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El caso de Beatriz ha conmocionado la vida política salvadoreña en los últimos días. La vida de esta joven de condición humilde depende del dictamen de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes acogieron un amparo para valorar si el caso amerita la suspensión del embarazo. 

Desde El Proletario queremos discutir y externar nuestra posición con respecto a este tema, extendiéndolo al polémico debate sobre la despenalización del aborto. Desgraciadamente esta situación la viven miles de madres que no pueden decidir sobre su propio cuerpo.

 
Beatriz lleva en su vientre durante 19 semanas un niño con nulas posibilidades de sobrevivir: el lupus, padecimiento que causa por error que las células enfermas ataquen a las sanas, generó en ella artritis, hipertensión arterial, insuficiencia renal, entre otras enfermedades que afectan el sistema inmunológico. Esto, por ende, sugiere la inevitable complicación de su embarazo. Aunado a esto, el bebé viene sin cerebro, cuestión que imposibilita cualquier signo de vida en el mismo.
 
Actualmente Beatriz está incomunicada; no se le permite a sus familiares estar con ella durante el suplicio que vive, solamente con autorización de los médicos. Con muy poca información sobre la salud de su esposa, Mauricio deambula con el primer hijo de la pareja por el Hospital de Maternidad, esperando que se acate la recomendación de los médicos y se le practique el procedimiento.
 
Rápidamente la reacción de los grupos conservadores no se hizo esperar. La Red familia, la Fundación Sí a la Vida y la Iglesia católica, entre otros grupos, cierran filas contra la vida de Beatriz, expresando que “¿De dónde sacan estos grupos que hay miles de muertes por no abortar? No hay estadísticas. ¿Esta gente por qué quiere legalizar el aborto en el país? Por razones políticas, ideológicas, económicas y así muchas otras razones oscuras[1].”
 
Por otro lado Vanda Pignato, Primera Dama y Secretaria de Inclusión Social expresa una posición igual de vergonzosa: “Lo que no me gusta es que se quiere utilizar electoralmente un tema que no está en pauta del gobierno… el gobierno no está debatiendo ese tema, no está queriendo cambiar las reglas del juego; quien está trayendo ese tema son sectores que lo quieren utilizar simplemente con objetivos electorales.”[2] Esta postura de respeto a la legalidad es la misma del FMLN y demás partidos burgueses.
 
Organizaciones de derechos humanos abogan para se le practique la suspensión del embarazo, incuso se ha interpuesto un recurso ante la CSJ. Han encabezado algunas acciones de protesta que, aunque de forma aislada, han visibilizado el tema ante la opinión pública.
 
La despenalización del aborto: un debate urgente y necesario
 

Esta situación de Beatriz la viven miles de mujeres en El Salvador. Unos cuantos datos al respecto reflejan esta realidad:

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Un estudio del Ministerio de Salud, entre 2005 y 2006, encontró que de 2,500 muertes maternas registradas en la red pública y en el Seguro Social, 100 fueron por causas relacionadas con el embarazo. 19 murieron con el feto en el útero cuando este aún estaba vivo y tenía menos de 20 semanas de gestación, y otras seis fallecieron por un aborto. El estudio también muestra que 32 % fallecieron porque la gestación complicó una enfermedad preexistente y eso es lo que los médicos en Maternidad creen que podría pasarle a Beatriz, pues el lupus ya se desarrolló a tal grado de provocarle artritis, anemia e hipertensión arterial”.[3]

 
Debemos recordar también que por año se practican alrededor de 7mil abortos clandestinos en clínicas, hospitales privados y en zonas marginales del país. Todo esto en el marco de una reglamentación completamente represiva y reaccionaria. Hasta el año 1998, si bien se castigaba el aborto, lo posibilitaba cuando había violación, el bebé sufría malformaciones o cuando la madre estaba en riesgo de morir. Todas esas leves cuestiones se borraron de un porrazo: a partir de ese año fue el Código Penal y luego la Constitución con la reforma al artículo 1  que dispuso que la vida quedaba definida desde el momento de la concepción, además de imponer penas de cárcel a quienes lo practicaban y a los médicos que lo llevaban a cabo.  A partir de ahí el estado salvadoreño es uno de los 5 en el mundo-incluido el Vaticano- el cual prohíbe cualquier tipo de aborto.
 
Desde la UST apoyamos completamente a Beatriz y demandamos que se le practique el aborto inmediatamente en las mejores condiciones de salud posibles garantizadas por el Estado. Además denunciamos las posiciones hipócritas y reaccionarias de las organizaciones religiosas y “provida”, quienes en nombre del bienestar humano guardan un silencio cómplice ante las múltiples muertes por abortos practicados en condiciones de alto riesgo. Son esos mismos sectores que se niegan a cuestionar la legislación quienes explotan a las mujeres trabajadoras y tienen todas las posibilidades para despedirlas en caso de embrazo.
 
Creemos además que esta importante lucha debe ir más allá. Como dijimos anteriormente, es una realidad que viven las mujeres trabajadoras en su conjunto, quienes no tienen derecho a decidir el instante de su maternidad. Por eso exigimos inmediatamente la despenalización del aborto, que este sea libre y gratuito para las mujeres que así lo desean. También, y pese a que nuestro Estado es laico, se requiere avanzar en una educación sexual sin injerencia de las instituciones religiosas en las políticas públicas. Solo así podemos garantizar entre otras cosas, el acceso a anticonceptivos de calidad.
 
 En este sentido hacemos un llamado a las organizaciones populares a dar a fondo esta lucha, y a las organizaciones sindicales a asumirla como una de sus banderas prioritarias. Es una reivindicación que la clase trabajadora en su conjunto debe tomar, teniendo claro que la vía privilegiada para imponer este derecho fundamental es la movilización.
 
¡Todas somos Beatriz!
¡Educación sexual para decidir!
¡Aborto legal, seguro y gratuito para no morir!

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