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En 1969, los actos homosexuales eran considerados crímenes en casi todos Estados Unidos. Homosexuales, bisexuales y personas trans tenían prohibido asumir cargos en el servicio público. No tenían acceso a la salud y a la educación públicas. Eran considerados enfermos y pervertidos.

Por: PSTU – Brasil

El 28 de junio de 1969, los homosexuales que frecuentaban un bar llamado Stonewall Inn, en Nueva York, cansados de la represión que sufrían en las constantes razias policiales, se enfrentaron con la policía y tomaron las calles por cuatro días, armando barricadas y resistiendo la violencia del Estado.

En esa lucha, quienes estuvieron al frente fueron principalmente las mujeres lésbicas, las travestis negras y los gays inmigrantes. Ese es un dato interesante que actualmente la burguesía intenta esconder. Muestra que la revuelta de Stonewall, además de ser contra la violencia policial fue también contra toda la represión y explotación que LGBTs pobres, negros e inmigrantes sufrían cotidianamente.

La revuelta de Stonewall tuvo una repercusión tan grande que causó efervescencia en todo el mundo. El año siguiente, el 28 de junio de 1970, se organizó la primera Parada LGBT, con más de 10.000 personas en Estados Unidos.

A partir de entonces, el 28 de junio pasó a ser el día del Orgullo Gay, y el ejemplo fue seguido en diversos países. En este día, los homosexuales afirman su historia de resistencia y combate a la homofobia. Con eso, surgieron las famosas Paradas y el movimiento LGBT actual, que impuso transformaciones a la sociedad, derribó leyes anti-homosexuales, y conquistó algunos derechos en diversos países.

LGBTs en el Brasil

El Brasil es uno de los países que más mata LGBTs en el mundo. La violencia lgbtfóbica, la falta de empleo, la marginalidad, y la falta de políticas públicas, además del riesgo de violaciones correctivas y de expulsión de la casa, son una perversa rutina. Todos los gobiernos son conniventes con esa situación y usaron los derechos LGBTs como moneda de cambio durante las elecciones.

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El gobierno homofóbico de Bolsonaro entabla un combate ideológico a la población LGBT. Ya dijo que “prefiere tener un hijo muerto a uno homosexual”. Su objetivo es fomentar el preconcepto, dividir a la clase trabajadora y profundizar sus ataques contra nuestros derechos. Los ataques que el gobierno prepara, como la reforma de la previsión, afectan a los más vulnerables, como las LGBTs, que ocupan los puestos más precarios y, por eso, serán las más afectadas.

Recientemente, como fruto de la lucha histórica de las LGBTs, el Supremo Tribunal Federal (STF) votó a favor de la criminalización de la homofobia. Bolsonaro criticó al STF y dijo que la medida podría perjudicar a los gays, impidiendo que las empresas los contraten.

La criminalización de la homofobia es importante, sin duda, pero sabemos que el Brasil tiene una larga tradición de leyes que no salen del papel. Es la sociedad capitalista que oprime y explota a todos los trabajadores, todos los días, a cambio de lucro para un puñado de empresarios, banqueros y latifundistas. La homofobia está directamente ligada a esos mecanismos.

En este sistema, los oprimidos son forzados a trabajar bajo condiciones de superexplotación. Por esa razón, las LGBTs son marginadas de forma permanente, ocupan los trabajos más precarios, como en salones de belleza o en empresas tercerizadas de telemarketing, sufren más asedio y explotación, y conviven todo el tiempo con la amenaza del desempleo.

Solo el fin de toda opresión va a acabar con la homofobia. Pero eso solo es posible con el fin del capitalismo, un sistema basado en la opresión, y con la construcción de una sociedad socialista, sin oprimidos y sin opresores. Las lecciones de Stonewall nos apuntan el camino, el de la lucha y la movilización al lado de los trabajadores y de la juventud.

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Día del Orgullo LGBT: la privatización de las Paradas

El 28 de junio siempre fue, tradicionalmente, un día de lucha, el Día del Orgullo LGBT. Ir a una parada LGBT siempre fue un día en que travestis, transexuales, lésbicas y gays salían de sus armarios para decir que, además de existir, estaban allí para resistir y luchar contra el preconcepto y la discriminación.

Lamentablemente, la mayoría de las LGBTs desconoce su propia historia. Eso es así porque en el capitalismo interesa mucho a la burguesía y sus gobiernos domesticar el movimiento. Mercantilizarlo es todavía mejor. A partir del crecimiento de las Paradas y de la apropiación del espacio de lucha por el mercado pink, con los carros de sonido de clubes nocturnos, por ejemplo, la mayoría de ellas, como la de San Pablo, dejó de ser el 28 de junio y pasó a realizarse en el feriado prolongado de Corpus Christi.

Formalmente, la edición conmemorará 50 años de Stonewall. No obstante, la privatización de la Parada muestra cómo el evento está muy distante del espíritu de la revuelta de medio siglo atrás.

En San Pablo, la Parada está patrocinada por la red de sándwiches Burger King. En 2011, la red fue condenada a pagar U$S 3,5 millones a una pareja gay víctima de homofobia por funcionarios de una de sus sucursales en el Estado de Nueva Jersey, Estados Unidos.

Los gobiernos estaduales y municipal también se apropiaron del evento transformándolo en una gran fiesta, dejando sin efecto las reivindicaciones y la denuncia de la realidad cotidiana sufrida por las LGBTs. La expectativa de la Prefectura de San Pablo es que la Parada movilice más de R$ 288 millones [72 millones de dólares, aprox.], valor estimado el año pasado.

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En las Paradas, además de música, deberíamos hacer resonar las reivindicaciones y la indignación contra la homofobia.

Traducción: Natalia Estrada.