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El gobierno dice que “no tiene presupuesto” para la ley votada en el parlamento.

Por: Katia – IST, Uruguay

Violeta tenía 74 años cuando su pareja la golpeó y ahogó en un arroyo de Quebracho, a fines de mayo. En Maldonado se registró otra muerte de una mujer, esta vez en un local comercial cerrado, donde entraron dos personas pero solo una salió con vida.

El 3 de junio, como todos los años desde hace ya algún tiempo, se conmemoró una nueva jornada de Ni una menos. Este movimiento en la región y el mundo viene expresando nuestro repudio a la violencia machista a la que estamos expuestas las mujeres todos los días, así como los numerosos y brutales feminicidios que van en ascenso. En Argentina las calles se tiñeron de verde mientras miles se manifestaban no solo contra los feminicidios, sino por el aborto legal y los derechos de la mujer.

En países como Estados Unidos hay una ola de denuncias a violadores y acosadores, sobre todo en Hollywood. No es que no existieran antes: ahora las denuncias salen a la luz. El movimiento #MeToo (Yo También) demostró que es hora de destapar lo que estaba oculto.

¡La lucha es nuestra!

La Coordinadora de Feminismos cuenta 21 feminicidios en lo que va del año, los medios rastrean 15, debido a las diferencias en definiciones. Como sea, el número es enorme. Incluso la CEPAL coloca a Uruguay entre los 10 países con más feminicidios en relación al número de habitantes.

Hace menos de un año que se aprobó la ley integral contra la violencia de género, pero ha quedado en claro que sin presupuesto suficiente no se soluciona el problema. Sin dinero para combatir la violencia machista, la ley es solamente un papel. Y el gobierno del Frente Amplio ya ha dicho que no hay dinero para llevarla a delante, que no tiene presupuesto.

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En realidad lo que no tienen es vergüenza. Todos los partidos políticos que levantaron la mano para votar la ley son cómplices de permitir que el recorte vaya también contra la mujer.

Nosotras desde Lucha Mujer sabemos que ninguna ley nos solucionará los problemas de fondo y que nuestros derechos los deberemos conquistar en las calles y en la lucha junto a nuestros compañeros. Y esta lucha como siempre repetimos no es sexos, sino de clase.

Debemos salir masivamente a las calles y reclamar:

Presupuesto ya contra la violencia hacia la mujer. Y sabemos que el dinero está, que hay mucho, pero el gobierno tiene otras prioridades. Por ejemplo, en los millones de dólares que se pagan cada año de la deuda externa.

Es desde allí que debería salir lo que hay que destinar a la lucha contra los feminicidios, para tener lugares de atención con personal las 24 horas para mujeres víctima de violencia.

Necesitamos crear centros especializados con equipos multidisciplinarios donde existan psicólogos, trabajadores sociales y médicos que tengan un real acompañamiento de cada caso.

Y si hablamos de violencia no podemos dejar de lado la lucha contra la explotación sexual, la trata y los abusos a niños y niñas. Aún hoy, a pesar de los años, las mujeres siguen siendo mercancías en todo el mundo.

A todo esto sumamos el pedido de el cumplimiento verdadero de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Existe el problema de que muchos médicos no quieren realizar el procedimiento o acompañar a la mujer alegando objeciones de conciencia. Incluso aquellos que lo hacen, siguen el largo proceso que dicta la ley que somete a las embarazadas a cuestionarse cada segundo su decisión, como si no fuéramos capaces de decidir sobre nuestro propio cuerpo. Fuera el tribunal de inquisición que impone la ley, una piedra más en el camino para que las mujeres elijamos cuándo y cómo ser madres.

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Todo esto podemos lograrlo si nos unimos en la lucha. Debemos salir a las calles, con nuestros compañeros varones, para exigir no morir más por violencia machista, poder decidir sobre nuestros propios cuerpos y tener igualdad de condiciones laborales.

Artículo publicado en Rebelión n.° 47, junio de 2018.-