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Existen muchas introducciones al marxismo en libros didácticos o de propaganda. Según esos libros, Marx habría elaborado tres grandes teorías: una teoría general del mundo, una teoría general de la Historia y, por fin, una teoría general del capitalismo.

Por: Gustavo Machado

En primer lugar tendríamos el materialismo dialéctico, que sería un sistema general del mundo. Ese sistema estaría marcado por una serie de leyes universales, o sea, válidas para todo. Por ejemplo, todo está en movimiento, todo es contradictorio, todo es dialéctico. Tendríamos, también, el materialismo histórico, elaborado por Marx, que explicaría toda la historia de la humanidad. Esa teoría puede ser resumida así: es la economía la que determina todos los otros dominios de la realidad. Esa economía estaría regida por la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción. Esa contradicción, por su parte, generaría la sucesión inevitable de modos de producción: comunismo primitivo, modo de producción esclavista, feudal y capitalista. Por fin, el capitalismo produciría el comunismo, tendiendo el socialismo como etapa de transición. La tercera teoría de Marx sería una llamada economía marxista. En esa economía, tendríamos teorías matemáticas para cálculo de plusvalía, explotación, ganancia, etc.

No obstante, ese Marx que señalamos arriba, tan familiar a muchos, es una leyenda. Esa leyenda fue creada, en parte, por las primeras tentativas de simplificar el pensamiento de Marx luego de su muerte, principalmente por el estalinismo. Y no fue sin razón. Las teorías de ese Marx recreado por el estalinismo permitían justificar todas sus políticas, tanto en Europa como en los países latinoamericanos, asiáticos y africanos. Estos últimos normalmente eran considerados países feudales. Por ese motivo, en Asia, en África y en América Latina, los partidos marxistas deberían aliarse a sus burguesías para poner fin al feudalismo y desarrollar el capitalismo. Al final, en la teoría general de los modos de producción atribuida a Marx, no sería posible hablar de socialismo si antes no se desarrollase el capitalismo.

De ahí surgió la noción de campos burgueses progresistas y el apoyo de los partidos comunistas (estalinistas) a gobiernos como el de Getúlio Vargas en el Brasil. De ahí, también, la política de conciliación de clases, de alianza entre proletarios y capitalistas, para liderar el desarrollo capitalista nacional. Muchas veces, tales teorías eran justificadas con apelación a la supuesta teoría general del mundo de Marx: el supuesto materialismo dialéctico. Al final, si todo es contradictorio, si todo es dialéctico, podemos justificar cualquier cosa solo pronunciando esas leyes mágicas.

Una teoría aprisionada

El esquema arriba descrito es una falsificación grosera. Para tener una idea, no existe una única obra de Marx destinada a exponer tal materialismo dialéctico. El término, incluso, está ausente en todos sus escritos. Tampoco existe un solo libro, artículo o discurso con el objetivo de presentar una teoría general de la Historia. Para producir esa interpretación, fue necesario arrancar fragmentos de diversas obras, montarlas y remontarlas, creando artificialmente una teoría. El estalinismo estaba en situación privilegiada para hacer esa obra de falsificación. Al final, sus institutos legaron la gran mayoría de los textos no publicados de Marx, editándolos por primera vez para todo el mundo.

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Por ejemplo, el libro La ideología alemana fue publicado por primera vez en Moscú, en la década de 1930. Se trata de un texto de polémica de Marx y Engels contra los ideólogos alemanes de moda en la época. En la edición soviética, toda polémica fue extraída. Se publicó un libro de estratos arrancados y reacomodados sin ningún criterio, con títulos inventados por los editores. Todo hizo parecer que se trataba de una obra en la que Marx presentaba una teoría general de la estructura de la Historia

Normalmente, cuando leemos críticas al pensamiento de Marx escritas por académicos, liberales o conservadores, es a ese Marx creado por el estalinismo que los críticos se refieren, muchas veces sin tener conciencia de eso.

Cómo es el materialismo de Marx

Es obvio que Marx tenía una concepción general del mundo y de la Historia. Sin embargo, una concepción indica puntos de partida y un camino a ser recorrido. Por eso, la concepción del mundo y de la Historia de Marx no se confunde con un sistema ya acabado. De hecho, esa concepción de Marx es poderosa. Ella se caracteriza mucho más por lo que niega que por lo que afirma. Según Marx, la realidad puede ser explicada en sí misma, sin precisar apelar a cualquier elemento externo a esa realidad, como una naturaleza humana o una fuerza divina.

La sociedad hace al hombre

Esa concepción afirma, incluso, que el hombre se desarrolla necesariamente dentro de una forma de sociedad y como parte integrante de ella. Por eso, para Marx, el hombre no es ni bueno ni malo por naturaleza; ni pecador ni virtuoso. El hombre desarrolla sus características especificas conforme la propia forma de la sociedad. Así, en una sociedad como la capitalista, marcada por la guerra de todos contra todos en busca de un puesto de trabajo, de un nuevo cargo, de una vacante en la universidad, de una tajada de ganancia, el individuo egoísta tiende a desarrollarse por todos lados. Por otro lado, esa misma forma de sociedad, al unir a los trabajadores para lucha contra el patrón tiende a producir, también, lazos de solidaridad entre ellos.

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Todas esas características y muchas otras pueden ser explicadas estudiando la sociedad, con sus contradicciones, antagonismos y particularidades.

En ese sentido, Marx es un materialista, porque defiende que la realidad puede explicada por el estudio de las relaciones establecidas entre cosas y personas en la sociedad. El materialismo, por lo tanto, no tiene nada que ver con la defensa de que solo interesa aquello que da para tomar, pesar o ver. En realidad, es hasta lo contrario. Lo que es más fundamental en la sociedad son tipos específicos de relaciones entre personas que la caracterizan. Relaciones que no pueden ser vistas, palpadas o pesadas por nadie, justamente porque son procesos, relaciones entre personas; por ejemplo, ninguna balanza, microscopio o lente de aumento puede pesar o ver la explotación entre capitalista y trabajador, el valor de las mercancías, la plusvalía, entre otras muchas relaciones sociales.

Reproducción de las relaciones sociales

Además, en la concepción materialista de la Historia no hay una multitud de relaciones desconectadas. La forma de organización humana no solo produce su sobrevivencia de una determinada forma, sino que necesita siempre repetir ese proceso. Por un lado, no escogemos la forma de organización social en que vivimos, nacemos dentro de ella; por otro, no es posible reinventar el mundo cada día. Precisamos reproducir la misma forma de organización social, los mismos presupuestos, para que cada mes podamos tener acceso, bien o mal, a los alimentos, la vivienda, el transporte y así consecutivamente. Por eso, existen algunas relaciones sociales que son necesarias en una forma de sociedad. En el capitalismo, por ejemplo, tenemos las relaciones entre capitalistas y proletariado, la producción de mercancías como valores, la extracción de plusvalía en su producción, y la acumulación de capital. A todas esas relaciones, que en determinada forma de sociedad tienen que repetirse cada día de cualquier manera, Marx las llama estructura. Esa estructura, como es necesaria, condiciona todas las demás relaciones de la sociedad.

Como podemos ver, además de negar la interferencia divina en la realidad o una naturaleza humana, la concepción de Marx tiene aspectos positivos. Es necesario, para comprender los acontecimientos, estudiar la forma de sociedad como una totalidad. Totalidad en el interior de la cual surgen las diferencias o casos específicos. Para Marx no existe una teoría general de la política, una teoría general del Estado, de la cultura de una forma de sociedad. En esa forma de sociedad, algunas relaciones son más fundamentales, porque ese tipo de sociedad no puede sobrevivir sin ellas.

Retomar el pensamiento de Marx

El estalinismo subvirtió por completo esa concepción de Marx. Él transformó esa relación de condicionamiento de la estructura y demás dominios de la realidad en una relación de causa y efecto, o sea, basta estudiar la estructura o la economía, y el resto es causado por ella en una vía de mano única. Por eso, en el fondo, poco importan las políticas defendidas por Stalin. Al final de cuentas, como producto de las contradicciones económicas, el socialismo vencería de cualquier manera.

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Para tener una idea, solo para estudiar una de esas formas de organización de sociedad, el capitalismo, Marx dedicó toda su vida. Incluso así, no consiguió terminar el trabajo, de los tres libros planeados para El Capital, solo el primero fue concluido. Como podemos ver, el análisis de la realidad es una tarea compleja y difícil. Mientras tanto, según el esquema de la estructura de la Historia del estalinismo, Marx habría resuelto todos los enigmas de toda la Historia de una sola tacada.

A partir de la principal derrota del estalinismo, con la caída del Muro de Berlín en 1989, los marxistas están frente a la tarea inédita: retomar el pensamiento de Marx, así como de otros autores importantes. Ese proceso de análisis teórico debe caminar lado a lado con la propia lucha de clases, así como hizo el propio Marx en toda su vida.

Solamente así podremos dar otro destino a la lucha de los trabajadores en todo el mundo, un destino diferente del trágico fin que produjo la intervención del estalinismo en el movimiento de los trabajadores en todos los rincones del planeta.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 15 de enero de 2019.

Traducción: Natalia Estrada.