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La madrugada del 7 de enero de 1835 fue asesinado el primer presidente de la provincia de Grão-Pará (hoy Estados de Pará, Amazonas, Amapá y Roraima), Bernardo Lobo de Souza. Junto con él, fueron asesinados el vicepresidente, el comandante de armas y el comandante de la escuadra de la marina. Los cuerpos fueron arrastrados por las calles de la ciudad.

Por: Socorro Aguiar

Explotaba la mayor y más radical insurrección de la historia del Brasil. Influenciada por los ideales de las revoluciones francesa y norteamericana, y por las revoluciones negras en Haití y en Cayena, Cabanagem fue dirigida por indígenas (mayoría tapuios, indígenas sin tribus, campesinos semiesclavos), negros esclavizados y pobres que consiguieron quedarse diez meses en el poder. El nombre de la revolución se debe al hecho de que sus protagonistas vivían en cabañas a la orilla de los ríos.

En la provincia del Grão-Pará, la revolución duró cinco años y derrotó el poder imperial. Como toda verdadera revolución, destruyó el poder militar y armó a todo el pueblo. Sin uniformes, sin soldados y eligiendo a sus comandantes.

Cabanagem fue la más sangrienta guerra civil del Brasil y, muy probablemente, de toda América Latina. Se calcula que más de 40.000 cabañeros fueron muertos. Grupos populares armados ocupaban las ciudades y mataban a los blancos ricos, latifundistas y señores de esclavos.

Causas de la Cabanagem

El aislamiento de la provincia del Grão-Pará frente a la Corte de Rio de Janeiro generó una desconfianza de la clase dominante local. Por eso, había gran expectativa de que la situación cambiase luego de la independencia de Portugal. Pero, al mantenerse la estructura política y económica en manos de la Corona, la situación se deterioró.

El descontento era general: sectores aristocráticos-burgueses querían el monopolio del comercio, ya que el poder imperial los sobretasaba con impuestos para sostener el lujo de la Corte. El clero y los liberales querían participar del aparato político local, defendiendo una república libre del gobierno imperial. Las camadas populares explotadas y esclavizadas querían mejores condiciones de vida y el fin del servilismo y la esclavitud.

Sectores capitalistas utilizaron la mazonería y una parte de la Iglesia, incorporaron a pequeñoburgueses, comerciantes y hasta grandes propietarios en la defensa de sus intereses. Esa unión liberal creó un ambiente de agitación que puso en movimiento a las fuerzas populares –negros, indígenas y campesinos–. Influenciados por las ideas radicales de François Babeuf, un comunista francés, aspiraban al fin de la esclavitud, y la tierra y el trabajo. Por este motivo entraron en choque con sus dirigentes que no ansiaban una verdadera libertad, y superaron sus liderazgos, incluso sin un programa claro.

Esa unión general en el inicio de la Cabanagem fue su fuerza y al mismo tiempo su debilidad, cuando los cabañeros llegaron al poder. Los dirigentes burgueses y pequeñoburgueses del movimiento se pasaron para el lado de los enemigos del pueblo.

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Antecedentes

Tres meses después de la adhesión a la independencia, el pueblo estaba indignado con la falta de cambios y protagonizó inmensos tumultos, con los soldados amotinados. La represión fue violenta y más de cien soldados y 256 civiles encarcelados en los sótanos del Brigue [navío] São José Diligente, donde murieron asfixiados con cal en los rostros. La tragedia del Brigue Palhaço, como quedó conocida, generó un profundo odio a los portugueses, a los blancos y a todos los extranjeros.

Fue en ese momento que se iniciaron los llamados “desórdenes populares”. En Cametá, la más próspera ciudad después de Belém, hubo una gran rebelión negra, que llevó a la Junta provisoria a liberar armas para combatir a los esclavos. Los doce años de turbulencias, que quedaron conocidas como motines políticos, culminarían en la Cabanagem. Pero la fase decisiva sería la abdicación de Don Pedro I al trono y el Período de la Regencia (1831-1840).

La traición de los gobiernos cabañeros

Clemente Malcher, militar, latifundista y dueño de ingenios azucareros, entró en conflicto con el ejército cabañero traicionando sus intereses, jurando fidelidad al emperador y declarando que permanecería en el poder hasta la mayoría de edad del heredero del trono. Después de apresar a Angelim, comienza el conflicto entre dos grupos cabañeros. Malcher es depuesto el 19 de febrero de 1835, asesinado, y su cadáver fue arrastrado por las calles de Belém.

Los últimos gobiernos

Francisco Vinagre asume como el segundo gobernador cabañero. Pero también se declara fiel al gobierno imperial y se dice dispuesto a negociar. El imperio organiza una numerosa fuerza militar y enfrenta la rebelión. Con el apoyo del propio Vinagre, toma Belém en julio de 1835, prometiendo amnistía a los revolucionarios que, recordando la masacre del Brigue Palhaço no entregan las armas y se refugian en el interior. Francisco Vinagre fue preso, incluso traicionado la revolución.

Los cabañeros, indignados, reorganizaron sus fuerzas y atacaron nuevamente Belém bajo el comando de Antônio Vinagre y Eduardo Angelim, el 14 de agosto de 1835. Luego de nueve días de batalla, incluso con la muerte de Antônio Vinagre, los cabañeros retomaron la capital.

Eduardo Angelim fue aclamado por los cabañeros el nuevo presidente, y durante diez meses la elite se vio atemorizada pro el control cabañero sobre la provincia de Grão-Pará.

Sin proyecto político consistente, mucho menos revolucionario, nuevas traiciones y conflictos entre los dirigentes del movimiento provocaron su debilitamiento. Incluso gobernando por diez meses, no abolieron la esclavitud ni proclamaron la independencia del Grão-Pará y Rio Negro. No canalizaron la fuerza de las masas para las transformaciones necesarias.

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Los cabañeros confiaron sus deseos de libertad y días mejores a líderes latifundistas, blancos esclavistas, como fueron los tres gobiernos cabañeros. Fueron traicionados por todos ellos, pero en la medida en que la guerra se recrudeció estos abandonaron esas direcciones.

El Imperio contraataca

El Imperio reaccionó. En febrero de 1836, cuatro navíos de guerra bloquearon Belém, dejándola tomada por el desorden, el hambre y la viruela. Los cabañeros insurgentes escaparon por los igarapés en canoas, mientras Eduardo Angelim y algunos dirigentes negociaban la fuga. Eduardo Angelim consiguió perforar el bloqueo naval y se refugió en el interior. Pero en octubre de 1836, en una tapera en la selva, al lado de su esposa, Angelim fue capturado.

La revolución se extiende

Con todo, la Cabanagem ya se había extendido por la gran planicie del río Amazonas. El 6 de marzo de 1836, la Barra del Río Negro (hoy Manaus) fue tomada por los cabañeros, comandados por el caboclo Maparajuba. Así, la cabanagem no acabó después de la prisión de Angelim, sino que se “extendió como fuego en pasto seco”.

Baño de sangre para servir de ejemplo

La Cabanagem fue notoria por la “efectiva y dominante participación de las masas” y por el “ascenso de dirigentes de los más bajos estratos de la sociedad”, reconoció Gustavo Moraes Rego Rei, intelectual de la dictadura militar que escribió el libro A Cabanagem. Um Episódio Histórico de Guerra Insurrecional na Amazônia.

Sin duda alguna, la fuerte participación popular hizo que las clases dominantes fuesen particularmente crueles con la represión al levantamiento. La sanguinaria represión pretendía servir de ejemplo para todos los sectores populares que osasen levantarse contra la opresión.

En 1839, para poner fin al movimiento, el gobierno de la regencia amnistió a todos los participantes de la cabanagem. Pero los cabañeros, internados en la selva, resistieron y lucharon hasta 1840, cuando fueron completamente exterminados. Entre tropas gubernamentales y revolucionarios, la población de Pará, de cerca de 100.000 habitantes, quedó reducida a 60.000. Más de 30.000 caboclos e indígenas murieron durante la insurrección.

La lucha “cabana” incluyó las naciones indígenas más guerreras de la Amazonia, los Murá y los Mauê, que fueron diezmados por la represión. Fue en esa fase, genuinamente “cabana”, que sobresalieron los grandes dirigentes negros, de mayoría esclava, como Apolinário Maparajuba y Jacó Pataxo. La heroica resistencia de los negros, indígenas y campesinos será tema para el próximo artículo de esta serie.

Línea de Tiempo

4 de diciembre de 1833

Bernardo Lobo de Souza toma posesión y desencadena la represión contra las rebeliones populares que ocurren en el Grão-Pará, pero no contienen los conflictos.

Enero de 1834

Lobo de Souza, buscando reorganizar el ejército y la marina, recluta a personas de las clases explotadas. Las Fuerzas Armadas se llenan de mestizos, rabiosos por siglos de explotación y dominio de blancos y portugueses. Usan su lengua general de la Amazonia, el nheengatu, para no ser comprendidos.

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Las manifestaciones de calles se multiplican y el gobierno reacciona arrestando a los dirigentes. Los líderes de la revuelta, Batista Campos y su grupo, Félix Clemente Malcher, los hermanos Antônio, Manuel y Francisco Vinagre, y el joven Eduardo Angelim se refugian en la estancia de Malcher, donde fue planeada la resistencia armada. Las fuerzas militares incendian la estancia, matando a Manuel Vinagre y arrestando a Malcher y otros dirigentes. Aumenta la revuelta en Belém y el destacamento militar de Abaeté se rebela.

31 de diciembre de 1834

Muere el clérigo cabildante Batista Campos, en su escondite en la selva, víctima de infección en una herida en el rostro mientras se afeitaba.

6 de enero de 1835

Luego de la muerte del clérigo, el grupo se rearticula en cuatro frentes y ataca Belém. Los cabañeros exhibían los distintivos rojos que caracterizaban a la organización de Batista Campos. El 6 de enero de 1835, más de 1.000 combatientes, de Belém y del interior, empuñando espingardas, mosquetes, hoces y espadas se escondían en los matorrales alrededor de la ciudad. Los rebeldes ocuparon la Fortaleza de Barra y el tren de guerra que guardaba la pólvora, armas y municiones. El cuartel y el palacio de gobierno de Belém fueron tomados por los cabañeros. Lobo de Souza fue muerto a bala por un indio tapuio. Fueron degollados decenas de portugueses, y el comandante de armas Félix Malcher fue liberado y aclamado nuevo presidente. ¡Los cabañeros estaban en el poder!

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.