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El miércoles 18 de setiembre, cerca de 50 personas se reunieron en la sede del PSTU San Pablo para acompañar el lanzamiento del Dossier Marxismo y Ciencia, organizado por el Archivo León Trotsky, una iniciativa de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), con el objetivo de reunir, organizar y hacer público un amplio acervo sobre el marxismo, que ya cuenta con cerca de 29.000 documentos.

Por: Wilson Honório da Silva

El Dossier fue elaborado por militantes del PSTU, Walber Cruz (profesor universitario e investigador en el área de Ciencias Biomédicas) y Luis Fernando da Silva (especialista en Sociología Política y profesor jubilado de la Universidad Estadual de San Pablo). Abajo, además de hablar sobre el contenido del dossier, a través del debate realizado con Luis Fernando y de una conversación con Walber, presentamos también un poco de lo que es el Archivo León Trotsky.

Como destacó Ana Pagu, dirigente del PSTU-San Pablo, de inmediato es importante destacar que consideramos este Dossier de enorme importancia por razones que no se limitan a la actual coyuntura: “Para nosotros, también es una herramienta para luchar. Para los marxistas revolucionarios, la teoría siempre fue y será parte de las luchas concretas, entabladas en la realidad. Hoy, es verdad, la simple defensa del saber científico tiene una enorme importancia. Vivimos bajo un gobierno oscurantista que demoniza la ciencia, que quiere soterrar el conocimiento en el fundamentalismo reaccionario, pero, la importancia de apropiarse de lo que está disponible en el Dossier va más allá de esto. Es un arma más para luchar contra el sistema al cual Bolsonaro sirve”.

La lucha en defensa de la Ciencia

Luis Fernando explicó que uno de los criterios que orientó el trabajo fue disponer los textos para que ayuden a quien consulte el Archivo a entender cómo el Marxismo comprende la relación con la ciencia teniendo como punto de partida la más importante contribución en este sentido: el materialismo histórico dialéctico.

La idea es ofrecer un material que permita la comprensión de que la génesis y la evolución de la teoría en la cual el marxismo se fundamenta tiene como centralidad el “mundo material”, la realidad (social y de la naturaleza), cuyo funcionamiento se rige por el movimiento dialéctico (por las complementariedades y conflictos que se establecen entre apariencia y esencia, unidad y diversidad, cantidad y calidad, etc.).

Una teoría científica que es revolucionaria porque nos posibilita no solo una manera de explicar la constitución y evolución de la naturaleza y de la sociedad, sino que también nos ofrece un método de investigación sobre la realidad social (pasada, presente, y proyectada para el futuro a través de hipótesis construidas a través del análisis, de la investigación, etc.) indisoluble de la relación concreta con la propia realidad. Y, como consecuencia de esto, también es indisociable de una perspectiva de transformación radical de la sociedad capitalista que, como sabemos, se ha transformado en una feroz enemiga incluso hasta de la producción científica.

En este sentido, el Dossier es, antes que todo, una defensa de la propia ciencia, como destacó Walber Cruz: “Vivimos un momento en que la necesidad del uso del método científico se torna imperativa, como forma de contraponerse no solo a los ataques de los sectores más conservadores o oscurantistas de la burguesía, sino también de las propaladas pseudoteorías (idealistas, mecanisistas, academicistas, posmodernas, entre otras) que intentan, de forma mentirosa y liviana, cada cual con sus métodos y ritmos propios, distorsionar, descalificar o literalmente destruir la producción del conocimiento sobre la base del saber científico”.

Y, por eso mismo, lo que se espera es que la militancia y demás interesados puedan “acceder al contenido del dossier y utilizarlo como herramienta para el embate con las corrientes reformistas y neorreformistas, en temas y problematizaciones como concepción materialista de la sociedad (origen y desarrollo), las relaciones entre materia y pensamiento, las cuestiones metodológicas en la relación entre marxismo y ciencia o, incluso, la comprensión de la dialéctica como piedra fundamental de la lógica materialista”.

La Ciencia vulgarizada presa por la burguesía

Con ese objetivo, la primera sección del Dossier, titulada “Marx y las ciencias: génesis y afirmación del método dialéctico revolucionario”, reúne textos como las Tesis de Feuerbach (Marx, 1845), La ideología alemana (Marx y Engels, 1846), el capítulo sobre la importancia del método en el análisis de la metafísica de la economía política, en La miseria de la filosofía (Marx, 1847), y la Introducción a la contribución para la crítica de la economía política (Marx, 1859).

Durante la presentación, Luis Fernando destacó el contexto en que esa obras fueron escritas, algo fundamental para que se entienda la importancia de ellas en el debate sobre Ciencia. En términos históricos, ellos tuvieron que responder, en primer lugar, a un momento en que la producción del saber no estaba aún directa y enteramente al servicio de la burguesía (a pesar de servirle muy bien, principalmente para el propio desarrollo de la industria).

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O sea, en la primera mitad de los años 1800, la burguesía, dividida en varios sectores en disputa entre sí y todavía dando los primeros pasos en la Segunda Revolución Industrial (a través de la cual consolidaría su poder y abriría espacio para la expansión imperialista), tampoco había impuesto completamente su monopolio sobre la producción del saber o desviado (cuando no fraudado) la investigación científica para adecuarla fundamentalmente a sus propios intereses.

Era un momento, como recuerda Luis Fernando, en que las concepciones de desarrollo, progreso, emancipación humana, etc., aunque demarcadas por los límites del Iluminismo, brotaban de una “producción del conocimiento sobre la naturaleza que todavía no estaba vinculado inmediatamente a la cuestión burguesa” y cuando, por lo tanto, la producción intelectual y los científicos aún gozaban de una “relativa autonomía” en la búsqueda por entender el mundo a su alrededor y el sistema económico que se estaba gestando.

Consecuentemente, los escritos de Marx y Engels en este período, simultáneamente tenían que debatir con los científicos de esta época apuntando sus contradicciones, y construir un método analítico que permitiese, de hecho, comprender la naturaleza de los profundos cambios que ocurrían en el mundo.

Una necesidad que se acentuó y se profundizó rápidamente, en la medida en que la burguesía, a partir de la segunda mitad de los años 1800, se consolidó en el poder. Como recordó Luis Fernando, a partir de ahí “cada vez más la Ciencia ganaba una dimensión apologética del modo de producción capitalista y, en lugar de desvelar incógnitas, ella pasó a ideologizar el modo de producción, haciendo que los científicos comenzasen a producir cosas sobre la sociedad burguesa, mistificándola, sin el deseo, de hecho, de querer descubrir”.

Es por eso mismo que el término usado por Marx (en el prefacio de El Capital, en 1867) para referirse a los economistas de la época, “vulgares”, también puede ser aplicado a todo lo que se refiere al estudio de la naturaleza y la producción del saber desde entonces. La ciencia se vulgarizó porque se articuló de tal forma con los intereses de la clase dominante que se tornó un apéndice de los intereses inmediatos de los capitalistas y de su característica cada vez más “concentrada y monopólica”, como reflejo de la fase imperialista.

Desde entonces, como también destacó Luis Fernando, ya “no es más posible concebir el científico a través de la imagen que predomina en el sentido común: un individuo trancado en su laboratorio, entre libros, etc. Hace mucho, lo que predomina es el modelo de la gran empresa, de los laboratorios al servicio del mercado, etc. Y, también, de una visión “estancada”, sin movimiento, totalizante y totalizadora de la Historia, del mundo, y, también, de las Ciencias. Una visión, obviamente, adecuada a una clase dominante que quiere perpetuarse en el poder.

La materialidad del saber

Al mismo tiempo que tuvieron que responder a los rumbos que la burguesía estaba dando a la Ciencia, los revolucionarios tuvieron que presentar una alternativa a las formulaciones que estaban brotando de otro campo: el de los idealistas.

Ese es el terreno de batalla cubierto por los textos reunidos en el segundo bloque del Dossier –“Engels: la dialéctica de la naturaleza, el materialismo, la ciencia y el método”–, destacando la Introducción a la dialéctica de la naturaleza, Inglaterra (1867), el Anti-Dühring: la revolución de la ciencia según el señor Eugen Dühring (1877); Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (1886) y Del socialismo utópico al socialismo científico (1875).

En todas estas obras, Engels desarrolla el materialismo histórico dialéctico, cuyas bases estaban siendo construidas desde La ideología alemana, principalmente a través de las polémicas con algunos de los principales científicos de su época (de varias áreas, como Antropología, Filosofía, Ciencias Naturales, Economía, Ciencias Políticas, etc.) y, fundamentalmente, con las corrientes idealistas y las que se formaron alrededor del pensamiento de Friedrich Hegel (1770-1831).

Como fue resaltado por Luis Fernando, estos textos son fundamentales para entender la esencia del pensamiento marxista e, incluso, cómo las investigaciones de Engels (y, también, de Marx) sobre las llamadas Ciencias de la Naturaleza cumplieron un papel determinante en esta construcción, ya que: “Son ellas que traen un elemento, la materia, como centro de la producción del saber. La materia, siendo observada, analizada y teniendo sus propiedades verificadas. Esa concepción se aparta de las referencias que existían hasta entonces, basadas en una perspectiva especulativa, idealista, metafísica, y desplaza la Ciencia hacia el campo de la observación de la materia. Y materia, ahí, para Marx y Engels, se refiere tanto a las relaciones sociales de producción como también a la naturaleza y los fenómenos producidos por la naturaleza”.

El carácter dinámico y dialéctico de la Ciencia

Al mismo tiempo en que incorporaron profundamente esa dimensión materialista en su método científico, Marx y Engels hicieron una contribución inestimable también al criticar la forma como ella estaba siendo limitada en función de los intereses de la burguesía y su visión de mundo.

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La Segunda Revolución Industrial y el desarrollo del imperialismo estaban teniendo repercusiones profundas, radicales y contradictorias. Del fervor de la vida urbana a la explosión de la miseria; de los cambios en la estructura familiar al aumento de la preocupación con cuestiones de género, sexualidad y raza; del contacto con otras culturas a genocidios sangrientos; de la sensación de progreso a procesos revolucionarios como la Primavera de los Pueblos (1848) y la Comuna de París (1871); de los descubrimientos científicos y tecnológicos a las epidemias de cólera. Y todo eso hacía que la burguesía se lanzase en un proyecto de tentativa de “control” del mundo, que también se traducía en la creación de categorías, del establecimiento de fronteras en la clasificación de las cosas.

Algo que, como resaltó Luis Fernando, hacía que la ciencia burguesa fuese obligada a “mirar para la naturaleza en su materialidad, procurando disecarla, estudiando sus propiedades y leyes, pero con un límite: ellos veían estos fenómenos en su aspecto estancado, de forma inmutable”.

Pero el gran avance de Engels fue demostrar cómo el propio estudio de la naturaleza (de la Biología, la Física, la Química, etc.) prueba “que todo está en movimiento, sufre transformaciones, es impactado por la negación de la negación, da saltos de cantidad hacia calidad, etc.”, algo que la teoría burguesa del conocimiento pasó a secundarizar o menospreciar por completo.

Además, el sociólogo resaltó que Engels y Marx fueron esenciales para discutir las relaciones entre las “partes” y el “todo”; las articulaciones entre los fenómenos particulares y asilados (también en el campo de las ciencias) y el contexto más amplio.

Como también salió a la luz en el debate, la propia génesis de la teoría del conocimiento marxista es un ejemplo del proceso dialéctico, ya que Marx y Engels se apropiaron del conocimiento de su época, negaron lo que precisaba ser negado, formularon nuevas hipótesis, etc. Y, en gran medida, el propósito del Dossier es contribuir para que el proceso tenga continuidad.

La Ciencia y la disputa por la realidad

Para finalizar su presentación, Luis Fernando recordó que otro criterio que orientó la elaboración del Dossier fue la constatación de que “la concepción materialista y dialéctica se desarrolló en permanente conflicto, en embate directo, con las otras concepciones filosóficas de la teoría del conocimiento, desde sus orígenes”. Algo importante porque es en estos embates que los revolucionarios no solo profundizan y perfeccionan sus concepciones y métodos de análisis científico, sino también ponen a prueba sus relaciones con la realidad.

Teniendo en cuenta eso, se organizaron los otros cuatro bloques que hasta el momento componen el Dossier: Lenin y el embate filosófico contra el revisionismo reúne una serie de textos (de 1908 a 1914) que debaten la teoría del conocimiento a través de polémicas que contraponen el materialismo al empiriocriticismo, al idealismo y otras corrientes de la época. E, incluso, además de otros textos, trae el excelente “esbozo biográfico” en el cual Lenin discute los principios básicos del marxismo a través de la presentación de la vida de Marx.

El bloque siguiente es titulado “la concepción de Trotsky sobre ciencia y dialéctica materialista en el embate contra el revisionismo”, y trae contribuciones del fundador de la Cuarta Internacional alrededor de los más variados temas: problemas de la vida cotidiana, las relaciones materialismo dialéctico, ciencia y herencia cultural; el radio, el darwinismo y la cultura, entre otros. Además, también se dio destaque a los textos en los que Trotsky discute las bases de la dialéctica.

Este fue el mismo énfasis dado en el montaje del bloque siguiente: George Novack y la lógica (dialéctica) del desarrollo desigual y combinado, que además de disponer el libro en que Novack desarrolla su teoría más conocida, trae también el excelente “La revolución marxista en la lógica”, el primer capítulo de la “Introducción a la lógica marxista”.

Por fin, el bloque denominado Nahuel Moreno: Las ciencias como dimensión fundamental del marxismo, trae dos contribuciones esenciales del dirigente trotskista argentino. La primera de ellas discute el desarrollo histórico de la humanidad a través del materialismo histórico y es parte de la apostilla de un seminario sobre iniciación al marxismo, organizado por Moreno en 1959. La segunda, Lógica marxista y ciencias modernas, fue publicado en 1972 y trae textos de Moreno sobre (o en debate abierto con) el pedagogo Jean Piaget, el filósofo Galvanno Della Volpe, el existencialista Jean Paul Sartre, y el estructuralista Claude Levi Strauss, además de importantes ensayos alrededor de temas como lógica marxista y las diferentes concepciones sobre la ley del desarrollo desigual y combinado.

La Ciencia como herramienta de lucha

Al final de la presentación, Luis Fernando recordó que lo que distingue a los marxistas revolucionarios de los reformistas (incluso de los que aún se dicen marxistas) es entender que nuestra lucha en defensa de la Ciencia y, por sobre todo, el compromiso para desarrollarla de la forma más amplia posible tiene que ver con el hecho de que la entendemos como parte fundamental de la lucha por el poder. Una parte que con certeza no puede estar desconectada de todo lo que es la sociedad divida en clases.

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Por eso, el sociólogo defendió la importancia del Dossier también frente a la necesidad de responder a aquellos que buscan separar la teoría marxista de la “práctica marxista”, la revisan para adecuarla a proyectos reformistas o la refutan frente a la fragmentada y también anticientífica perspectiva posmoderna.

Finalizada la primera etapa, Walber Cruz comentó que, ahora, espera que la militancia se apropie del Dossier, lo utilice para sus estudios, contacte al Archivo para sugerir agregados y debates. Una apropiación que tiene un valor estratégico, pero, tiene un importante significado en el momento actual: “mientras mucho de lo que vemos a nuestro alrededor parece que está llevando a la humanidad a la barbarie, nosotros reivindicamos a Marx y su método científico, histórico y dialéctico para transformar el mundo, construyendo a la luz de la ciencia y del conocimiento la única verdad que interesa a la clase trabajadora, la juventud, los/as oprimidos/as: la destrucción de la propiedad privada y la imposición de la dictadura del proletariado con vistas al comunismo”.

Conozca el Archivo León Trotsky

En la abertura de la actividad, el equipo que organiza el Archivo habló un poco sobre el proyecto, cuya página en la web fue reformulada hace pocos meses. Iniciada en mayo de 2009, con solo 367 documentos, la página tiene hoy más de 28.600 documentos digitalizados y otros millares esperando para ser introducidos en la base de datos.

Entre lo que está disponible, hay contribuciones teóricas, polémicas, documentos de congresos internacionales y nacionales, publicaciones periódicas, cursos de formación marxista, fotos, audios y videos que retratan la actuación socialista revolucionaria.

También se destacó que el Dossier es parte de los esfuerzos del equipo y de la LIT-CI para incrementar aún más el acervo y ofrecer mejores herramientas de trabajo y contenidos que ayuden a la militancia a entablar las muchas polémicas que enfrentamos cada día en la militancia. Polémicas contra la extrema derecha y su propaganda ideológica reaccionaria, pero también con los llamados sectores posmodernos, con los reformistas y con los que giran alrededor de sus visiones de mundo.

Con este objetivo, además de la reformulación de la página, hubo una reorganización de su contenido, la adopción de nuevas herramientas para agilizar las formas de acceso y búsqueda y, también el desarrollo de varios nuevos proyectos. Hoy, por ejemplo, es posible acceder, en español, a las Obras Completas de Vladimir Ilich Lenin (1893-1923) y los Escritos de León Trotsky (1900-1940).

Existe, también, el rescate de la historia de la Liga Internacional de los Trabajadores y sus secciones, con la publicación de las colecciones completas de los periódicos publicados por las secciones de todo el mundo, por ejemplo, la del Brasil (Convergencia Socialista, de 1978 a 1994, y también Alicerce de la Juventud Socialista, dentro de este mismo período), y la de Argentina (Solidaridad Socialista, de 1982 a 1998).

Además, pueden ser encontrados todos los documentos de los Congresos realizados por nuestra corriente internacional, desde la Conferencia Mundial de la Tendencia Bolchevique de la Cuarta Internacional, en 1979.

Asista los videos con el equipo del Archivo León Trotsky, presentando las colecciones: Convergencia Socialista y Solidaridad Socialista.

El Dossier Marxismo y Ciencia es la tercera publicación en este formato. El de Palestina ya está totalmente disponible, con documentos históricos, artículos, mapas, videos, fotos, entrevistas, capítulos de libros y obras académicas, seleccionados por la militante palestino-brasileña Soraya Misleh. Otro, sobre la Revolución Cubana, está en proceso de publicación.

Por fin, se recordó que todos ellos tienen como criterio ser permanentemente actualizados, con la inclusión de nuevos materiales, etc. Y, además, se enfatizó que el equipo que coordina los Archivos está abierto a sugerencias sobre temas para nuevos dossiers.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.