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¡Damares, respete al Pueblo del Marajó!

Por: Wellingta Macedo, Belém de Pará

El miércoles 24 de julio, víspera del Día de la Mujer Negra Latinoamericana y Caribeña, un video en que la ministro del gobierno Bolsonaro, Damares Alves, responsable por la cartera de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, habla respecto del abuso y de la explotación sexual que sufren las niñas que viven en la Isla del Marajó, en el sudeste del Estado de Pará, chocó e indignó a todos los que lo vieron.

En el video, Damares afirma que las niñas del Marajó, la mayor isla costera del Brasil y mayor isla fluvio-marítima del mundo, sufren abusos sexuales porque no usarían bragas (bombacha, calzón). “Especialistas hablaron para nosotros, que las niñas serían abusadas porque ellas no tienen bragas, no usan bragas porque son muy pobres”, dijo. Damares continúa: “¿Por qué el Ministerio no hace una campaña para llevar bragas para allá? Conseguimos un montón”. No contenta con la declaración, ella remata entusiasmada: “Pero, ¿por qué llevar bragas para allá? Esa braga va a acabar. Nosotros tenemos que llevar una fábrica de bragas para la Isla del Marajó”.

El video que reproduce la intervención, que ya por sí sola es absurda, sigue con Damares diciendo que quiere construir una “fábrica de bragas” en la Isla, donde las mismas saldrían “baratitas” para las niñas, y termina con Damares diciendo que si hay alguien que tiene una fábrica de bragas y quiere llevarla para la Isla del Marajó, que “venga”.

No es la primera vez, desde que asumió la cartera como ministro, que Damares hace declaraciones y afirmaciones polémicas. Ella ya hizo declaraciones de este tipo contra la legalización del aborto, el Estado laico, sobre la causa LGBTI, los colores azul y rosa [para niños y niñas, respectivamente], los papeles del marido y de la mujer en el casamiento, etc. Damares es una mujer evangélica y no esconde su posición religiosa a la hora de hablar de asuntos que nada tienen que ver con la fe. Sabemos, incluso, que muchas mujeres evangélicas de la clase trabajadora no comparten las mismas opiniones de Damares. Y esa última declaración respecto de un asunto tan doloroso, serio y grave, el abuso y la explotación sexual de niñas en el Marajó, reveló la indignación de varias de esas mujeres con la intervención de la ministro.

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La intervención de Damares suscita varias preguntas: ¿Quiénes serían esos “especialistas” que habrían afirmado ese absurdo? ¿Qué niñas en el Marajó serían abusadas porque no usan bragas? ¿Cómo Damares puede garantizar que una fábrica de bragas resolvería el problema del abuso y de la explotación sexual en un lugar que carece de políticas públicas, donde las niñas son usadas sexualmente a cambio de dinero, comida y hasta aceite diésel? ¿Por qué Damares justifica que una niña por no usar bragas, por sí solo, ya será abusada?

El Marajó es una región bellísima, que comprende 16 municipios, posee el mayor rebaño de búfalos del Brasil, playas lindas; sin embargo, la mayoría de la población vive en la extrema pobreza por el abandono de años y la falta de interés histórico de varios gobiernos, incluyendo los del PT, con el pueblo marajoara. Y, desgraciadamente, por cuenta de la pobreza y la miseria que viven muchas familias, la región se tornó un ruta del turismo y de la explotación sexual. Lamentablemente, y varios reportajes de los medios burgueses ya lo mostraron, es común ver a niñas corriendo atrás de barcos, siendo explotadas y ofrecidas.

El abuso y la explotación sexual son fruto de la cultura de la violación y del machismo estructurado en la sociedad capitalista en la que vivimos, fruto de una política de ganancia y lucro de los gobiernos y empresarios que solo miran para la región del Marajó en el sentido de arrancar todos los recursos, sin dejar casi nada para su pueblo. Todo eso genera varios tipos de violencia, incluso la sexual, que afecta a las más vulnerables.

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Por eso, la intervención de Damares debe ser repudiada con toda la fuerza, porque no solo muestra el total desconocimiento de la ministro en relación con la situación que viven esas niñas, como también, en realidad, las culpa y criminaliza por ser pobres. Damares, las niñas del Marajó no son abusadas y explotadas sexualmente porque no usan bragas. Eso no es verdad. ¡Su decir es odioso, irresponsable y criminal! ¡Y la solución que usted propone para resolver el problema es aún peor! ¡No es una fábrica de bragas la que acabará con el abuso y la explotación sexual en el Marajó! Solo con la destrucción del machismo y de la sociedad capitalista, que trata los cuerpos de las niñas y de las mujeres como mercadería, es que tendremos condiciones verdaderas para que eso no ocurra más. Por ahora, esas niñas, mucho más que bragas precisan de apoyo y políticas públicas reales.

¡No al abuso sexual y la explotación de menores en el Marajó y en cualquier parte del mundo!
¡Damares, respete al pueblo del Marajó!

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 30/7/2019
Traducción: Natalia Estrada.