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En junio, en una serie de regiones de Rusia, el Ministerio de Salud ruso y la Administración de las Maternidades anunciaron la prohibición por algunos días de la realización de abortos (diario Kommersant, 03/08). La prohibición temporaria fue parte de la campaña “Me regale la vida”.

Por: POI – Rusia

Esta medida significó que las mujeres que buscaron apoyo médico para realizar aborto en esos días se vieron obligadas a “esperar”. Como es sabido, cada semana más de gestación aumenta los riesgos de salud para la mujer en el caso de realización del aborto. En caso de que la mujer haya buscado el servicio en la 12° semana de gestación, la última en que el aborto puede ser realizado en Rusia, entonces la “prohibición temporaria” se tornó para ella en prohibición absoluta, obligándola a tener el bebé a la fuerza.

El diario trae tales “argumentos” de los burócratas del gobierno y del Ministerio de Salud en defensa de esta medida, uno más absurdo que el otro.

Así, la ginecóloga jefe de la región de Primorye, declaró que la acción estaba encaminada a “defender a los bebés aún no nacidos”. Bueno, un bebé acostumbra ser considerado un bebé exactamente por haber nacido… Es un absurdo equivalente a plantear “los muertos que aún no murieron”… De todos modos, tales argumentos, que colocan el embrión por encima de la mujer bajo el aparentemente justo argumento de defensa de los niños no nacidos), sirve exclusivamente como tentativa de eliminar el derecho de las mujeres (estas sí, nacidas), transformándolas en apéndices de los embriones.

La médica jefe de la Maternidad n.° 3 de Vladivostok, Sagaydachnaya, declaró: “Con la prohibición temporaria de la realización nosotros queremos reforzar la importancia de cada uno cuidar de su propia salud, recordando la responsabilidad que deben tener hombres y mujeres por sus decisiones y actos. Estos días no deben ser vistos como una prohibición sino como una reflexión, ahí está su principal importancia”.

¡Fenomenal! ¡Negar apoyo médico en nombre de “reforzar la importancia de cada uno cuidar de su propia salud”! Si alguien jugando al fútbol se quiebra una pierna, tampoco debe ser ayudado: ¡pues que quede tirado en el campo con la pierna quebrada reflexionando sobre su responsabilidad! Y por qué entonces no aplicar “prohibición temporaria” de tratamientos dentales, por ejemplo: ¡pues que el paciente sufra una semana con dolor de diente, pensando sobre su comportamiento, para que entienda que debe cepillarse mejor los dientes! En el caso del aborto, cuando el plazo es particularmente importante, el eslogan “cuidar de la salud” es un crimen declarado contra la salud de las mujeres.

En Yakutia, la Secretaria de Salud de la región, declaró: “La acción ‘Me regale la vida’ generalmente se restringía a una campaña de concientización sobre el embarazo, pero este año la dirección del sector se decidió por la prohibición temporaria de la realización de abortos en el nuevo Centro de Natalidad de Yakutske. Esta decisión fue motivada por la falta de resultados de las campañas anteriores en lo que respecta a la reducción de la cantidad de abortos realizados”.

Tarea difícil: el gobierno explica, explica y explica que es necesario “regalar la vida” y no realizar abortos, pero las mujeres, y en especial las adolescentes, continúan realizándolos… (¿no será debido a la razones sociales, como el empeoramiento de las condiciones de vida bajo el gobierno Putin y la ausencia de las más elementales políticas de concientización sobre el tema?). Pero, ya que es así, “tenemos una nueva forma, la prohibición!” ¡Si las mujeres no entienden “por bien”, pues que sea “por mal”! Y así se resuelve la cuestión…

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El site del Ministerio de Salud de Ryazan informa: “La acción (prohibición temporaria) está ligada a las festividades del ‘Día de la Familia, Amor y Fidelidad’ y ocurre en la semana del 9 al 15 de junio. A lo largo de estos días, abortos en los hospitales y clínicas no serán realizados”. O sea, ¡en nombre de la “Familia, Amor y Fidelidad” se obliga a las mujeres a tener hijos a la fuerza o esperar pasar el feriado para realizar el aborto, con riesgos para su salud!

Analizando estos “argumentos”, típicos de la Edad Media, proferidos por los burócratas de Putin, uno puede quedarse pensando: al final ¿quiénes son estas personas? ¿Cómo se puede odiar tanto a las mujeres, al punto de querer obligarlas a parir por la fuerza, como en una hacienda de ganado? Pero todo este oscurantismo es solo la expresión de la política de Putin y de la ideología ultraconservadora dominante, que viene de arriba.

La acción “Me regale la vida” partió del “Fondo de Iniciativa Sociocultural”, cuya presidente es la esposa del primer ministro ruso, Medvedeva. En el site del Fondo se informa que “la acción de la organización está volcada a la realización de proyectos para la mejora de la situación demográfica y social en las familias rusas”. La pregunta es: ¿cómo mejorar la situación social de las familias rusas obligando a las mujeres a tener hijos en condiciones en que “no hay dinero, pero aguanten firmes”, como declaró el propio primer ministro de Putin? La campaña es oficialmente apoyada por el gobierno a través del Ministerio de Salud.

Sobre el hecho de que las mujeres necesiten a veces recurrir al aborto no hay obviamente nada de bonito. Pero hoy, en el marco del capitalismo en crisis, el recurso del aborto es fundamentalmente una consecuencia de que tener un bebé se torna un gran problema para las familias y en primer lugar para las mujeres. Cuando no hay condiciones adecuadas de vivienda, cuando los salarios están bajos y en caída, cuando no hay guarderías ni jardines de infancia para niños debajo de los tres años de edad, y muchas veces ni después de esa edad. Cuando el peso fundamental de una tarea que debería ser social, la educación de los niños, el capitalismo con sus poderes la coloca exclusivamente sobre las espaldas de las familias de los trabajadores.

Toda la propaganda oficial de referirse a las mujeres como incubadoras y la ideología de los “valores familiares” reflejan solamente la necesidad de los capitalistas de reproducir esclavos asalariados y la voluntad de depositar todo este trabajo en las espaldas de la propia fuerza de trabajo, para la cual la “célula familiar” se adecua perfectamente. En la ideología de los “valores familiares” toma parte toda la ideología machista, reduciendo a la mujer al papel de “guardianes del hogar” («küche, kirche, kínder» – “cocina, iglesia, niños”, como decía la propaganda oficial de la Alemania nazi) y depositando en las espadas de la mujer la mayor parte del peso, dotando a los trabajadores hombres de relativos privilegios dentro de la familia, convirtiéndolos así en agentes de la opresión de las mujeres trabajadoras. Al final, todo eso sirve para dividir a la clase trabajadora y reforzar su explotación y opresión en interés de la clase burguesa.

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Lo fundamental sería garantizar que la crianza de los niños no fuese un dolor de cabeza para familia aislada ni un peso para las mujeres sino una tarea colectiva de la sociedad. Para que las frases bonitas como “no hay niños de los otros” se volviesen una realidad y no fuesen como hoy solo frases hechas que no se condicen con la realidad donde la propiedad privada se extiende a los niños. Eso no significa de ninguna manera “tomar a los niños” de su país sino sí criar a los niños, o sea, una nueva generación de la sociedad, como una tarea dividida entre toda la sociedad. Comenzando por el nivel más elemental, con guarderías, jardines de infantes, escuelas y servicios de salud de hecho públicos, gratuitos y de calidad, para que los “costos” de la crianza de los niños deje de ser de los padres. Obviamente, todo eso choca con los intereses de un puñado de capitalistas parásitos. Y hay que erradicar esos parásitos, para que la riqueza de la sociedad, resultado del trabajo de las personas, retorne a ellas mismas, y no a las cuentas bancarias de los parásitos. Esta es la tarea de la revolución proletaria y del socialismo. Y entonces los abortos perderán su causa material, por lo menos en la forma que conocemos hoy.

En Rusia hoy, el gobierno Putin impone a los trabajadores un nuevo nivel de explotación y pobreza: hasta en el nivel oficial se admite que con el nacimiento de un bebé la familia frecuentemente corre el riesgo de caer por debajo del nivel de pobreza y que ha surgido en el país la categoría de pobreza infantil.

Al mismo tiempo, hasta campañas elementales de educación sexual en las escuelas para evitar el embarazo no deseado (así como enfermedades venéreas) son tratadas por el gobierno Putin como “amorales”, “pervertidoras de la juventud”, “tabú”, con el apoyo de la Iglesia Ortodoxa. Y hacia las mujeres obligadas a recurrir al aborto es dirigida toda una campaña moralizadora del gobierno Putin y de la Iglesia Ortodoxa contra su derecho de decidir si tener o no hijos. El propio procedimiento del aborto es muchas veces precedido de los hipócritas “Días de silencio” que, con la disculpa de “dar a las mujeres la oportunidad de pensar una vez más”, de hecho se vuelven días de terror psicológico contra las mujeres, depositando en ellas la responsabilidad por el aborto.

Toda esa hipocresía oscurantista sofocante, típica de la Edad Media, se hace aún más grotesca cuando recordamos que justamente las mujeres rusas fueron las primeras en el mundo que conquistaron el derecho legal al aborto en clínicas públicas, gracias a la Revolución Proletaria de Octubre, bajo la dirección de los bolcheviques, afirmando así también los derechos de las mujeres proletarias.

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En los así llamados “países democráticos desarrollados”, las mujeres conquistaron tal derecho solamente medio siglo después de la Revolución Rusa. En la mayoría de los países hasta hoy les es negado ese derecho a las mujeres. Esta prohibición cuesta cada año la vida de millares y millares de mujeres, que por la ausencia del aborto legal en clínicas seguras y de calidad se ven obligadas a recurrir a servicios clandestinos, con todos los riesgos subsecuentes. Así, eslóganes del tipo “Me regale la vida” se convierten de hecho en “Me regale la muerte”. Sufren por eso fundamentalmente las mujeres trabajadoras y pobres. Es para ellas que un embarazo indeseado puede significar una catástrofe en relación con su posición social. Además, son ellas las que no pueden recurrir a un aborto en el exterior, en clínicas de lujo, como hacen las mujeres burguesas.

No hace mucho en Irlanda, las mujeres conquistaron el derecho al aborto. En la Argentina, este año las mujeres fueron protagonistas de grandes manifestaciones por el derecho al aborto. Su lucha se tornó un símbolo para los trabajadores de todo el mundo, no solo para los del sexo femenino, pues es una cuestión que toca a toda la clase trabajadora de conjunto. En Polonia, la tentativa del gobierno reaccionario de prohibir el aborto llevó a las manifestaciones de masa que obligaron al oscurantismo a retroceder.

Hoy en Rusia, la tentativa del gobierno reaccionario de Putin de imponer la “prohibición temporaria” al aborto es un claro ataque a la conquista de las mujeres en la Revolución Rusa, de su derecho a decidir tener o no hijos, y cuándo hacerlo. Este ataque es reforzado por la Iglesia Ortodoxa Rusa, que exige el quite del aborto de la lista de servicios ofrecidos por la salud pública en el país. Y eso justamente en el momento en que Putin anunció planes para convertir parte de los servicios de salud gratuitos a pagos. No se sienten todavía con fuerza suficiente para prohibir directamente el derecho al aborto, pero desde ya van saboteándolo. Y eso exige una reacción enérgica.

Traducción: Natalia Estrada.