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Hemos celebrado este año el octogésimo aniversario de la fundación de la Cuarta Internacional. Un aniversario importante no solo para quien se considera trotskista sino también para todos los trabajadores y los jóvenes comprometidos hoy en la guerra de clase contra la burguesía y, más en general, por todo el proletariado y las masas oprimidas por el capitalismo.

Por Francesco Ricci

Importante porque sigue siendo cierto aquello que Trotsky afirmaba en 1938: las luchas de las masas contra el capitalismo siguen reproduciéndose inevitablemente en esta sociedad dividida en clases, generadas por la imposibilidad de conciliar los intereses de explotados y explotadores, proletarios y burgueses. Pero -añadía Trotsky y repetimos nosotros- sin la construcción, al calor de estas luchas, del partido mundial de la revolución socialista, no será posible liberar a la humanidad de este sistema bárbaro. De aquí la importancia de la historia de la Cuarta Internacional.

Sin embargo, hay otro aniversario que cae este año. El aniversario de la muerte de un gran revolucionario que justo hace ochenta años estaba comprometido, en primera línea, con la batalla por construir la Cuarta Internacional. Este año es el octogésimo aniversario de la muerte de León Sedov, hijo de Trotsky, asesinado por orden de Stalin.

A la escuela de la revolución

En 1906, cuando nace León Sedov (Lev Lvovitch Sedov, conocido como Liova), su padre León Trotsky estaba preso en una cárcel del zar por su participación en la revolución rusa de 1905.

La infancia de León Sedov fue muy particular, fue la infancia del hijo de un dirigente revolucionario. Con su hermano Sergei (fusilado por orden de Stalin en octubre de 1937) (1) y su madre Natalia siguió a su padre en el largo exilio europeo tras la derrota de la primera revolución rusa.

En las páginas de ese espléndido libro que es Mi vida, Trotsky relata este continuo emigrar suyo y de la familia de Viena a Zúrich, de Francia a España, a los Estados Unidos.

En mayo de 1917 volvió a entrar en Rusia con su padre, que se convirtió en uno de los principales dirigentes del Partido Bolchevique y, con Lenin, de la Revolución de Octubre.

La militancia de León Sedov comenzó muy pronto, en las filas del Komsomol (la organización juvenil de los bolcheviques, fundada en 1918). Cuando en 1923 empezó la batalla de la Oposición contra la burocracia, León Sedov ayudó a construir la Oposición en la organización juvenil. La mayoría de la dirección del Komsomol se alineó con Trotsky contra la burocracia. A los 21 años León Sedov ya era uno de los principales dirigentes de la Oposición en el Komsomol.

El principal colaborador de Trotsky en el exilio

En noviembre de 1927, diez años después de la revolución que había conducido, con Lenin, a la victoria, Trotsky fue expulsado del partido y deportado a Almá-Atá (hoy Almatý, en Kazajistán). Dado que a los colaboradores de Trotsky se les impidió seguirlo, León Sedov decidió dejar a su mujer y a su hijo recién nacido para seguir a su padre ayudándolo como secretario. Labor que continuó incluso cuando Trotsky fue exiliado en Turquía en 1929.

En poco tiempo se convirtió en un colaborador imprescindible para Trotsky. De hecho, era León Sedov quien mantenía los contactos clandestinos con los miembros de la Oposición. Y fue también León Sedov quien ideó y dirigió aquel instrumento indispensable de batalla que fue el Boletín de la Oposición.

En el texto dedicado a su hijo asesinado, Trotsky escribe que “sin mi hijo no habría podido llevar a cabo ni siquiera la mitad de ese trabajo”. Y se está refiriendo no solo a la dirección de la batalla política sino también a aquello que define como “nuestro trabajo literario común”. Fue solo gracias al trabajo de investigación de León Sedov que Trotsky, privado de su archivo, pudo escribir su obra maestra, la Historia de la revolución rusa. Y otra obra fundamental, La revolución traicionada –continúa Trotsky- “contiene muchas páginas que yo escribí sobre la base de algunas líneas de las cartas de mi hijo y de las citas que me mandaba, extraídas de periódicos soviéticos a los que yo no podía acceder”. Por esto Trotsky concluye: “el nombre de mi hijo debería, con razón, figurar al lado del mío en casi todos los libros que he escrito a partir de 1928.” (2)

Contra las mentiras de los Procesos de Moscú

Desde 1931 hasta su muerte, León Sedov fue miembro del Secretariado de la organización internacional dirigida por Trotsky. Es decir, de aquella que se constituyó primero como fracción de la Internacional Comunista y después, desde 1933, cuando gracias a la política de los estalinistas Hitler llega al poder en Alemania, destruyendo el KPD (Partido Comunista de Alemania), se convirtió en el embrión de la nueva Internacional, la Cuarta, cuyo congreso fundacional se organizaría, en la clandestinidad, en la periferia de París en septiembre de 1938.

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En aquellos años León Sedov (que vivió primero en Berlín y luego, desde 1933, en París) fue uno de los principales dirigentes de la campaña contra los Procesos de Moscú. Para echar abajo las grotescas acusaciones de “complot con la Gestapo” que los estalinistas lanzaban a Trotsky, Kamenev, Zinoviev y a todos los principales dirigentes de la revolución rusa, León Sedov escribió su texto más importante: el Libro Rojo sobre el Proceso de Moscú. El libro resultó tan eficaz para demostrar la falsedad de las acusaciones que le valió a León Sedov entrar en la lista de los principales enemigos de Stalin. (3)

Incansable, León Sedov fue también el organizador de la Comisión de Investigación sobre los Procesos de Moscú, en el que incluyó a figuras como Alfred Rosmer (ya dirigente de la Internacional Comunista), intelectuales militantes como Victor Serge, Jean Giono y André Breton.

La Cuarta Internacional, la obsesión de Stalin

Muchos críticos, de ayer y de hoy, intentan reducir la Cuarta Internacional a un proyecto irrealizable, una “utopía” de Trotsky. Este ha sido el juicio, por ejemplo, de importantes biógrafos de Trotsky como Isaac Deutscher pero también Pierre Broué. (4) Pero Stalin tenía evidentemente otra opinión y, es más, veía en Trotsky y en la Cuarta Internacional el principal enemigo suyo y de la burocracia de la que era el principal exponente. Stalin estaba convencido de que solo la Cuarta Internacional podría dirigir nuevas revoluciones socialistas victoriosas y, rompiendo el aislamiento de la Rusia soviética, abrir el camino a esa revolución política necesaria para derrocar a la casta burocrática y desbloquear la transición al socialismo.

Por eso el verdadero blanco de los Procesos de Moscú eran Trotsky y la organización que estaba preparando: la Cuarta Internacional. Por eso Stalin envió agentes para que se infiltraran en las organizaciones trotskistas, mandó asesinar en España en 1937 a Erwin Wolf, secretario de Trotsky, mandó secuestrar y asesinar a Rudolf Klement, organizador de la conferencia fundacional de la Cuarta Internacional, cuyo cuerpo fue encontrado decapitado en el Sena el 26 de agosto de 1938, la semana anterior a la asamblea fundacional. Y nos limitamos aquí solamente a algunos ejemplos de una lista de cientos y cientos de dirigentes trotskistas asesinados en todo el mundo.

Los agentes de Stalin se infiltraron en todas las organizaciones trotskistas, ya para recabar información ya para intentar destruirlas, esparciendo calumnias e intentando provocar escisiones artificialmente (un método empleado todavía hoy, contra las organizaciones revolucionarias, por los aparatos represivos de los estados “democráticos” de todo el mundo).

La GPU (5) consiguió, en varias ocasiones, infiltrarse en los niveles más altos de la Organización trotskista (usamos esta expresión para indicar las distintas estructuras antecesoras de la Cuarta Internacional). Un caso impactante es el de los hermanos lituanos Ruvin y Abraham Sobolevicius, que llegaron a formar parte en 1932 del Secretariado internacional, coordinado desde Berlín por León Sedov. Gracias a esta posición los espías de Stalin consiguieron provocar una escisión en la Oposición alemana, devolviendo una parte de esta al KPD estalinista (6). Pero el caso más conocido es seguramente el de Ramón Mercader, que se había prometido con Sylvia Ageloff (militante trotskista estadounidense) para ganarse con el tiempo la confianza de Trotsky y poder entrar así en su casa en México para destrozar a golpes de piolet, en agosto de 1940, aquel cerebro que tanto preocupaba a la burocracia.

Dos años antes de conseguir asesinar a Trotsky, tras de varios intentos fallidos, la GPU consiguió colocarle a León Sedov un agente, Zborowsky.

Zborowsky prepara la trampa

En una carta al padre del 6 de agosto de 1937 León Sedov escribe: “Durante mi ausencia [por algunos días de descanso[1]] será Etienne, con el que tengo una relación muy estrecha, quien me sustituirá (…). Etienne se merece una confianza plena en cualquier aspecto.” (7)

Etienne es Mark Grigorevich Zborowsky, alias Mordka, ucraniano, ex miembro del PC polaco, desde 1932 agente de la GPU, integrado en las filas trotskistas en 1934. Como se ve por esta carta, había logrado ganarse la confianza plena de León Sedov y convertirse en su principal colaborador. Justo mientras León Sedov escribía a su padre, Zborowsky enviaba un informe a Moscú en el que decía haber fotografiado el material del archivo de León Sedov y, en concreto, haberse apoderado de la agenda con las direcciones de los contactos de la red clandestina de los trotskistas. (8)

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Los informes de Etienne llegaban directamente al escritorio de Stalin, que seguía personalmente esta actividad de infiltración a la que otorgaba la máxima importancia. (9)

Etienne, como se descubriría más adelante, tendrá un papel fundamental en el asesinato de Erwin Wolf y estará entre los organizadores de los asesinatos de Rudolf Klement y de Ignace Reiss (dirigente de la GPU que pasó a las filas de los trotskistas). Pero los resultados más importantes de su actividad serán la organización del asesinato de León Sedov y su participación como delegado ruso en la conferencia fundacional de la Cuarta Internacional. Será él en estos meses quien propiciará la relación entre la ya citada Sylvia Ageloff y Jacques Mornard, alias Jacques Mercader, otro agente de Stalin, el asesino de Trotsky.

El asesinato en la clínica de la GPU

El 9 de febrero de 1938 León Sedov se encuentra mal: un ataque de apendicitis. Zborowsky lo convence para ingresar en la clínica Mirabeau, en la calle Narcisse-Diaz, en el distrito XVI de París, y para mantener en secreto “por motivos de seguridad” el lugar de su hospitalización. La operación de apendicitis transcurre sin problemas pero durante la noche del 13 al 14 de febrero León Sedov se encuentra mal. Es operado de nuevo el 15 y el 16 muere. Tiene solo 32 años. (10)

El parte médico oficial habla de “complicaciones posoperatorias.”

Trotsky no cree la versión oficial. Sabe que León Sedov era uno de los objetivos principales de la burocracia estalinista. Cuando recibe informaciones sobre la posibilidad de que Zborowsky sea un infiltrado, le pide a Klement que indague. Pero también Klement, como hemos visto, será asesinado pocos meses después.

Durante años no se descubrieron pruebas de que la muerte de León Sedov se debiese a un homicidio. Pero Trotsky no se equivocaba: más tarde, de hecho, se descubriría que el doctor Boris Girmunsky, director de la clínica y anestesista de la operación, era agente de la GPU y que la clínica parisina había sido comprada con seis millones de francos ingresados por la policía de Stalin (11). La clínica a la que Zborowsky había insistido en acompañar a León Sedov era una estructura controlada por la GPU. En lo que respecta a Zborowsky, se trasladó poco después a los Estados Unidos, donde siguió trabajando para los servicios secretos de Stalin. Arrestado por el FBI en 1955, confesó en el tribunal que había sido agente de la GPU. Esto no le impidió hacer carrera académica en los Estados Unidos como antropólogo. Murió en 1990, a los 82 años.

Un ejemplo para los revolucionarios de hoy

En el texto con el que recuerda al hijo asesinado, probablemente el texto más difícil que tuvo que escribir en su vida, Trotsky escribe: “Como auténtico revolucionario, León Sedov atribuía un valor a la vida solo en la medida en que está al servicio de la lucha del proletariado por su propia liberación.”

Por nuestra parte queremos cerrar este homenaje a León Sedov repitiendo las palabras empleadas por Trotsky: “Los acontecimientos grandiosos y amenazantes que se ciernen sobre nosotros necesitarán hombres de este tipo.” (12)

Notas:

(1) Sobre Sergej, hermano de León Sedov, se puede leer, en francés: J.J. Marie, Le fils oublié de Trotsky (Editions du Seuil, 2012). Sergei, que no había participado nunca en la política, fue arrestado por la policía de Stalin en 1936 y deportado al campo de trabajos forzados de Vorkutá, donde fue fusilado (en secreto) el 29 de octubre de 1937. Estaba acusado de haber organizado un atentado en la fábrica donde trabajaba: donde en realidad había habido un accidente por una fuga de gas. Su auténtica culpa (a los ojos de Stalin) era ser hijo de Trotsky.

(2) En L. Trotsky, “Lev Sedov, figlio, amico, combattente. Dedicato alla gioventù proletaria” (20 de febrero de 1938), edición italiana a cargo de Paolo Casciola, en los Cuadernos Pietro Tresso, n. 9, enero de 1998.

(3) El Libro rojo sobre el Proceso de Moscú puede leerse en marxists.org en varias lenguas, entre ellas traducido al español, en este link: https://www.marxists.org/espanol/sedov/1936/librorojo-1936.pdf

Otros textos de León Sedov se han publicado, en lengua italiana, en: Lev Sedov, Stalinismo e opposizione di sinistra: scritti 1930-1937, Prospettiva edizioni, 1999.

(4) La biografía de Trotsky (en tres volúmenes) escrita por I. Deutscher, publicada en los años cincuenta-sesenta (y traducida a varias lenguas), fue durante decenios la única biografía de Trotsky exenta de calumnias estalinistas. Desgraciadamente, el mérito de haber reconstruido la verdad de los hechos se combinó con los prejuicios y las concepciones fundamentalmente anti-trotskistas de Deutscher (aunque había sido en su juventud militante del movimiento trotskista). Todo el tercer volumen (El profeta en el exilio) está dedicado a demostrar la presunta inconsistencia del movimiento trotskista, haciendo una caricatura de los debates y de sus polémicas internas, banalizando discusiones teóricas cuya importancia, evidentemente, se le escapaba a Deutscher. Las páginas reservadas a la conferencia fundacional de la Cuarta Internacional en 1938 son una sucesión de “pequeña reunión”, “poco más que una ilusión”, etc. En un momento dado, el propio autor pone en contradicción su tesis, preconcebida, con la realidad y se pregunta cómo es posible que Stalin dedicara sus principales energías a intentar destruir el movimiento trotskista, dado que se trataba (según Deutscher, pero evidentemente no según Stalin) de pequeños grupos sin importancia reunidos en torno a un patético viejecito exiliado en México.

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Superior sin dudas es la biografía escrita por P. Broué, Trotsky (Fayard, 1998). Sin embargo, también aquí la fundación de la Cuarta Internacional (que Trotsky, aunque había sido el principal dirigente de la revolución rusa con Lenin, consideraba lo más importante que había hecho en su vida) queda reducida a un tentativo fallido, de tal manera que Broué le dedica una docena de páginas en un libro de casi mil páginas.

(5) Utilizamos en el artículo, como hacía Trotsky, la sigla GPU para designar la policía política rusa de los tiempos de Stalin, indigna heredera de la Checa (1917-1922) fundada por los bolcheviques en los tiempos de Lenin y Trotsky. En realidad este organismo, desde 1934, fue renombrado NKVD, más tarde NKGB, más adelante MVD y, desde 1954, KGB.

(6) Los hermanos Sobolevicius confesaron años después, en 1957, en un proceso en los Estados Unidos, que trabajaban para la GPU desde 1927 (ver J. Van Heijenoort, In esilio con Trotsky, edizione italiana: Feltrinelli, 1980)

(7) Ver J.J. Marie, Trotsky (Editions Payot, 2006, p. 454 de la edicion en francés).

(8) Ver J.J. Marie, Trotsky, p. 495. Sobre el mismo tema, también de Marie, se puede leer “Sur la mort de Léon Sedov” en Cahiers du Mouvement Ouvrier, n. 6, 1999 y el dossier “Les deux rapports de Zborowsky (Etienne) au Nkvd des 11 et 19 fevrier 1938 à propos de Léon Sedov” en el n. 7 (1999) de la misma revista.  Este y otros números de la revista, dirigida por Marie, se pueden leer en esta dirección web: https://cahiersdumouvementouvrier.org/les-cahiers/telecharger/

(9) Ver los artículos de S. Weissman, “Mark ‘Etienne’ Zborowsky: Portrait of Deception” publicados en dos números de Critique: Journal of Socialist Theory, vol. 39, n. 4, 2011 y vol. 43, n. 2, 2015.

(10) Para profundizar en la figura de León Sedov aconsejamos, además del texto de Trotsky citado aquí en la nota 2, la lectura de su biografía escrita por P. Broué: Léon Sedov, fils de Trotsky, victime de Staline (Les Editions Ouvrières, 1993) y, del mismo autor, el artículo: “Ljova le Fiston”, in Cahiers Leon Trotsky, n. 13. Recordamos que todos los números de esta magnífica revista (en francés) dedicada a la historia del trotskismo, dirigida por Broué, pueden descargarse de internet desde este link: www.marxists.org/francais/clt/

(11) De acuerdo con la reconstrucción por J.J. Marie en “Le faisceau de mensonges et de trucages du Guépéou”, publicado en Cahiers du Mouvement Ouvrier, n. 6, 1999.

(12) L. Trotsky, “Lev Sedov, figlio, amico, combattente. Dedicato alla gioventù proletaria” (ver nota 2).

Traducción al español: Gerardo