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Balance sobre el caso Beatriz



El lunes 3 de junio se le practicó una cesárea a Beatriz. Esta joven, centro de la polémica en las últimas semanas, corría peligro de muerte si continuaba con su embarazo. Ante la presión ejercida a nivel internacional, centralmente con la solitud de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, se autorizó la intervención de la cual nació un bebé sin cerebro que murió 5 horas después. Esta es una historia cruenta donde la opresión a una mujer de clase pobre y el conservadurismo de las entidades gubernamentales y religiosas, representan la polarización de un debate urgente en el país: la despenalización del aborto.

 

Desde la edición anterior de El Proletario se ha dado seguimiento al caso de Beatriz y dejamos clara nuestra posición, extendiéndolo al tema de fondo anteriormente mencionado y vinculándolo con la opresión de la mujer. Como ya lo dijimos, la situación vivida por esta muchacha la viven miles de mujeres en nuestro país y en el mundo entero.



Antes de la suspensión del embarazo, Beatriz tenía 25 semanas de gestación. Con el claro peligro de muerte si se continuaba el embarazo, la justicia burguesa dio un no rotundo, desatendiendo la preocupación de los médicos, grupos feministas y de la misma Beatriz. La artritis, hipertensión arterial, insuficiencia renal y lupus eran solo algunas enfermedades que llevarían a la joven a la muerte.



La Red Familia, la Fundación Sí a la Vida y la Iglesia católica, entre otros grupos, cerraron filas contra la vida de Beatriz, utilizaron todo su poder político y económico para presionar a los magistrados de la CSJ a que dilatasen el proceso., Julia Regina de Cardenal, presidenta de la reaccionaria Sí a la Vida, se refirió de manera hipócrita al caso: “según la información que hemos logrado recopilar, los médicos que la están tratando han llevado este problema de la manera correcta velando por su bienestar, sabiendo que el bebé que está en su vientre va a morir cuando nazca. No sabemos cuánto tiempo vaya a vivir, es más, incluso puede morir hasta en su vientre”[1].



Por otra parte, grupos feministas denunciaban la situación.Mónica Roa, de la organización Women´s Link Worldwide, recuerda que la situación económica de la joven ha sido fundamental en este caso. “Si Beatriz fuera una mujer con recursos, esto no le estaría pasando", "La prohibición del aborto, incluso cuando la propia vida está en riesgo, obliga a las mujeres pobres a tener que escoger entre morirse o convertirse en criminales, y eso es absolutamente contrario a la justicia y a los derechos humanos"[2], afirma Roa.



Se ha negado, una vez más, un derecho democrático a la mujer trabajadora

 

Más allá de estas dos posiciones, consideramos que la resolución final del caso no es para nada una victoria. El objetivo principal era interrumpir inmediatamente el embarazo de Beatriz, sin importar la restricción de las 24 semanas pautadas por ley. Nos parece que hay dos hechos graves que reflejan este hecho: no solo no se garantizó el derecho democrático fundamental al aborto, sino que se puso en peligro la vida humana de la muchacha. En este sentido vemos que los grupos más conservadores salieron a respaldar el accionar de las autoridades de salud.



El único sector claro en defensa de Beatriz fueron las agrupaciones feministas, pero de forma limitada, porque nunca se buscó un vínculo con los demás sectores del movimiento de masas (sindicatos, agrupaciones estudiantiles, partidos políticos, et.) para informar sobre el tema y ganarlos a una campaña de solidaridad y denuncia en favor de la joven. Además no se visualizó claramente el caso en el contexto más general de una lucha por la despenalización del aborto.



No fue una victoria porque no se reconoció el derecho de la mujer trabajadora a realizar el aborto si así lo quisiera. Tampoco en ninguna de sus elaboraciones se destacó fuertemente el hecho de que son las trabajadoras explotadas a quienes se les priva de este derecho, mientras que las mujeres burguesas lo realizan libremente. Nos parece que las organizaciones feministas que reivindican la resolución de la CIDH están equivocadas pensar que hubo un avance.

 

El aborto en el marco de la opresión contra la mujer



Debemos de tener claro que las mujeres, siendo un mayoría poblacional indiscutible (alrededor del 52.7%), continúan siendo oprimidas y sufriendo la explotación en carne viva. La sociedad capitalista ha estructurado un sistema social jerárquico basado en un conjunto de ideas, prejuicios, símbolos y costumbres respecto de las mujeres, por la que el sexo masculino domina y oprime al femenino, es decir, el patriarcado, cuya manifestación más cotidiana es la ideología y las practicas machistas.



Otra de las formas de opresión contra la mujer es la violencia, sustentada en la ideología machista que mantiene y replica esa condición de sometimiento y discriminación de las mujeres a través de prácticas y actitudes que son reproducidas a los hombres del capitalismo, y una de ellas es el control del cuerpo que ejercen las instituciones burguesas sobre la mujer. Por eso a pesar de estar viviendo en pleno siglo XXI, alrededor del mundo son conocidas prácticas de violencia contra las mujeres que van desde la violencia física, psicológica, sexual, económica, etc.



Consideramos que penalizar el aborto implica no solo negar a las mujeres el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos sino que entorpece cualquier avance en este sentido. Los discursos basado en la defensa de la vida y la familia tiene como objetivo mantener el régimen de propiedad privada de la clase dominante, donde uno de los elementos fundamentales reside en el control sobre la mujer y su sexualidad para preservar la explotación del capitalismo, razón de ser del patriarcado y el machismo.

 

El movimiento sindical y popular debe iniciar el debate sobre la despenalización del aborto



Como se dijo anteriormente, el papel de las feministas fue importante porque visibilizó ante la opinión pública la necesidad del aborto de la muchacha. Sin embargo, no deja a luz el verdadero problema de la mujer, por que se limita al simple hecho de la exigencia de que se le practique el aborto a Beatriz y tampoco se hacen propuestas de fondo para que se hagan los cambios a ley que penalizan de forma absoluta cualquier forma o causa de aborto.



Creemos que no basta luchar por el reconocimiento de derechos para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, por que se cae en el grave error de tomar la cuestión de género como una reivindicación más.  Es necesario dejar claro que el problema de la mujer no es un problema de género, sino un problema de clase.



El tema de la despenalización del aborto es polémico, como se vio en la opinión pública referente al caso Beatriz. Sin embargo se hace urgente que el movimiento sindical y popular encare el tema.



Dicha discusión incorpora también las mejoras al sistema de salud posibles para que el Estado garantice este derecho a las mujeres que así lo deseen; también implica una verdadera “revolución” en nuestro sistema educativo, cortar con la injerencia de la Iglesia en estos temas en beneficio de la enseñanza laica, la cual genere una educación sexual sin tabúes ni prejuicios morales. Estas y otras tareas solo se lograrán si todos los sectores del movimiento de masas las toman como una de sus banderas prioritarias y se movilicen para su consecución.


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[1] http://www.lapagina.com.sv/nacionales/81502/2013/05/12/Salud-pone-en-duda-resultados-de-Medicina-Legal-en-caso-de-Beatriz
[2] http: //www.lapagina.com.sv/entrevistas/80707/Julia-Regina-de-Cardenal-Quieren-legalizar-el-aborto-utilizando-el-caso-de-Beatriz