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Las estudiantes marcan el camino

Las estudiantes han puesto sobre la mesa el malestar con los casos de acoso y abuso sexual, que hasta ahora habían sido naturalizados. Nos han hecho conversar sobre estos problemas, pero además sobre las protestas sin polera, o cómo debemos reaccionar frente a los acosos. Muchos hombres ahora tendrán en su cabeza todo ese malestar de las mujeres antes de lanzar algún “piropo” o acosarlas. Las estudiantes nos enseñan que no podemos seguir calladas/os: debemos luchar para hacernos escuchar y que respondan a nuestras demandas. Así lo dejaron claro en la marcha del 6 de Junio.

Por MIT-Chile

Las trabajadoras ¿cómo nos afecta el machismo?

Es cierto que tanto trabajadores como trabajadoras sufrimos los problemas de los empleos inestables, sueldos que no alcanzan para vivir, jornadas laborales agotadoras, en definitiva somos explotados por nuestros patrones. Sin embargo, las mujeres trabajadoras vivimos esta realidad de una forma más cruda, y es ahí en donde se refleja el machismo: recibimos menos sueldo que un hombre por el mismo trabajo; tenemos pensiones más bajas; realizamos una doble jornada laboral debido a las tareas domésticas. Además, sufrimos la violencia desde nuestros propios pares trabajadores: el acoso sexual, que nos traten como nanas, o niveles más bárbaros como casos de violación o violencia física-femicidios.

Mujeres, el género nos une, la clase nos divide

La realidad de las trabajadoras es distinta a la de las empresarias y ricas. Es cierto que el machismo afecta desde a trabajadoras pobres hasta a empresarias, pero es más cierto que hay mujeres que abusan, discriminan y explotan no solo a otras mujeres, sino que a niños/as y hombres. No solo por el hecho de ser mujer, significa que son aliadas en la lucha. Un ejemplo es Evelyn Matthei quien dijo “apoyar” la lucha de las mujeres. Sin embargo, es hipocresía, porque fue ella quien despidió a cerca de 70 profesoras y profesores de la comuna de Providencia; quien durante la dictadura de Pinochet fue jefa de Estudios de la Superintendencia de AFP, haciendo negocios con pensiones de mujeres y hombres, defendiendo a un régimen dictatorial que mató y torturó a hombres y mujeres. Las mujeres de la Nueva Mayoría tampoco se salvan: Bachelet impulsó la reforma laboral que atacó el derecho a huelga y a los sindicatos de trabajadoras y trabajadores, su gobierno reprimió tanto a mujeres como hombres mapuche etc.

Por esto no es verdad que mientras más mujeres haya en el poder todas las mujeres tendremos mejores condiciones, ya que la situación sigue igual o peor para las trabajadoras y sus hijas/os.

Los verdaderos responsables de perpetuar el machismo        

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Un conjunto de instituciones del sistema han reproducido la idea de que las mujeres somos inferiores u objetos sexuales: las escuelas, las universidades, la iglesia, los medios de comunicación, las leyes, el parlamento que las aplica y defiende, los gobiernos, etc. Es imposible que se acabe el machismo si no cambiamos estas instituciones, ya que ellas reproducen las opresiones.

La iglesia, por ejemplo, sigue defendiendo la idea de que la mujer es propiedad del marido y la posterga a un lugar secundario en la familia; o las mismas leyes y tribunales, que aún defienden que las mujeres ganemos menores sueldos.

Necesitamos leyes y una nueva educación al servicio de las y los trabajadores, que vayan no solo contra el machismo sino contra la explotación y otro tipo de discriminaciones. Por eso no basta solo con cambiar a las personas que están dirigiendo estas instituciones, sino que hay que destruir de raíz el objetivo de éstas para poder sentar las bases concretas para que exista el cambio cultural total.

Pero ¿por qué no es suficiente con hacer unos pequeños cambios a estas instituciones?, algunos cambios en las leyes y otras cosas como las que propone el Frente Amplio, ¿por qué es necesario destruirlas? Para dar esa respuesta, antes es necesario responder a quiénes reproducen el machismo, y son quienes dirigen y gobiernan estas instituciones: hombres y mujeres de la clase empresarial. Los intereses del empresariado van siempre en el sentido de aumentar su ganancia, su lucro. Para ello reducen costos a como dé lugar y se arman de una serie de instituciones que le permitan llegar a su objetivo: por eso las leyes, los tribunales, el parlamento, están a su servicio. Tener a un sector de la clase trabajadora en desventaja (oprimidos), a las y los empresarios les conviene, para rebajar aún más sus salarios y condiciones laborales. Además de que con las opresiones aumentan su nicho de ganancia, las opresiones sirven para dividirnos como clase: nos tienen machistas, xenófobos, racistas, para así impedir que nos identifiquemos como clase trabajadora y los podamos en conjunto enfrentar.

¿Por qué la clase trabajadora también debemos tomar la lucha contra el machismo en sus manos?

  • Porque el machismo nos afecta de peor forma a las trabajadoras y por eso debemos estar en primera fila luchando.
  • Porque Piñera en su “agenda de género”, propuso medidas engañosas, como el aumento de salas cunas, pero que ¡será costeado por las/los mismas/os trabajadores/as!. O ataques directos, al proponer aumentar la cotización de los trabajadores en las Isapres, para eliminar la brecha de cotización entre mujeres y hombres.
  • Porque los patrones y gobiernos utilizan la opresión para explotar aún más las mujeres.
  • Porque sabemos que con Piñera u otro gobierno que defienda a los empresarios nunca habrá igualdad entre mujeres y hombres. Para cambiar las instituciones y sacar a clase empresarial que se beneficia de las opresiones, necesitamos mucha fuerza y ahí no es suficiente con una lucha solo de mujeres, necesitamos a los hombres trabajadores, que vayan abandonando sus privilegios machistas y peleen a nuestro lado.
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A la lucha contra el acoso y abuso sexual, debemos agregar la lucha por el fin a la brecha salarial entre hombres y mujeres; contra la reducción del presupuesto de Salud que hizo Piñera, siendo la mayor reducción para Fonasa; contra su intención de modificar la Reforma Laboral para impedir aún más que las huelgas generen una paralización de la producción; por sueldos dignos; por el fin de las AFPs que roban tanto a mujeres como a hombres; una lucha que exija que las tareas domésticas sean tomadas por el Estado; por un presupuesto de emergencia para prevenir y combatir la violencia contra la mujer, que sea financiado con las platas que se llevan los empresarios del cobre o de las AFPs.

Para esto, es indispensable que:

  1. Como primer paso los sindicatos también comiencen a discutir estos problemas y los incorporen a sus exigencias en las movilizaciones. 
  2. Esto se debe replicar en barrios, juntas de vecinos.
  3. Impulsar desde estos lugares a enviar solidaridad efectiva a las estudiantes movilizadas.   Si se avanzara en la preparación de una gran huelga general que tome estas reivindicaciones, el movimiento tendría más peso y apoyo concreto.

Ejemplos históricos

Hoy se habla mucho de la lucha feminista. Es cierto que a través de las olas feministas -que fueron procesos de lucha de mujeres contra el machismo- se lograron importantes conquistas: En la primera ola fue la lucha por el derecho al voto; la segunda ola, luchó por guarderías gratuitas, aborto libre, igualdad de acceso al trabajo y a la educación. Estas luchas dejaron importantes conquistas y aprendizajes.

Pero, uno de los procesos que más conquistas y liberación trajo, tanto para la mujer como para la humanidad, fue la Revolución Rusa (RR), un proceso que partió con las mujeres obreras textiles a la cabeza. No es una exageración decir que con la RR, el gobierno obrero hizo en los primeros meses por las mujeres mucho más que los países capitalistas en todos los tiempos. La nueva Constitución estableció que las mujeres tendrían derechos iguales a los hombres en todos los terrenos de la vida. En 1918, se reglamentó la igualdad salarial entre hombres y mujeres, fue el primer Estado en efectuarlo.

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También en 1918 se aprobó un Código de familia nuevo que fue el más avanzado de todos los tiempos y que instituyó el matrimonio civil y simplificó al máximo el divorcio. Se aprobó el aborto libre y gratuito. No se criminalizó a mujeres prostitutas, sino que se tomaron medidas para resolver las causas que las obligaban a prostituirse: se les atendía de forma gratuita en los hospitales y se intentó mejorar su nivel cultural y sus posibilidades de empleo, con esto la prostitución desapareció. Una de las principales tareas impulsadas por el Estado obrero fue la socialización de las tareas domésticas: El Estado se hizo responsable de guarderías, lavanderías y comedores sociales. Todo esto fue en el marco de un cambio profundo en el cual la sociedad estaba al servicio de los y las trabajadoras, no de los empresarios que explotan y lucran con nuestros derechos. Esto luego retrocedió a causa del gobierno posterior del dictador Joseph Stalin, y con la derrota de la revolución socialista en otros países, hasta que reinstauró el capitalismo en Rusia.

La RR fue una experiencia muy enriquecedora, pues mostró que la lucha del conjunto de la clase obrera con un proyecto claro, fue capaz de derrocar los gobiernos empresariales, y pudo tener conquistas mucho más profundas en comparación con lucha solo de las mujeres. Por eso es central que la clase trabajadora tome esta lucha en sus manos.  Tenemos de retomar ese camino.