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Este año se cumplieron 130 años de la abolición de la esclavitud en Brasil. Después de cuatro siglos de tráfico negrero, explotación, tortura y racismo, no hubo ninguna reparación para el pueblo negro por ese crimen inmenso. Sin dinero, sin derecho a tierras, herramientas o vivienda, los negros se convirtieron en rehenes de la burguesía racista, ahora no solo en las haciendas y en los ingenios, sino también en las fábricas, en las obras, en los astilleros y en todo tipo de trabajo en las ciudades.

Por Wagner Damasceno, de Florianópolis (SC)

Fábulas y paranoias racistas

A través de los ideólogos como Gilberto Freire, autor del libro Casa Grande & Senzala[1], la burguesía creó la fábula de que Brasil es una democracia racial. Por ello, intentan borrar nuestro pasado de lucha, vendiendo la idea de que el pueblo brasileño siempre fue pacífico e incapaz de rebelarse. De paso, quieren hacernos creer que no existe racismo en el país.

La verdad es que los palenques y las revueltas eran comunes durante la esclavitud y les causaban pavor a los dueños de haciendas. Para destruir el palenque Palmares[2], la clase dominante tuvo que movilizar millares de hombres durantes largos años y, después que mataron al líder Zumbi, le cortaron la cabeza y la exhibieron en plaza pública para amedrentar a todo aquel que se revelase contra el sistema (lea más en las páginas internas).

Sin embargo, la clase dominante nunca dejó de temerle al pueblo negro. Bastaban dos negros reunidos en el barracón para que hubiera represión, impidiendo que cualquier conspiración nueva surgiese de allí. Esa paranoia racista está en la raíz del comportamiento policial que humilla, arresta y tortura a los negros en las periferias; está en la raíz de la persecución a los obreros en las fábricas y a los peones en las obras de todo el país; también está en las raíz de la represión a las batallas de hip hop y poesía de la juventud negra. Al final, ellos saben que tenemos todos los motivos para acabar con este sistema.

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Por eso, el día 20 de noviembre es importante: para protestar y celebrar el Día de la Conciencia Negra y de la Inmortalidad de Zumbi y Dandara del palenque Palmares, que representan todas las revueltas y resistencias de nuestro pueblo en todo Brasil.

Preparar la lucha contra el gobierno racista de Bolsonaro
La revuelta y la confusión generadas por la traición del PT fueron tan grandes que la válvula de escape en estas elecciones fue apostar en un racista branco, oficial del Ejército y político hace casi treinta años para comandar el país con la mayor población negra fuera de África. Alguien que, en realidad, tiene la cara cara de esta sistema podrido.

Su misión es acabar con el 13º salario[3], hacer la reforma de la Seguridad Social de Temer y acabar con la CLT[4]. Para ello, Bolsonaro divide a los de abajo, sembrando el prejuicio contra negros, mujeres, indígenas y LGBTs con muchas noticias falsas y proyectos como Escuela Sin Partido, que impiden que los profesores y estudiantes debatan y cuestionen.
Además de eso, como el propio Bolsonaro ya indicó, él puede acabar con las libertades democráticas de los trabajadores, imponiendo una dictadura apoyada por la Fuerzas Armadas. Todo para preservar el sistema, el lucro y la propiedad de los ricos y poderosos.

Unir a los explotados y oprimidos en la Marcha de la Periferia

Necesitamos formar un polo de resistencia y de lucha con los obreros, la juventud, los indígenas, las mujeres negras y el conjunto de los trabajadores contra los ataques del gobierno Temer y del gobierno Bolsonaro. Es necesario hacer también una evaluación de los 14 años de los gobiernos del PT. Fueron muchos ataques a nuestro pueblo, con el aumento de las prisiones y de las persecuciones y asesinatos de negros, apoyados en la Ley Antidrogas, en la Ley Antiterror y en el uso de la Fuerza Nacional de Seguridad y de intervenciones militares, como la ordenada por Temer en Rio de Janeiro.

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Bolsonaro utilizará y perfeccionará esas medidas. Por lo tanto, la Marcha de la Periferia gana nueva importancia para la organización, la resistencia y la lucha de nuestro pueblo. Es una unidad de acción, o sea, una unidad entre todos los sectores que quieren luchar contra el genocidio negro, contra el racismo y en defensa de las libertades. Por eso, puede convertirse en la semilla de un frente de lucha y socialista de los negras y las negras.

En São Paulo, con la CSP-Conlutas, el Quilombo Raça y Clase, el Quilombo Brasil y otras organizaciones, está formándose un frente de movilización en las periferias, independiente de los gobiernos y de los patrones. Debemos inspirarnos en ese ejemplo para ir más allá de noviembre y preparar la organización y la lucha contra Bolsonaro y los racistas de turno. ¡Manos a la obra!

Notas:

[1] Libro publicado en la década de 1930, que idealiza las relaciones entre negros esclavizados y los señores, caracterizándolas como cordiales. 

[2] Palmares es el palenque más conocido de Brasil por sus más de 60 años de resistencia. Fue liderado por Zumbi y Dandara y se tornó un símbolo nacional de la lucha negra.

[3] En Brasil, los trabajadores en empleos formales, generalmente, reciben 13 salarios. El salario número 13 se paga integralmente en diciembre o se divide en dos partes que son pagadas al trabajador en noviembre y diciembre.

[4] Es la ley que regula los derechos laborales de los trabajadores en Brasil.

Traducción: Davis