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Los sindicatos son organizaciones de los trabajadores que tienen como objetivo luchar por reivindicaciones económicas “cotidianas” como el límite de la jornada laboral, el aumento del salario, la estabilidad laboral, etc.  Pero no todos los sindicatos cumplen con ese objetivo.  Algunos defienden los intereses de los patronos.

Autor:  Fernando Graco

Desde el punto de vista de la organización, hay varios tipos de sindicato: sindicato de empresa, donde solo se pueden organizar los trabajadores de una misma empresa; sindicato de industria que permite que se organicen trabajadores de todo un sector económico que puede incluir varias empresas, federaciones que agrupan varios sindicatos de empresa e industria de una misma rama, y las centrales obreras que pueden agrupar a trabajadores de distintas ramas de la producción organizados en sindicatos de empresa, de industria y federaciones. Las centrales obreras también pueden incluir organizaciones de estudiantes, campesinos y demás sectores populares, aunque no son muy comunes. Una es la Central Obrera Boliviana (COB), otra la Central Sindical y Popular (Conlutas) de Brasil. En Colombia ninguna tiene esta característica.

Sindicatos clasistas y sindicatos conciliadores

Desde el punto de vista político, los sindicatos se pueden clasificar como clasistas o conciliadores. Los primeros tienen como principio general la defensa de los intereses de los trabajadores mediante el principio de la independencia de clase, los segundos la defensa de los intereses de los patronos a través de la política de conciliación.

Los sindicatos clasistas en general deben defender unos principios, es decir unos postulados que no se negocian, ni se modifican; que son permanentes. Estos son:

Independencia frente a los patronos y los gobiernos. Esto se debe expresar sosteniendo una posición permanente contra los gobiernos y los patronos, porque los intereses de ellos son opuestos a los de la clase obrera. Mientras que para los patronos y los gobiernos el interés primordial es la ganancia sostenida por la propiedad privada de los medios de producción (fábricas y grandes extensiones de tierra), el interés más importante de los trabajadores es lograr el mayor ingreso posible a través de su salario. Es decir, disputar una parte de la ganancia. Por eso los intereses de estas dos clases sociales son irreconciliables.

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Antiimperialismo. Este principio es muy importante porque hoy domina el imperialismo a través de las multinacionales, las instituciones económicas que imponen planes y leyes contra los trabajadores, saquean los recursos naturales e intervine, en muchos casos, militarmente.

Anticapitalismo. La existencia de la miseria, el desempleo y todos los males de la sociedad son producto de la desigualdad que el sistema capitalista impone para que unos pocos acumulen riqueza, explotando y despojando a la gran mayoría de la población. Por eso hay que combatir este sistema y luchar por otro, donde se colectivice la propiedad de los medios de producción y sea abolida la ganancia, para que la riqueza sea distribuida equitativamente.

La democracia obrera. La democracia obrera o sindical es la que debe regir el funcionamiento de los sindicatos. Que las bases sean las que decidan sobre los principales problemas de la organización, como medidas y planes de lucha, así como sobre las negociaciones con patronos y gobiernos.

Politización de la organización. Si los trabajadores no nos politizamos elaborando posiciones sobre los principales problemas del país y el mundo, los patronos a través de sus partidos o de los partidos conciliadores, y de los medios de comunicación que dominan, nos adoctrinan, y terminan utilizándonos, buscando nuestro apoyo para que gobiernen en contra de nosotros mismos. Un aspecto de la politización es luchar por construir un partido de los propios trabajadores y participar en las elecciones burguesas con candidatos propios, no para buscar privilegios, sino para utilizar la tribuna como canal para hacer denuncias y organizar la lucha.

Solidaridad de clase. Los trabajadores somos la inmensa mayoría y tendremos como aliados a otros sectores como el campesinado pobre y demás sectores populares, pero los patronos y sus agentes (la burocracia) tratan de convencernos sutilmente para que no nos solidaricemos con otros sectores y pueblos. Utilizan la ideología de que cada uno de pensar en lo suyo para “progresar”. Así nos mantienen divididos y nos golpean y derrotan. Por eso siempre debemos solidarizarnos con toda lucha obrera, de sectores populares o pueblos, a nivel nacional e internacional, como parte del combate al individualismo.

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El internacionalismo. Del principio de la solidaridad se desprende el internacionalismo proletario. La clase obrera es una sola clase social a nivel internacional y debemos luchar contra la clase capitalista que también es otra clase internacional. Esa es la razón del internacionalismo proletario.

La dignidad de clase. La defensa de la dignidad de la clase trabajadora se puede traducir en hostilidad hacia la clase enemiga, la clase capitalista odia a la clase obrera. Si esto no fuera cierto los capitalistas no nos explotarían ni serían inmisericordes al dejarnos en la calle, desocupados sin empleo, sin salud, ni educación. En la guerra, y la lucha de clases es una guerra,  la intención hostil contra el enemigo es indispensable. Los trabajadores debemos asumir una actitud hostil contra el sistema de explotación y de opresión a que somos sometidos, y los capitalistas son los defensores de ese sistema. Sin esa actitud estamos entregando nuestra dignidad.