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En Argentina en junio del 2015 más de medio millón de personas se movilizaron contra la violencia hacia las mujeres, de igual manera que lo hicieron cien mil en España el pasado 7 de noviembre. También en España en menos de tres días se recogieron más de 50.000 firmas contra una manifestación convocada por los “ultramachistas” en Barcelona y Granada, en el pasado mes de febrero, que efectivamente fueron prohibidas. Las milicias de mujeres kurdas, junto a las milicias de su companeros hombres, siguen luchando contra el reaccionario ejército de Daesh, también conocido como EI.

Por LIT-CI

Las trabajadoras de la educación protagonizaron innumerables huelgas en varios países, Brasil, Colombia, Italia, los y las trabajadoras del estado han realizado recientemente grandes movilizaciones contra la política antiobrera de Macri en la Argentina. Dos huelgas generales se han realizado en Grecia en lo que va corrido del año, contra los planes de austeridad del gobierno de Tsipras, en las que los sectores de servicios públicos, que cuentan con mayor porcentaje de mujeres, han sido decisivos. Incluso en Atenas las mujeres organizan casas de mujeres para solidarizarse entre ellas, frente al desempleo y el hambre. Los profesores palestinos están desarrollando una importante huelga, que cuenta con una gran composición femenina y es una huelga por fuera de los sindicatos oficiales lo que la hace aún más significativa. Esta lucha hace parte de la histórica y valiente lucha del pueblo palestino contra el gobierno sionista de Israel que les ha arrebatado su territorio y su libertad, en la que las mujeres han mostrado un inmenso coraje.

La explotación y la opresión se recrudecen producto de la profunda crisis del sistema capitalista. Un sistema que profundiza cada día más las desigualdades sociales. En un extremo una ínfima minoría de ricos y poderosos y en el otro millones de pobres cada vez más explotados económicamente y oprimidos política, social y culturalmente. Un sistema predador de la naturaleza que está produciendo desequilibrios ambientales de tal calado que pueden llegar a ser irreversibles en corto tiempo. Un sistema que de crisis en crisis, nos niega hasta el más elemental derecho al empleo. Tan solo en los países desarrollados hay 44 millones de parados, ni que hablar de los países semicoloniales.

Los gobiernos encabezados por mujeres que defienden los planes imperialistas no nos representan. Estamos al lado de los hombres y mujeres de la clase trabajadora contra el machismo y la explotación para transformar el mundo, y luchar por igualdad y libertad efectivas para las mujeres trabajadoras.

Las mujeres trabajadoras: las más explotadas

El informe de la OIT sobre empleo del 2015, corrobora lo que hemos dicho. “Sólo una cuarta parte de los trabajadores del mundo tiene una relación de empleo estable.” “muestra que, en los países de los cuales se dispone de datos (que abarcan 84 por ciento de la población activa del mundo), tres cuartas partes de los trabajadores están empleados ya sea con contratos temporales o a corto plazo, en empleos informales con frecuencia sin ningún contrato, como cuentapropistas o en empresas familiares sin remuneración. Continúa mostrando cómo este tipo de contratos afecta sobre todo a las mujeres “Otra tendencia actual es el incremento del trabajo a tiempo parcial, sobre todo entre las mujeres jóvenes. En la mayoría de los países con información disponible, los empleos a tiempo parcial crecieron con mayor rapidez que los empleos a tiempo completo entre 2009 y 2013.

Efectivamente se trata de un crecimiento, no de una novedad. En la década del 90 caracterizada por el gran auge del neoliberalismo, los capitalistas encontraron en la reestructuración de los contratos de trabajo una fuente enorme de ganancias. Así en miles de fábricas de los países semicoloniales, las plantas de trabajadores fijos fueron poco a poco modificadas hasta alcanzar vía la tercerización, invertir la relación porcentual. Una mínima planta de fijos y una enorme de trabajadores temporales a los que era más fácil imponer salarios de hambre, cero prestaciones y cero estabilidad, como un chantaje permanente para evitar su organización y su lucha. Las mujeres fueron blanco privilegiado de este tipo de contratos. Alrededor de 73 por ciento del déficit mundial de empleos en 2014 se debió a una disminución del empleo entre las mujeres, quienes constituyen sólo alrededor del 40 por ciento de la fuerza laboral del mundo, señala el informe de la OIT. Más allá de la frialdad de las cifras, esta realidad golpea de manera drástica a las mujeres si tenemos en cuenta que hoy en el mundo ha crecido de manera alarmante la cantidad de madres cabeza de familia, de las que depende exclusivamente la manutención del hogar y que tienen que soportar no una ni dos jornadas, muchas veces por los contratos a tiempo parcial o por horas, trabajan en dos o tres sitios diferentes, más la jornada adicional del trabajo doméstico. Tienen que aguantar el maltrato de patrones, el acoso laboral y sexual, la negación de permisos por asuntos familiares y una cadena de sufrimientos infames. En el sector de los servicios en donde la mano de obra femenina es del 70% o más también se expresa con bajos salarios, recortes en derechos y legalización de la inestabilidad por la vía de evaluaciones permanentes para mantener el empleo como es el caso de la educación.

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También las más oprimidas y vulnerables

Desde finales del año pasado, la prensa ha registrado la creciente epidemia del virus Zika, en varios países de América Latina, producida por la picadura del mosquito Aedes Aegypti. Los organismos de salud han encontrado que en mujeres embarazadas puede producir microcefalia en el feto. Los gobiernos han prendido las alarmas, pero más allá de campañas simples de prevención, o del llamado a las mujeres para que no se embaracen, no son capaces de tomar las medidas necesarias. Como siempre los sectores más pobres de la población son los más afectados por las pésimas condiciones de salubridad en las que tienen que vivir y por las lamentables restricciones en los servicios de salud.

Es urgente levantar una campaña mundial por el pleno derecho al aborto legal de las mujeres que frente a este enorme riesgo, decidan interrumpir su embarazo.  
Aquí queda clara la hipocresía de la burguesía, que mientras se desgarra las vestiduras en los diarios y la televisión, diciendo lo “preocupados” que están, no dudan en mantener las legislaciones restrictivas sobre el derecho al aborto, o de poner toda suerte de trabas en los países que la ley contempla este derecho en casos de afectación a la salud de la madre o la malformación del feto, también brillan por su ausencia los planes para mejorar el acceso a anticonceptivos. El papa Francisco ya sentenció: la iglesia permite el uso de anticonceptivos, en este caso, pero jamás el derecho al aborto, porque lo considera un crimen. A la iglesia no le parece un crimen condenar a la mujer y a sus hijos a una vida de sufrimiento.

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Las mujeres inmigrantes: victimas de machismo y racismo

Pero no solo este hecho muestra la opresión a la mujer y el machismo que campea en la sociedad. Según una encuesta realizada por Amnistía Internacional, entre los miles de inmigrantes y refugiadas que llegan de Africa y el Medio Oriente a las puertas de Europa, en la crisis migratoria más grave desde la segunda guerra mundial, la mayoría de las mujeres encuestadas afirmaron haber sido víctimas de alguna expresión de violencia machista. La citada organización afirma que “mujeres y niñas refugiadas sufren violencia, agresiones, explotación y acoso sexual en todas las etapas de su viaje desde Siria e Irak hacia Europa, incluso cuando están en territorio europeo”. Todas las encuestadas dijeron a Amnistía haberse sentido amenazadas e inseguras durante el viaje, mientras denunciaban que, en casi todos los países por los que habían pasado, los traficantes, el personal de seguridad u otros refugiados las habían sometido a malos tratos físicos y explotación económica, las habían manoseado o las habían presionado para que tuvieran relaciones sexuales con ellos. Tirana Hassan, directora del Programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional, informa que «las mujeres y las niñas que viajan solas y las que lo hacen sólo acompañadas por sus hijos, se habían sentido especialmente amenazadas en las zonas de tránsito y los campamentos de Hungría, Croacia y Grecia.”

La situación ya de por sí terrible de miles de migrantes que lo hacen producto de circunstancias relacionadas con la falta de empleo, la pobreza, situaciones de violencia extrema en los países africanos y la guerra en Siria, arriesgando la vida propia y la de sus familias, se ven agravadas por las medidas racistas de los gobiernos y los aparatos represivos de los países de destino. Organizaciones de derechos humanos que operan en la región, denuncian cómo las mujeres y menores de ambos sexos son chantajeados por las mafias de tráfico de refugiados, que las venden como esclavas sexuales. No podemos olvidar como las mujeres en medio de los conflictos bélicos son usadas como trofeo de guerra, violadas con el objetivo de humillar al enemigo.

Como si esto fuera poco, tenemos que enfrentar también y de manera decidida a grupos de hombres que se comienzan a organizar, afortunadamente todavía de manera muy molecular. Son los llamados “ultramachistas” que se autodenominan “ el regreso de los reyes” y que abogan por la legalización de la violación en privado, contra el derecho de las mujeres a trabajar, contra la igualdad de los sexos porque según ellos no somos iguales, las mujeres somos más brutas y por tanto no deberíamos tener derechos políticos. Es el machismo llevado al extremo, que en Europa va siempre junto al racismo: ¡ultramachismo rima con fascismo!, sin lugar a dudas. O los llamados “posmachistas” que se ubican como víctimas de las pocas medidas que los estados han tomado en contra de la violencia hacia las mujeres.

Unidad de la clase obrera para enfrentar la crisis económica

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En América Latina, la crisis ya está instalada. Los pronósticos del FMI para 2016 y 2017, anunciados en febrero de este año son bastante sombríos, y fueron corregidos con respecto a los del año anterior, con tendencia a la baja, y en los países desarrollados todo indica que se puede ir a una nueva recesión.

Mientras que los capitalistas hacen sus cuentas en decenas de dígitos, cifras enormes que no caben en la cabeza de los trabajadores, a nosotras nos toca contar en monedas y recurrir a las artesanales alcancías. Esta es la realidad, cuando la economía capitalista crece, solo caen migajas -cuando caen-, para la clase obrera y los sectores explotados por el gran capital. Cuando se anuncias crisis y recesión nos piden ajustarnos más el cinturón. Por eso lo que podemos esperar son más y más de las recetas ya conocidas y aplicadas por gobiernos neoliberales en todo el planeta. Desempleo, bajas salariales, contratos de trabajo chatarra, reformas tributarias en las que les bajan los impuestos a los capitalistas y le suben a los impuestos al consumo como el IVA, baja de los pisos para el aumento de los impuestos a la renta, recortes del presupuesto a la salud y la educación, recorte de los servicios sociales de maternidad y cuidado de niños, ancianos y discapacitados que se recarga en la doble jornada de las mujeres, alza en las tarifas de los servicios públicos y de transporte, aumento de la edad y las cotizaciones al sistema de pensiones, etc.

Nuestra respuesta debe ser la unidad de la clase obrera y los asalariados para responder con la lucha, la huelga y la movilización, a estos planes. No hay salida en el sistema capitalista. En las luchas cotidianas iremos forjando una salida obrera por una nueva sociedad en la que terminemos de una vez por todas con la explotación y con todo tipo de opresión. Una sociedad socialista.

Por eso nuestro grito de guerra como parte de la clase obrera mundial debe ser ¡Que la crisis la paguen los ricos! Basta de planes de austeridad, que de eso tenemos bastante. ¡Basta de explotación! ¡Basta de opresión y de violencia contra las mujeres y los oprimidos! ¡Basta de contratos chatarra, plan de empleo estable para las mujeres! ¡Derecho pleno a la salud reproductiva y el aborto! ¡Plan de pleno empleo para la clase obrera!