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El 27 de junio se cumplieron 46 años del golpe de estado que instauró la dictadura más feroz en la historia de nuestro país. El mismo día comenzó la heroica huelga general con la que, durante 15 días, los trabajadores, empleados, docentes y estudiantes y sectores populares mostraron su disposición a luchar en defensa de las libertades y los derechos democráticos que ya venían siendo duramente vulnerados por el gobierno de Pacheco Areco.

Escrito por Mónica

Estos hechos se estudian hoy día como “la historia reciente”. Pero cada una de las corrientes políticas que participaron en estos acontecimientos tiene su propio relato basado en su propia concepción política. Por un lado, está la posición del Frente Amplio, una de las fuerzas políticas que surgió en la década de los ’60. Por otro lado, está el relato del MLN, formado también en esos años bajo la conducción de Sendic y de cuadros provenientes de la ruptura del P. Socialista.

Nuestro grupo IST en aquellos años participaba de las luchas obreras y estudiantiles como Partido Revolucionario de los Trabajadores, y ya nos reivindicábamos marxistas leninistas, formando parte de la corriente trostkista dirigida por Nahuel Moreno.

Un tiempo después del golpe de estado y desde el exilio en Argentina, nuestro compañero Jorge Guidobono escribió un primer balance de los sucesos de 1973, en una publicación de nuestra corriente llamada Revista de América (1). El trabajo se titula: “15 días que conmovieron al Uruguay”. Comienza señalando que estos grandes acontecimientos que no solo conmovieron a Uruguay sino a toda América, “carecen aún de una literatura que analice detenidamente los distintos factores, objetivos y subjetivos, que intervinieron en él, y que explican tanto el nivel de la resistencia obrera, como su impotencia para derrotar a los golpistas.”

Ya pasaron 46 años y se han escrito cientos de páginas sobre la “historia reciente”. Hoy tenemos más elementos para hacer un análisis crítico de cómo actuaron las principales corrientes de la izquierda en aquellos acontecimientos históricos. La lectura de este trabajo que IST ha reeditado se vuelve imprescindible.

LA SITUACION DEL PAIS EN LOS AÑOS ‘60

Brevemente, debemos señalar que la década de 1960 fue UNA época de profundización de la crisis económica del país y de su estructura política, con los partidos tradicionales de la patronal –el P. Colorado y el P. Nacional- en profunda decadencia, divididos al extremo y enlodados en notorios casos de corrupción, pero defendiendo con uñas y dientes la propiedad privada, la plusvalía y la sumisión a las recetas del imperialismo y el FMI.

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Por su parte, un sector de la izquierda con el PC a la cabeza del movimiento obrero y universitario buscaba un frente político electoral más amplio, mientras que el MLN – bajo el

impacto de la revolución cubana- se volcó a la realización de acciones armadas de vanguardia y a la lucha guerrillera.

Así, el Frente Amplio nació como un frente y movimiento político- electoral del P. Comunista para ampliar su anterior proyecto (FIDEL) logrando la participación de los socialistas, la democracia cristiana y también los nacionalistas tanto civiles como militares, cuyo máximo ejemplo fue la incorporación –nada menos que a la dirección- del Gral. Seregni, que provenía del P. Colorado. Contaba, además, con el apoyo de las burocracias sindicales estalinistas y socialistas que dirigían la mayoría de los sindicatos nucleados en la CNT. El principal objetivo de este Frente de conciliación de clases o Frente Popular era ponerse a la cabeza del ascenso obrero, estudiantil y popular – cuyas manifestaciones callejeras eran cada vez más masivas- para dirigirlo hacia la negociación y las elecciones, desviando de este modo las luchas hacia la conciliación con las patronales y el imperialismo.

Por el otro lado, los sectores más radicalizados de la clase media y algunos sectores obreros se unificaron bajo el MLN y se volcaron a la política guerrillera, al influjo de la revolución cubana que había impactado fuertemente en la vanguardia latinoamericana. En un principio, centraron su actividad en la realización de acciones armadas que serían como “un foco” para atraer a las masas a la lucha revolucionaria. Los tupamaros comenzaron sus acciones a mediados de los años ‘60, pero en 1972 habían sido derrotados, por la acción coordinada de las Fuerzas Armadas, especialmente bajo el gobierno de Bordaberry (1971). A fines del ’72, miles de militantes tupamaros – a quienes reconocemos su valentía en tanto se jugaron la vida por sus ideas- estaban presos, desaparecidos, torturados, exiliados. Muchos de ellos relatan su lucha como “una guerra” exclusivamente entre dos bandos militares; es lo que se ha llamado “la teoría de los dos demonios”. Pero al ser derrotado, el MLN no pudo participar como tal de la heroica huelga general que comenzó el 27 de junio de 1973. Sin embargo, muchos honestos compañeros creen aún que el MLN fue una fuerza decisiva en la lucha de esos 15 días que conmovieron al país entero.

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LOS HEROICOS 15 DÍAS

El mismo día del golpe militar y la disolución del parlamento, miles de obreros y estudiantes ocuparon el país. La huelga comenzó en las fábricas a primeras horas de la mañana y se fue extendiendo durante el día a las oficinas públicas y a las facultades.

Esta respuesta obrera tan masiva unida al repudio del conjunto de la población paralizó a los golpistas, que quedaron expectantes mientras reorganizaban sus fuerzas. La huelga había comenzado en las fábricas en la mañana misma del golpe y se fue extendiendo a las empresas públicas y a las facultades en el correr del día.

La ofensiva de los militares pareció paralizada por la masiva respuesta de los trabajadores, estudiantes y sectores populares. Pero la dirección del P. Comunista y la CNT no dio la orden de pasar y profundizar la lucha ofensiva. Recordemos que en febrero, el P. Comunista había apoyado los comunicados 4 y 7 de los militares, apostando a un golpe de “militares peruanistas”, como había sucedido en Perú con el Gral. Velazco Alvarado.

Del mismo modo, en estos días de junio, en vez de dirigir la lucha para voltear a los golpistas, decideron negociar con la Marina. De este modo, pusieron la huelga a la defensiva y no llamaron a llevar la lucha a la calle. Así, la huelga quedó encerrada en cada fábrica y taller, no circuló ningún boletín de huelga, no se informaba de lo que estaba pasando. Los días pasaban, pero la dirección de la CNT no llamó a pasar a la ofensiva. Así, se dejaba pasar la oportunidad de un rotundo triunfo obrero que abriera el camino a un gobierno obrero y popular.

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Miles de trabajadores pusieron todo de sí para derribar a los golpistas. El conjunto de la población apoyaba resueltamente. Solo faltaba una dirección dispuesta a poner esa magnífica disposición a la lucha al servicio de ganar la lucha. Pero, al colocar la huelga a la defensiva, la dirección burocrática la condenó de antemano a la derrota.

Como señala Guidobono: “… Los trabajadores demostraron una gran capacidad de lucha y sacrificio. Sin dirección ni directivas claras, se aguantaron a pie firme los desalojos y la represión para volver a ocupar no bien se fueran los militares. Teniendo ellos claro lo que su dirección no les decía, que la huelga era para tirar abajo la dictadura, llegaron, como en Alpargatas, a ocupar y volver a ocupar la fábrica hasta 8 veces, para terminar continuando la ocupación en Cervecerías cuando el ejército se instaló en su planta”.

“Todos estos casos y muchos otros, continúan presentes en la memoria de quienes vivimos esos momentos históricos en que los trabajadores de nuestro país se transformaron en un ejemplo de heroísmo proletario.”

Nota (1) – 15 días que conmovieron al Uruguay.