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Las mujeres nos levantamos, luchamos, organizamos barricadas y nos movilizamos en muchos rincones del mundo. Rompemos prejuicios y miedos, y así con los puños apretados vamos a las calles de Chile, Colombia, India, Turquía, Hong-Kong, Ecuador, Puerto Rico, Palestina, Bolivia, Francia, Iraq y otros puntos del globo.

Son luchas muy diversas, pero en todas, como mujeres trabajadoras también somos protagonistas y luchamos  junto al pueblo movilizado en contra los gobiernos y el sistema capitalista, en contra el machismo y la explotación. Nuestras propias reivindicaciones se colocan como urgentes, las expresamos en cada una de estas luchas, y reclamamos que sean apropiadas por las masas que se vuelcan a las calles.

Este 8 de marzo, no será un día más de conmemoración, no será un día para festejar que mujeres, que nada tienen que ver con las que sufren las penurias del capital, estén en puestos de gobierno. Este próximo 8M tiene que tener este espíritu que recorre el mundo, de Chile a Hong Kong,  y contagiar a quienes aún no salen. Este 8 de marzo debe ser ¡De lucha y revolución! Desde la LIT-CI nos pondremos a disposición de esta tarea desde todos los lugares donde estamos.

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Hace ya algunos años que distintos sectores feministas llaman a una huelga de mujeres para este día. Es algo muy bueno que las mujeres tomemos esa herramienta de lucha de la clase obrera, la hagamos internacional y reclamemos por los derechos de las trabajadoras, jóvenes y niñas.

En 1910 la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas propuso hacer del 8 de marzo un día de lucha mundial de toda la clase obrera por conseguir derechos como el voto e igualdad y por la liberación de la opresión y de la explotación para todas las mujeres trabajadoras, pero este día no logró ser internacional sino hasta después de que las obreras textiles de San Petersburgo dieran inicio con su huelga a la revolución obrera de 1917 que desde Rusia impactaría a todo el mundo.

En la actualidad sigue presente más que nunca esta necesidad de que el 8M vuelva a ser un día de lucha, un día que debería ser parte del plan de lucha de todos los explotados y oprimidos, no queremos que sólo las mujeres luchen ese día, queremos y necesitamos una huelga general POR LA VIDA DE LAS MUJERES Y SUS REIVINDICACIONES, que hacen parte fundamental de la lucha de toda clase trabajadora por un sistema socialista, sin opresión y sin explotación. Las penurias que sufríamos a principio del siglo XX siguen vigentes, y en algunos casos se agravan.

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Los feminicidios siguen aumentando a nivel mundial, las violaciones, acosos sexuales y secuestros para la trata de mujeres es moneda corriente. Tuvimos que cantar en diversos idiomas “El violador eres tú” para colocar en el escenario mundial la violencia sexual, simbólica y económica que sufrimos.

Nos violentan con jubilaciones de hambre y quieren obligarnos a trabajar hasta la muerte. Las reformas laborales pretenden someternos aún más, las jóvenes perdemos el acceso a la educación, nos precarizan la vida y nuestros empleos son inestables. Las que somos negras, migrantes, indígenas o diversas sufrimos la crueldad en todas sus formas y somos discriminadas laboralmente.

Queremos acabar con los crímenes de odio, decimos basta a la LGBTIfóbia y exigimos cupo laboral trans. Es una obligación de los gobiernos arrancar a las mujeres del flagelo de la prostitución y en lugar de “regularlo” para que los proxenetas aumenten sus ganancias, deberían garantizar trabajo para todas. En esta sociedad capitalista además de explotadas, muchas sufrimos opresión, acoso y violencia machista en nuestros lugares de trabajo, por el hecho de ser mujeres. Pero lejos de conformarnos, luchamos por condiciones laborales dignas. ¡Nuestros cuerpos y nuestra sexualidad no están en venta! ¡No somos mercancía!

El grito que pide el derecho a elegir el momento de la maternidad se vuelve más urgente y gracias a la lucha, toma cada vez más fuerza en muchos lugares del mundo. Pañuelazos y acciones callejeras piden aborto libre y legal, también exigen que no haya más presas por abortar y que la educación sexual sea obligatoria y no sexista en todas las escuelas. Urge que tengamos un sistema de salud universal y gratuito. No queremos controles parentales, muertas por abortos clandestinos, ni mujeres obligadas a alquilar sus vientres para poder comer. Queremos que todas las iglesias se separen de los estados.

Seguimos siendo esclavas de las tareas en el hogar, los planes de ajuste y austeridad de los gobiernos, sean de derecha o de “izquierda”, siguen colocando más y más tareas de cuidado sobre nuestras espaldas. Queremos que se rompa con la romantización de estas tareas y que haya políticas y presupuestos específicos para que nosotras dejemos de trabajar de 4 a 6 horas más que los hombres. Necesitamos que en todos lados tengamos un servicio de guarderías público y gratuito, pagado por los patrones.

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Nosotras vemos a los gobiernos de derecha que intentan recortarnos derechos, tratar nuestras vidas y la de los trabajadores como simples mercancías, sin embargo no creemos que el centro de este día sea pelear contra un “fascismo emergente”. Por el contrario creemos que las mujeres y los pueblos están levantándose y respondiendo a las políticas de hambre y represión de todo tipo de gobiernos, tanto de derecha como los que se autodenominan de “izquierda”. La revolución Chilena, la resistencia Palestina, las luchas en Francia o India, incluso la resistencia al golpe de Estado en Bolivia muestran que nosotras y todo el pueblo podemos y debemos salir a las calles.

En donde nos levantamos nos reprimen e intentan silenciarnos, este 8M nosotras saldremos a denunciar la represión, a decir que no soportaremos más que se utilice la violencia sexual como modo de tortura. Saldremos a exigir la libertad inmediata de todas las presas y presos políticos.

Nuestra lucha es parte de las luchas de la clase obrera y los pueblos, nuestras demandas deben ser levantadas por todos los que sufren y pelean contra las penurias del capital, por eso creemos que una huelga feminista solo de mujeres no alcanza, que incluso divide las fuerzas, nosotras queremos que el mundo se pare por nuestros derechos, queremos una huelga general por las mujeres.

Creemos que los sindicatos y centrales sindicales en el mundo, deberían romper la inercia, y poner su fuerza al servicio de nosotras. Seremos las trabajadoras, las mujeres pobres y las jóvenes quienes estemos al frente este 8 de marzo, quienes discutiremos las demandas y necesidades, pero la lucha debe ser de todos. Estamos convencidas que es imperante pelear contra el machismo en estas organizaciones y en la propia clase obrera para que las trabajadoras puedan sumarse en mejores condiciones a la pelea común. Necesitamos que los hombres de nuestra clase apoyen nuestras reivindicaciones y vengan con nosotras a fortalecer esta lucha, pues, ella hace parte de la lucha mas general de todos explotados y oprimidos en contra ese sistema y sus gobiernos.

A pesar de que la ONU y muchos sectores del feminismo quieran hacernos creer en la posibilidad de acabar con toda nuestra opresión bajo el capitalismo, empoderando mujeres de la burguesía, la realidad es que , incluso  esta fecha, declarada como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, emergió en una primera instancia como un movimiento de base de las mujeres inmigrantes que trabajaban en las fábricas textiles en Nueva York y que organizaron huelgas y acciones de masas por mejorar sus condiciones de trabajo y obtener el derecho a representación sindical.

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Este 8 de marzo queremos que sea un día de lucha y revolución, queremos que nuestra fuerza se sienta en el mundo y decimos que así como debemos estar al frente de las luchas en contra la ulta derecha, los gobiernos y los capitalistas,  no nos dejamos engañar por los puestos que una minoría de mujeres alcanzan en los gobiernos o empresas. Aunque  unas pocas rompan el famoso «techo de cristal», la mayoría seguimos pegadas a un suelo cada vez más pegajoso, que nos impide movernos. Tampoco dejemos que nos silencien con trampas parlamentarias o por los ataques represivos. Nosotras ahí estaremos y reclamaremos que se convoque en todos lados una huelga general y jornadas de protestas por nuestros derechos.

La LIT-CI se pondrá al frente de esta lucha y haremos todos los esfuerzos en su preparación, porque además de ser un derecho humano de primer orden, la lucha por la liberación femenina es parte de nuestra lucha cotidiana por la construcción de un mundo socialista donde, como dijo Rosa Luxemburgo, “seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”