Rusia, el aparato del funcionalismo [empleo público] fue, por el contrario, totalmente despedazado. De él no se dejó piedra sobre piedra. Los viejos jueces fueron expulsados, el Parlamento Burgués, desbaratado. Y, precisamente los trabajadores y campesinos obtuvieron una representación mucho más accesible. A través de sus Soviets, los empleados fueron sustituidos, sus Soviets fueron puestos por encima de los empleados, por sus Soviets los jueces son electos. Solo este hecho basta para que todas las clases oprimidas reconozcan que el Poder Soviético, esto es, la forma dada a la dictadura del proletariado, es millones de veces más democrática que la república democrático-burguesa”.[19]

Lenin y los Tribunales Revolucionarios contra el proceso de burocratización

Con el surgimiento del proceso de burocratización soviético, Lenin, en 1921, propuso que los tribunales populares electivos se volviesen instrumentos de lucha contra ese tipo de degeneración y aconsejaba, frente a los casos de burocratismo: “1- Llevar esa cuestión frente a los tribunales; 2- Lograr hacer que los culpados sean denunciados en la prensa y reciban severas penas; 3- Instruir a los jueces a través del Comité Central a proceder severamente contra el burocratismo; 4- Convocar una sesión con los jueces populares de Moscú, miembros de los tribunales, etc., para elaborar medidas de lucha efectivas contra el burocratismo. ()”[20]

Más que eso, resaltó, en el VIII Congreso del Partido Comunista de Rusia, realizado entre el 18 y el 23 de marzo de 1919: “En lucha contra el burocratismo hicimos lo que ningún Estado del mundo logró hacer todavía. (…) Tomemos como ejemplo el sistema judicial. Aquí, la tarea, no obstante, fue más simple. Aquí no tuvimos que crear ningún aparato nuevo, pues todo y cualquier uno puede pronunciar el Derecho, apoyándose en la conciencia revolucionaria del Derecho de las clases trabajadoras. (…) Creamos órganos en que pueden tornarse jueces no solo hombres sino también mujeres, así como los elementos más atrasados y sin movimiento. (…)

Combatir el burocratismo completamente, hasta la victoria total, es solo posible, no obstante, si la gran población toma parte en la administración. En las repúblicas burguesas, eso no solo no era posible: la propia ley lo impedía. (…) Nosotros eliminamos esos obstáculos, sin embargo aún no conseguimos que las masas trabajadoras actúen conjuntamente en la administración, pues, además de las leyes, existe todavía el obstáculo del nivel cultural, que no se sujeta a ninguna ley.

Ese bajo nivel cultural hace que los Soviets, que según su programa deben ser órganos de la administración a través de los trabajadores, sean órganos de la administración para los trabajadores, es decir, una administración de la camada avanzada del proletariado, sin embargo, no una administración de las propias masas trabajadoras. (…)[21]

Lenin identificó el surgimiento de la nueva burocracia y los peligros de esta para el poder soviético, por eso escribió en 1921: “Tomemos la cuestión del burocratismo y analicémosla a partir del lado económico. El 5 de mayo de 1918, el burocratismo no se encontraba frente a nuestro campo de visión. Medio año después de la Revolución de Octubre, después de haber destrozado el viejo aparato burocrático de arriba abajo, no habíamos sentido aún este mal. (…) En el X Congreso del PC de Rusia, en marzo de 1921, el cual elaboró un balance de las discusiones relacionadas estrechamente con el análisis del burocratismo, vemos ese mal entonces más claro, nítido y peligrosamente frente a nosotros.

¿Cuáles son las raíces económicas del burocratismo? Esas raíces son principalmente de dos tipos: de un lado, la burguesía desarrollada necesita, principalmente, de un aparato burocrático contra el movimiento revolucionario de los trabajadores (en parte también de los campesinos), en primera línea un aparato militar, así como judicial , etc. (…) Junto a nosotros, la raíz económica del burocratismo es otra: el aislamiento, la fragmentación de los pequeños productores, su pobreza y falta de cultura, la ausencia de perspectivas, el analfabetismo, el volumen insuficiente de negocios entre la agricultura y la industria, la ausencia de una conexión y condicionamiento mutuo entre ellas”.[22]

En el IX Congreso de los Soviets de Toda Rusia, realzó: “Las más amplias masas de los trabajadores y campesinos deben ser educadas para incorporarse rápida, autónoma y enérgicamente en los tribunales, cuando se trata de velar por el respeto a la legalidad. En segundo lugar, los tribunales populares deben cuidar más atentamente para que el burocratismo, el moho del empleo público y la mala organización económica sean punidas judicialmente.”[23]

Ascenso del burocratismo soviético-estalinista

En los primeros meses de 1922, en su correspondencia con Ziurupa, Presidente del Consejo de los Comisarios del Pueblo, Lenin advirtió, corrosivamente: “Junto a nosotros, están todos hundidos en el pantano asqueroso y burocrático de las ‘autoridades de Estado’. (…) Autoridades de Estado, sin embargo, son porquerías. Decretos son porquerías. Procuremos hombres, controlemos el trabajo – en eso reside todo”.[24]

Con la profundización del proceso de burocratización del Estado Soviético, y la producción de la nueva Constitución de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, en diciembre de 1936, en plena era Stalin, asesorado por Andrey Vyshinsky [25], se liquidó la revocabilidad de los jueces, en un primer paso, estableciéndose mandatos y, posteriormente, retomándose la concepción burguesa con carácter vitalicio y la función burocrática de los Procuradores Públicos.

Notas:

[1] Américo Gomes, Instituto José Luis e Rosa Sundermann, basado en “El Poder Judicial del Estado Burgués y la Perspectiva de los Tribunales de la Revolución de Octubre”, de Emil Asturig Von Müchen, revisado por el autor. http://www.scientific-socialism.de/PECAPIntrod.htm#_ftn160

[2] VLADIMIR I. LENIN, Bericht über die Aussen- und Innenpolitik des Rats der Volkskomissare. Sitzung des Petrograder Sowjets (Informe sobre la Política Externa e Interna del Consejo de los Comisarios del Pueblo. Sesión del Soviet de Petrogrado) (12 de Marzo de 1919), en: W. I. Lenin Weke (Obras de V.I. Lenin), Vol. XXIX (De Marzo a Agosto de 1919), p. 15.

[3] Cf. PIOTR I. STUTCHKA, Staryi i Novyi Sud (Tribunal Viejo y Nuevo) (1918), en: 13 Let Borbyi za Revoliutsionno-Marksistskyiu Teoriu Prava (13 Años de Lucha por la Teoría del Derecho Revolucionario Marxista). Moscú, 1931, Cap. II: Borba za Razruschenie Burjuaznovo Prava i Suda (Lucha por la Destrucción del Derecho y del Tribunal Burgueses), p. 7.

[4] Cf. ÍDEM, ibídem, p. 7.

[5] Cf. ÍDEM, ibídem, p. 7.

[6] Algunas modificaciones posteriores de ese acto normativo, de carácter esencialmente suplementario, surgieron, entonces, con el Decreto N.° 2, de 7 de marzo de 1919, el Decreto N.° 3, de 20 de julio de 1918, y, a seguir, como el Reglamento del Tribunal Popular de la República Soviética de la Federación Socialista Rusa, de 30 de noviembre de 1918. Acerca del tema, ver DEKRET O SUDE (Decreto sobre el Tribunal) (Publicado en el N.° 17 de la Gaceta del Gobierno Obrero y Campesino Provisorio de 24 de Noviembre de 1917), en: Piotr Stutchka, 13 Let Borbyi za Revoliutsionno-Marksistskyiu Teoriu Prava – Prilojenia (13 Años de Lucha por la Teoría del Derecho Revolucionario Marxista – Apéndice), Moscú, 1931, p. 229 y ss.

[7] Acerca del tema, ver PIOTR I. STUTCHKA, Staryi i Novyi Sud (Tribunal Viejo y Nuevo) (1918), en : ibídem, Cap. II : Borba za Razruschenie Burjuaznovo Prava i Suda (Lucha por la Destrucción del Derecho y del Tribunal Burgueses), pp.13

[8] Ver DEKRET O SUDE (Decreto sobre el Tribunal) (Publicado en el N.° 17 de la Gaceta del Gobierno Obrero y Campesino Provisorio de 24 de Noviembre de 1917), en: ibídem, Stat. 2, p. 229.

[9] Ver PIOTR I. STUTCHKA, Staryi i Novyi Sud (Tribunal Viejo y Nuevo) (1918), en: ibídem, Cap. II : Borba za Razruschenie Burjuaznovo Prava i Suda (Lucha por la Destrucción del Derecho y del Tribunal Burgueses), p. 13.

[10] Ver DEKRET O SUDE (Decreto sobre el Tribunal) (Publicado no N.° 17 da Gaceta del Gobierno Obrero y Campesino Provisorio de 24 de Noviembre de 1917), in: ibídem, Stat. 3, p. 229.

[1[1]] Ver PIOTR STUTCHKA, Staryi i Novyi Sud (Tribunal Viejo y Nuevo) (1918), en: ibídem, Cap. II : Borba za Razruschenie Burjuaznovo Prava i Suda (Lucha por la Destrucción del Derecho y del Tribunal Burgueses), pp. 11 e 14. Ver también acerca de los Tribunales Revolucionarios de los Obreros y Campesinos, VLADIMIR I. LENIN, Zum Dekret über die Revolutionstribunale (Acerca del Decreto dos Tribunales Revolucionarios) (30 de Marzo de 1918), en: W. I. Lenin Weke (Obras de V.I. Lenin), Vol. XXVII (De Febrero a Julio de 1918), p. 209.; IDEM, Entwurf eines Beschlusses des Rats der Volkskomissare (Proyecto de Resolución del Consejo de los Comisarios del Pueblo), (Marzo de 1918), en: ibídem, p. 210.; ÍDEM, Brief an D. I. Kurski (Carta a D. I. Kurski) (8 de Mayo de 1918), en: ibídem, Vol. XXXV (De Febrero de 1912 a Diciembre de 1922), p. 309.

[12] Ver DEKRET O SUDE (Decreto sobre el Tribunal) (Publicado en el N.° 17 de la Gaceta del Gobierno Obrero y Campesino Provisorio de 24 de Noviembre de 1917), en: ibídem, Stat. 5. p. 230. Acerca del significado particular de la conciencia revolucionaria del Derecho en la obra de Stutchka, ver nuestra traducción de PIOTR STUTCHKA, O Problema do Direito de Classe e da Justiça de Classe [El Problema del Derecho de Clase y de la Justicia de Clase] (1922), Sao Paulo-Munich-Rio de Janeiro, 1999, especialmente: A Revoluçao Proletária e a Lei Burguesa [La Revolución Proletaria y la Ley Burguesa], pp. 23 y ss., A Consciência Revolucionária do Direito [La Conciencia Revolucionaria del Derecho], pp. 25 y ss. Ver tb. ÍDEM, Staryi i Novyi Sud (Tribunal Viejo y Nuevo) (1918), en: ibídem, Cap. II : Borba za Razruschenie Burjuaznovo Prava i Suda (Lucha por la Destrucción del Derecho y del Tribunal Burgueses), p. 11.

[13] Cf. VLADIMIR I. LENIN, V. Gesamtrussischer Kongress der Sowjets der Arbeiter-, Bauern-, Soldaten- und Rotarmistendeputierten (V. Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados, Campesinos y Combatientes del Ejército Rojo) (De 4 a 10 de Julio de 1918), en: W. I. Lenin Weke (Obras de V.I. Lenin), Vol. XXVII (De Febrero a Julio de 1918), p. 519.

[14] Cf. CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA SOCIALISTA FEDERATIVA SOVIÉTICA RUSA: CONSTITUCIÓN DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE DE 1917. CONSTITUCIÓN DE LENIN, TROTSKY Y SVERDLOV. Adoptada por el V Congreso de los Soviets de Toda Rusia, Parte III: La Construcción del Poder Soviético, Moscú, 10 de Julio de 1918, Compilación y Traducción de Emil Asturig von München, en:

http://www.scientific-socialism.de/LeninDireitoeMoral100718.htm

[15] Cf. VLADIMIR I. LENIN, Erster Absatz des Programmpunkts über das Gericht. Entwurf des Programms der KPR(B). (Primer Párrafo del Punto del Programa sobre el Tribunal. Proyecto del Programa del PCR(B)) (1919), en: W. I. Lênin Weke (Obras de V.I. Lênin), Vol. XXIX (De Marzo a Agosto de 1919), p. 115.

[16] Cf. ÍDEM, Bericht über die Tätigkeit des Rats der Volkskomissare 11(24) Enero de 1918. (Informe acerca de las Actividades del Consejo de los Comisarios del Pueblo, del 11 (24) de Enero de 1918), en: ibídem, Vol. XXVI (De Setiembre de 1917 a Febrero de 1918), Berlín, 1961, pp. 464 y ss.

[17] Cf. ÍDEM, Referat über die Revision des Parteiprogramms und die Änderung des Namens der Partei vom 8. Marzo 1918. (Informe sobre la Revisión del Programa del Partido y la Alteración del Nombre del Partido, del 8 de Marzo de 1918), en: ibídem, Vol. XXVII (De Febrero a Julio de 1918), p. 122

[18] Cf. ÍDEM, Urprünglicher Entwurf des Artikels, Die nächsten Aufgaben der Sowjetmacht, diktiert am 28. Marzo 1918 (Esbozo Original del Artículo “Las Próximas Tareas del Poder Soviético”, dictado el 28 de Marzo de 1918), en: ibídem, Vol. XXVII (De Febrero a Julio de 1918), pp. 207-208.

[19] Cf. ÍDEM, Die proletarische Revolution und der Renegat Kautsky (La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky) (Octubre-Noviembre de 1918), Título: Bürgerliche und Proletarische Demokratie (Democracia Burguesa y Proletaria), en: ibídem, Vol. XXVIII (De Julio de 1918 a Marzo de 1919), p. 248.

[20] Cf. ÍDEM, Brief an D. I. Kurski. (Carta a D. I. Kurski) (3 de Setiembre de 1921), en : ibídem, Vol. XXXV (De Febrero de 1912 a Diciembre de 1922), p. 497. En el mismo sentido, ÍDEM, Brief an D. I. Kurski (Carta a D. I. Kurski) (17 de Enero de 1922), en: ibídem, Vol. XXXV (De Febrero de 1912 a Diciembre de 1922), pp. 511-512.; ÍDEM, Zweiter Politischer Bericht des ZK. XI Parteitag der KPR(B) (Según Informe Político del Comité Central. XI Congreso do PC de Rusia(B)) (de 27 de Marzo a 2 de Abril de 1922), en: ibídem, Vol. XXXIII (De Agosto de 1921 a Marzo de 1923), pp. 278 y 284

[21] VLADIMIR I. LENIN, V. Gesamtrussischer Kongress der Sowjets der Arbeiter-, Bauern-, Soldaten und Rotarmistendeputierten (V. Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados, Campesinos y Combatientes del Ejército Rojo) (De 4 a 10 de Julio de 1918), en: W. I. Lenin Weke (Obras de V.I. Lenin), Bericht über das Parteiprogramm. VIII Parteitag der KPR(B) (Informe sobre el Programa del Partido. VIII Congreso del PC de Rusia(B)) (De 18 a 23 de Marzo de 1919), en: ibídem, Vol. XXIX (De Marzo a Agosto de 1919), pp. 168-169.

[22] Über die Naturalsteuer. Die Bedeutung der neuen Politik und ihre Bedeutung. (Acerca del Impuesto en Natura. El Significado de la Nueva Política y su Significado) (21 de Abril de 1921), en: ibídem, Vol. XXXII (De Diciembre de 1920 a Agosto de 1921), pp. 364-365.

[23] Cf. ÍDEM, Über die Innen- und Aussenpolitik. IX Gesamtrussischer Sowjetkongreß (Acerca de la Política Interna y Externa. IX Congreso de los Soviets de Toda Rusia) (de 23 a 28 de Diciembre de 1921), en: ibídem, Vol. XXXVIII (De Agosto de 1921 a Marzo de 1923), p. 155.

[24]  ÍDEM, Brief an A. D. Ziurupa (Carta a A. D. Ziurupa) (21 de Febrero de 1922), en: ibídem, Vol. XXXVI (1900-1923), p. 551.

[25] Vyshinsky fue el “Procurador de Stalin”, el promotor público del Estado Soviético que, al mando de Stalin, orquestó el Teatro de Horrores que fueron los “Juicios de Moscú” de 1936-1938. A mayoría absoluta de los dirigentes revolucionarios y de la vanguardia combatiente de la Revolución Rusa y del Komintern fueron deliberadamente asesinados.

Traducción: Natalia Estrada.