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Firmada durante el primer día de gobierno, la medida provisoria (MP) n°870/19 excluye a las personas LGBT de medidas para la promoción de derechos humanos. La MP, que trata sobre cambios en Ministerios y sus departamentos, explicita que en el nuevo “Ministerio de la Mujer, de la Familia y de los Derechos Humanos”, dirigido por la pastora evangélica Damares Alves, están incluidos explícitamente las “mujeres, niños y adolescentes, juventud, personas adultas mayores, personas con discapacidad, afro-descendientes, minorías étnicas, sociales e indígenas”. La ministra, al asumir su puesto, dijo que esa “omisión” no impide que el tema sea tratado.

Por Gabriela Hipolito

En el país que más mata travestis, y transexuales en el mundo, la ausencia asumida es un golpe muy grave.

Desde 2001, en la Conferencia Mundial contra del Racismo, la Discriminación Racial, Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Durban, África del Sur, la lucha del movimiento LGBT fue reconocida por el gobierno brasileño.

Aunque el combate efectivo a la homofobia nunca haya sido realizada por los distintos gobiernos, las medidas oficiales que sacamos de ellos son puntos de partida para la lucha que llevamos a cabo a lo largo de la historia, llena de avances y retrocesos.

Si el 2018 empezó con el reconocimiento de importantes derechos de las personas trans, ahora no solamente esos derechos sino que todas las demandas LGBT están en riesgo. Sea por la falta de presupuesto, de políticas específicas, o por la propia homofobia que la omisión del tema sigue promoviendo. La histórica lucha por la criminalización de la homofobia, hecha durante los gobiernos de Temer, Dilma y Lula, demuestra que ningún gobierno hasta ahora realmente luchó por la existencia y dignidad de esta población.

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Lo que hizo de cualitativo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue utilizar su combate ideológico a la población LGBT para profundizar sus ataques sobre la clase trabajadora. Sumado a eso, también ocurrió el envío de las demandas indígenas a la rapiña del agronegocio, y el mismo gobierno fue capaz de ajustar el salario mínimo aún por debajo de las proyecciones del gobierno Temer.

Para las personas LGBT, los cambios en cuestiones básicas de derechos humanos abren un espacio cualitativo para la ampliación de la opresión y explotación de este sector.

Si con la reforma de trabajo los derechos de los trabajadores serán negociados directamente con los patrones y si con las reformas anteriores del gobierno Dilma la atención al desempleo fue reducida cualitativamente, ¿qué decir de una persona LGBT en el mercado de trabajo?

La profundización de estas reformas, las pésimas condiciones de trabajo y salarios, además de las mínimas garantías de estabilidad debido a la tercerización, ejercerán sobre los trabajadores más vulnerables sus más nefastas consecuencias.

Si el subempleo ya es una realidad para el conjunto de las personas LGBT, los transexuales y travestis están sobre la cruel cifra de la protistución. 

Nuestra clase no puede seguir luchando con la fuerza necesaria para derrotar al gobierno sin incluir a sus sectores más oprimidos. Hoy más que nunca, la lucha de las personas LGBT por sus derechos sociales y laborales es parte de toda la clase trabajadora.

Llamamos a todos los trabajadores a incorporar las demandas LGBT en sus banderas de lucha

Por otro lado, las personas LGBT de todo el país pueden y deben organizarse como clase trabajadora,  además de que en sus propias organizaciones debatan la opresión. Los comités, consejos y organizaciones de base deben ser impulsados para que tengamos fuerza y un plan de lucha.

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Un tema importante es la organización de nuestra autodefensa colectiva con las demás organizaciones de trabajadores, barrios, ocupaciones, grupos oprimidos y estudiantiles. En situaciones límite, no solo las personas LGBT, sino los demás oprimidos y atacados en particular por ese nuevo gobierno como las mujeres, los indígenas y negros, tenemos derecho a prepararnos para ataques en cualquier lugar.  

Para el PSTU, el combate a las opresiones está intrísecamente ligado al combate a la explotación. Defendemos una organización amplia de la clase trabajadora oprimida, que esté cada vez más preparada para las luchas que vendrán y para la transformación completa de la sociedad. Un mundo socialista no es solo posible sino que es necesario para la libertad y una vida digna para todos.

¡Por el fin de la homofobia! ¡Derechos LGBT ya!

¡Criminalización de la homofobia ya!

¡Garantía de empleo para las personas LGBT, en particular para trans y travestis!

¡Fin del subempleo y la tercerización! ¡Estabilidad para todos los trabajadores!

¡Organización de los trabajadores y sectores oprimidos!

¡La autodefensa es un derecho! ¡Basta de amenazas y persecusiones a las personas LGBT!