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El 28 de junio es el día internacional del Orgullo LGBT. Esta fecha surgió a partir de la Revuelta de Stonewall en 1969, en los Estados Unidos, que fue un marco importantísimo para los LGBTs de todo el mundo.

Por: Diego Cruz

En 1969, los LGBTs estaban sometidos a un proceso de extrema marginalización. Eran duramente perseguidos en las calles e incluso en no pocos espacios en que se reunían (bares específicos para el público LGBT, conocidos como guetos); eran sometidos a la violencia policial, que realizaba “batidas policiales” frecuentes, que en verdad tenían la intención de juntar coimas, manteniendo un clima de constante represión.

El “Stonewall Inn”, en Nueva York, era uno de los bares que los LGBTs más pobres frecuentaban.

Acabó transformándose en el palco de una gran revuelta cuando, luego de una de esas batidas policiales, los LGBTs resolvieron reaccionar y resistieron bravíamente, en un enfrentamiento directo con la policía, que duró cerca de cuatro días.

En esa lucha, quien estuvo al frente fueron principalmente las mujeres lésbicas, las travestis negras y los gays inmigrantes. Ese es un dato interesante (y que actualmente la burguesía intenta esconder), pues nos muestra que la revuelta de Stonewall, además de ser contra la violencia policial, fue también contra toda la opresión y explotación que esos LGBTs pobres, negros e inmigrantes sufrían cotidianamente.

La revuelta de Stonewall tuvo una repercusión tan grande que causó efervescencia en todo el mundo. El año siguiente, el 28 de junio de 1970, se organizó la primera Parada LGBT, con más de 10.000 personas en los Estados Unidos.

Copa del mundo: ¡la violencia contra los LGBTs entra en campo!

Todo el mundo está viendo y acompañando la Copa en Rusia, pero lo que pocos saben es que el país sede del evento posee leyes que institucionalizan la represión y la violencia contra los LGBTs. Los LGBTs son duramente perseguidos por el Estado y recientemente el presidente Putin dio declaraciones pidiendo que los turistas no hiciesen demostraciones homosexuales en público.

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Ese tipo de declaración y esas leyes contribuyen fuertemente al asesinato, la violencia y las violaciones contra los LGBTs. Por eso, ¡vemos que nuestra lucha no es solo en el Brasil sino en todos los países del mundo!

Lo paradójico es que no siempre fue así en Rusia. La Revolución Rusa de 1917, que expropió a la burguesía, dio como resultado grandiosos avances. En lo que respecta a la lucha de los sectores oprimidos, se conquistaron avances que hasta hoy estamos lejos de conseguir aquí en el Brasil. En 1918, por ejemplo, el aborto fue legalizado. Las leyes que prendían la mujer al marido y al hogar fueron extinguidas. Se construyeron guarderías y lavanderías públicas como forma de liberar a las mujeres del trabajo doméstico. Todas las leyes contra la homosexualidad fueron derogadas por el nuevo gobierno revolucionario y el sexo consensuado fue definido como un asunto privado. En 1919, comenzaron a hacerse cirugías de cambio de sexo en los hospitales.

Pero la contrarrevolución estalinista inició un período de retroceso en esos derechos. Hubo una política de retorno de las mujeres al hogar, y ser LGBT pasó a ser considerado un “desvío pequeñoburgués” de la antigua sociedad. La restauración completa del capitalismo en Rusia solo empeoró la situación de los LGBTs, culminando en las absurdas leyes existentes hoy.

El PSTU reivindica las victorias conquistadas en los primeros años de la Revolución Rusa y cree que el camino para la transformación es la rebelión, así como hicieron los LGBTs en Stonewall.

LGBTs en el Brasil

Por aquí la situación no es menos mala. El Brasil es uno de los países que más mata LGBTs en todo el mundo. Sufrimos con la violencia lgbtfóbica, la falta de empleo, la marginalidad y la falta de políticas públicas que atiendan nuestros intereses, además de estar sometidos a violaciones correctivas y a la expulsión de casa. También sufrimos con la falta de recreación en las periferias.

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Los gobiernos son conniventes con esa situación y usan nuestros derechos como moneda de cambio durante las elecciones. Incluso con todos esos ataques y con esa situación de precarización, estamos en la lucha. Somos parte de la lucha contra el gobierno, contra la reforma laboral y de la previsión, y contra los cortes en las áreas sociales. Estamos en la línea de frente en las ocupaciones de las escuelas y, en 2017, luchamos en las calles contra el proyecto de la “Cura Gay”.

Por eso, nosotras LGBTs trabajadoras, debemos confiar solo en nuestras propias fuerzas, en unidad con el resto de los trabajadores: ¡solo eso va a cambiar nuestras vidas!

¡Enfermo es el capitalismo!

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar la transexualidad como enfermedad mental. Eso es un avance, conquistado a través de mucha resistencia y lucha de las trans y travestis. Aún así, la OMS considera la transexualidad como “incongruencia de género”.. Este tipo de política solo favorece la violencia y la marginalización de las trans y travestis. En nuestra sociedad, este es el sector más invisibilizado y que sufre cotidianamente con la violencia bárbara del capitalismo. ¡Trans, lésbicas, bisexuales y homosexuales no son enfermos! Enferma es la sociedad capitalista que oprime y explota a los trabajadores todos los días a cambio de ganancias para un puñado de empresarios, banqueros y latifundistas.

¡Organizar una nueva rebelión!

El tema de la Parada LGBT de San Pablo en 2018 fue “Nuestro voto, nuestra voz: ¡todo el poder a los LGBTs!”. O sea, dijeron explícitamente que las elecciones son la salida para los problemas enfrentados por los LGBTs. Los capitalistas intentan, a través de las paradas y del “mercado pink”, cooptar nuestra lucha. Son esas mismas empresas y bancos, como Itau, Burguer King, Doritos, que intentan hacernos creer que están al lado de los LGBTs, pues quieren que seamos mercado consumidor de sus productos. Pero ninguno de ellos duda en explotar a todos los trabajadores, incluso los LGBTs, y aplicar la reforma laboral para acabar con los derechos laborales.

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¡Solo vamos a cambiar nuestras vidas a través de una verdadera revolución socialista, organizando a los abajo para derribar a los de arriba! Por eso, ¡llamamos a todos los LGBTs trabajadores para que, al lado del conjunto de las trabajadoras y trabajadores, se organicen para juntos hacer una gran rebelión! Tenemos que organizar a los de abajo para derribar a los de arriba y así construir una sociedad socialista que nos permita acabar con la opresión y la explotación, tanto en el Brasil como en el mundo.

Traducción: Natalia Estrada.