Compartir

Los últimos 40 años trajeron poco de positivo al combate contra el racismo en Portugal. La población negra e inmigrante se encuentra entre la que menos gana, trabaja en condiciones más precarias, vive en los barrios más degradados y tiene menos acceso a la salud y la educación con derechos.

Por: Em Luta – Portugal

Junto con eso, la población negra e inmigrante es víctima de racismo y xenofobia cotidianos que se manifiestan en humillaciones verbales, agresiones físicas y hasta muertes. Muchos de los autores de estos crímenes racistas trabajan para el Estado portugués, por lo que estos actos permanecen en la más absoluta impunidad.

Fue sobre este telón de fondo, ilustrado por la bárbara agresión de que fue víctima la joven negra Nicol Quinayas a manos de un fiscal de los STCP en la noche de San Juan en Porto, que grupos y asociaciones antirracistas convocaron una manifestación para exigir el fin del racismo de Estado y la punición de los crímenes racistas. Esta acción de protesta tuvo lugar el pasado 13 de julio, en Largo S. Domingo, en Lisboa, y en ella estuvieron presentes centenas de manifestantes.

El Estado: agente de prácticas racistas

Em Luta estuvo en la línea de frente de esta manifestación antirracista. Nos levantamos contra el racismo y somos intransigentes con sus manifestaciones cotidianas, vengan ellas de donde vengan. No lo hacemos para poner a negros contra blancos sino para identificar a los autores de esta ideología, sus practicantes y sus principales beneficiarios.

Los sucesivos gobiernos PS, PSD y CDS que nos han (des)gobernado promovieron, por acción o por omisión, medidas que sembraron la exclusión social y racial. La ley de la nacionalidad aprobada en 1981 por la coalición Alianza Democrática (PSD, CDS y PPM) es un caso ejemplar.

Lea también  Escarnio: gobierno Bolsonaro divulga video que enaltece el golpe de 1964 y la dictadura

Instados a votar favorablemente una alteración legal que restableciese el derecho de suelo como criterio fundamental para la atribución de la nacionalidad, exigida por una petición promovida por el conjunto alargado de asociaciones y colectivos –entre los cuales Em Luta–, PCP y BE, los representantes de la izquierda parlamentaria, titubearon y traicionaron.

El PCP no suscribió las posiciones de la petición, manifestándose contrario al derecho de suelo como criterio para la atribución de la nacionalidad. Ya el BE, se manifestó favorable al derecho de suelo. No obstante, en el momento en que el Parlamento discutió las alteraciones a la Ley de la Nacionalidad, abdicó de defender su posición y viabilizó sin pestañear las alteraciones mínimas propuestas por el PS. Además, esa discusión y la alteración a la ley ocurrió semanas antes de la discusión de la petición sin que sus promotores fuesen avisados. El BE sabía eso, pero fue cómplice en esa maniobra del Parlamento, dejando a los activistas de la campaña en la ignorancia en cuanto las intenciones de la Asamblea de República.

Subráyese, a este propósito, que dirigente y figuras públicas del Bloque, ligadas a la lucha antirracista, se posicionaron por el cambio de la Ley de Nacionalidad llegando a integrar la campaña unitaria creada al efecto. Se verificó que estas tomas de posición poco influenciaron las tomas de posición de los diputados del BE, y que el Bloque tiene dos caras, una en la Asamblea de la República y otra frente a los activistas antirracistas.

Esta actitud de la izquierda parlamentaria está en línea con lo que ha sido la práctica de las direcciones del PCP y el BE a lo largo de los tiempos, al optar por invisibilizar el racismo como fenómeno presente en el Estado y en la sociedad portuguesa, responsable por acentuar las desigualdades sociales. El cuadro es aún más grave cuando se evalúa el papel de las centrales sindicales, que hacen del racismo un tema tabú en los lugares de trabajo.

Lea también  ¡Las trabajadoras migrantes y sus hijas, vamos a la huelga!

Contra el racismo, por el fin del capitalismo

En Em Luta dedicamos una atención particular a la discriminación racial. Por un lado, entendemos que el racismo es parte importante de un dispositivo ideológico forjado por la sociedad capitalista que hace de la diferencia un criterio para excluir y oprimir. De aquí se deriva que es la burguesía la clase social que más se beneficia con las prácticas racistas, visto que estas justifican los bajos salarios y la ausencia de derechos laborales que afectan a la mayoría de los negros y de los inmigrantes. En última instancia, las prácticas racistas en contexto laboral contribuyen para el rebajamiento de las condiciones del conjunto de la clase trabajadora.

Luchamos contra la xenofobia denunciando el espíritu de fortaleza que da cuerpo a las instituciones europeas con las cuales ningún partido con escaño parlamentario –PCP y BE incluidos– quiere verdaderamente romper. Por lo demás, ese discurso y esas prácticas racistas y xenófobas son servilmente reproducidas en Portugal por las instituciones del régimen portugués, a las cuales PCP y BE están presos.

El racismo es una emanación del sistema capitalista y sus manifestaciones no dependen de supuestas ondas conservadoras cabalgadas por Trump y sus seguidores. Además, las execrables palabras y las vergonzosas medidas de Trump no nos pueden hacer olvidar que Barack Obama, el primer presidente negro de los Estados Unidos, fue el presidente campeón de las deportaciones.

Em Luta tiene un programa consecuente de combate al racismo y a todo tipo de opresión y explotación, que pasa por la movilización contra el capitalismo y las instituciones políticas que legitiman esa opresión y explotación. Como dijo Malcom X, no existe capitalismo sin racismo.

Lea también  Honduras: se acentúa la relación colonial con EEUU

Una última palabra para la contramanifestación convocada por el PNR para la misma hora y lugar. La simple existencia legal de partidos que propagan el racismo y el ideario fascista, a pesar de lo que determina la Constitución es, por sí solo, demostrativo de la naturaleza racista del Estado burgués.

Traducción: Natalia Estrada.