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Nacionalidad para quien nace en territorio portugués, independientemente del origen o status de los padres.

Por: Antônio Tonga, Portugal

No todos aquellos que nacen en Portugal tienen derecho a la nacionalidad portuguesa. La ley de Nacionalidad actual contempla el derecho a la nacionalidad portuguesa al nacimiento, es decir, a aquellos que son hijos de padres portugueses, sin interesar donde nacen. En contrapartida, aquellos que nacen en Portugal pero son hijos de inmigrantes ven su derecho de nacimiento negado por esta ley, condenados a un estatuto de inmigrantes en el propio país. No se trata del derecho a tener doble nacionalidad (la ley portuguesa permite la doble nacionalidad), pues muchas de las personas en esta situación ni siquiera tienen condiciones financieras para obtener la nacionalidad en los países de origen de los padres, se trata sí, en gran parte de los casos, del derecho a no ser apátridas.

La Ley racista de 1981

Esta Ley no es inocente, y está imbuido en su espíritu el ideario racista de la burguesía portuguesa. Ora, veamos: de 1975 a 1981 tenían derecho a la nacionalidad portuguesa aquellos que nacían en territorio portugués (principio jurídico de jus soli), y también aquellos que eran hijos de portugueses (jus sanguini).

Nos preguntamos, entonces, ¿qué ocurrió de tan significativo en 1981? Históricamente, la presencia negra en Portugal tiene cinco siglos de existencia; sin embargo, en el período pos independencias de los PALOP (Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa), y con la sed de modernización impuesta por la nueva democracia portuguesa, en vísperas de la entrada de Portugal en la Comunidad Económica Europa (CEE), se dio una ola grande de inmigración proveniente de las antiguas colonias portuguesa de África. Así, en 1981 el gobierno de derecha (PPD-PSD-CDS-PP, y PPM) instauró el jus sanguini como principio único para la obtención de la nacionalidad al nacimiento, en una clara tentativa de cristalizar la identidad portuguesa exaltando un Portugal blanco y monocorde.

La Ley de la Nacionalidad y las desigualdades

La ley 37/81 dividió familias “afrodescendientes” entre aquellos que por haber nacido antes de 1981 eran portugueses, y los que nacieron después y no tenían ya derecho a la nacionalidad.

Mirar para la actual ley es tener un retrato perfecto del racismo en Portugal. El estatuto del inmigrante en Portugal, como en muchos otros países, arroja a los trabajadores a una condición de súper vulnerabilidad en el acceso a empleo digno, en el acceso a la educación, ya que al final de la enseñanza secundaria (media en el Brasil) 80% de los “afrodescendientes” fueron estadísticamente reorientados para las vías de enseñanza profesionalizante (tecnicaturas, oficios), con la falsa promesa de encuadramiento más rápido en el mercado de trabajo.

Hoy puede concluirse que la enseñanza profesionalizante sirve, entre otras cosas, para alimentar una división racial del trabajo en Portugal, pues alimenta las filas del ejército de reserva del capitalismo (el desempleo).

Al ser la comunidad negra aquella con mayor tasa de desempleo (29,8%), y también de desempleo joven, y teniendo en cuenta la pauperización de la misma, nuestra juventud es la más perseguida y criminalizada, y el clima de odio e intimidación por parte de las fuerzas de seguridad se traduce en una tasa de encarcelamiento siete veces superior a la de los ciudadanos de nacionalidad portuguesa.

Ora, si existe una política de conducir a los negros hacia afuera de las vías dichas normales de enseñanza –que, en última instancia, alimenta la ya referida división racial del trabajo–, y esta se traduce en una precarización de las negras y los negros en el mercado de trabajo, recibiendo estos los peores salarios, con los vínculos [laborales] más cortos y con pocos o ningún derecho, y siendo criminalizados por la policía en su espacio segregado, ¿cómo podemos afirmar que hay para las negras y los negros un espacio en la sociedad portuguesa?

La invisibilidad del drama negro en Portugal tiene los mismos autores del mito de la democracia racial en el Brasil, como Gilberto Freyre, fuertemente apoyado por el fascismo portugués, que llamó de Lusotropicalismo las relaciones supuestamente armoniosas que estableció con los pueblos autóctonos del África y del Brasil, el mestizaje forzado, la barbarie que destruyó a África y América, los nuevos proyectos neocoloniales, y todo es justificado e higienizado en el Lusotropicalismo.

Campaña por Otra Ley de la Nacionalidad

Teniendo en cuenta estos presupuestos concluimos que no es solo por el derecho a la nacionalidad que se lucha cuando se lanza esta reivindicación sino sí contra el racismo institucional, el papel del Estado portugués en la esclavitud, y las consecuencias estructurales que de ahí derivaron, siendo este el ámbito de creación de la Campaña por Otra Ley de la Nacionalidad.

La lucha por el balance del colonialismo portugués y por la deconstrucción de los descubrimientos es tarea central a ser cumplida junto a aquellos que firmaron el petitorio, que en su gran mayoría desconocían el hecho de que quien nace en Portugal hijo de inmigrantes no tiene derecho inmediato a la nacionalidad portuguesa.

Más de 42 colectivos, entre ellos asociaciones de habitantes de barrios de la periferia, de defensa de los derechos de los inmigrantes, de los derechos LGBT, y asociaciones feministas se suscribieron a la campaña, llevando este debate a la periferia junto a quien sufre en la piel el problema, a las facultades, disputando la conciencia de la juventud portuguesa.

Así llegamos al pasado 19 de octubre con un número muy superior a aquel que nos propusimos: fueron más de 8.000 firmas entregadas en el parlamento portugués.

Sin embargo, la campaña no puede parar aquí. Solo la lucha puede traer el cambio y solo la organización y movilización de las comunidades periféricas en torno a sus reivindicaciones puede traer medidas concretas por parte de un gobierno que, a semejanza de todos los otros, pocas o ninguna propuesta tenía en principio sobre la cuestión.

Siendo así, y en el ámbito de la lucha por la Construcción de la Marcha de la Periferia, por la insurgencia del pueblo negro en nivel mundial contra las políticas de exterminio que han sido aplicadas contra los negros en el Brasil, exponemos nuestro pequeño tributo para la discusión que se requiere mundial. Al fin de cuentas, y combinando nuestras experiencias, ¿cuál es la salida para el pueblo negro dentro del capitalismo, que no sea la barbarie total y la subyugación ya sea física o espiritual de nuestro pueblo?

En Portugal gritamos ¡Nacionalidad Ya! Como quien dice, nuestro pasado histórico nos muestra que somos la base de la pirámide, y que para arrancar cualquier derecho del capitalismo, tenemos que poner en cuestión toda su estructura de explotación, opresión, división, alienación y asesinatos. Por eso gritamos ¡Nacionalidad Ya! como quien grita ¡Abajo el racismo! ¡Muerte al Sistema Capitalista que lo genera y administra!

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 18/11/2017.-

Traducción: Natalia Estrada.